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Origen e historia del gato

Para comprender el instinto y la relación con los humanos del gato doméstico -Felis Silvestrus catus- es imprescindible conocer sus antepasados, su origen y su historia. Aquí ofrecemos un recorrido histórico por la vida del gato.

Antepasados. Desde los creodontos, antiguos mamíferos depredadores hasta los felinos actuales el principal motor evolutivo ha sido la necesidad de alimentarse de otros animales y superar la exigente selección natural. Los antepasados de nuestras pequeñas mascotas, que no se diferencian tanto como podríamos pensar de los gatos de hace 10 millones de años, son los siguientes:

Creodonto -Paleoceno-: surgido hace 60 millones de años es el antepasado de todos los animales carnívoros de la actualidad.

Miácidos -Eoceno-: sobrevivieron a los creodontos doblándoles el tamaño hace 50 millones de años.

Pseudaelurus -Mioceno-: aunque más grandes y fornidos hace 20 millones de años ya tenían el aspecto de los felinos de la actualidad y vivían en Norteamérica y Europa.

Felis Lunensis Plioceno-: Se le considera el antepasado del gato montés actual. Un antepasado de 12 millones de años de antigüedad.

Felinos actuales: hace unos 10 millones de años ya apareció el Felis silvestris, el género al que pertenece en la actualidad el gato doméstico -Felis silvestrus catus-.

Familiares. Haciendo un recorrido por los felinos, sus géneros y variedades se puede encontrar las relaciones genéticas o de parentesco del actual gato doméstico:

Los grandes felinos: del género Panthera, jaguares, leopardos, tigres, leones y panteras; comparten con el gato muchos aspectos de su conducta, aunque evidentemente el hábitat donde viven les diferencia profundamente.

Pequeños felinos: lince, puma, ocelote, gato de Pallas, o margay pertenecen, como el gato, al género Felis. De hecho muchos son tremendamente parecidos en aspecto y coinciden en ocasiones en cuanto a su genotipo, aunque no son similares en carácter.

Las similitudes entre el gato montés y el gato doméstico son tantas que los expertos debaten si son especies distintas o son sencillamente variedades del Felis silvestris. De hecho pueden cruzarse entre sí pero el resultado es difícilmente domesticable. Solo el gato montés africano es domesticable si crece en cautividad.

Historia

El gato es el único animal que ha elegido domesticarse. Le interesaba la comodidad de vivir bajo techo y con comida asegurada, cosa que explica el porqué de su independencia y su egoísmo natural. Por eso nunca se sienten subordinados.

Del gato montés al doméstico en el Antiguo Egipto. Las primeras fuentes de que disponemos en las que nos hablan del gato doméstico, provienen del antiguo Egipto pero se sabe que el gato ya vivía junto a los humanos años antes, sobre el 5000 a.C. Es durante la civilización egipcia cuando el gato se acerca y acostumbra al humano. Los graneros llenos de cereales ofrecían roedores... ¡y comida!; y las dos variedades de la zona, el gato de la jungla y el gato montés africano, adaptaron su carácter por puro interés, siendo los ejemplares más plácidos los que podían sobrevivir en ese entorno. Así fueron mutando físicamente y criándose generación tras generación entre las personas, que veían en el gato un ayudante excepcional como exterminador de roedores, insectos y serpientes.

Origen del nombre. En egipcio el gato se llamaba curiosamente Mau que quiere decir 'ver'. De hecho creían que su mirada buscaba la verdad y que veía más allá de la muerte. Fue en esa zona donde realmente apareció la denominación de gato que conocemos en la actualidad. En Oriente Próximo surgió el origen etimológico de gato, siendo kadiska -bereber-, kadis -nubio-, qato -sirio- y quita -árabe- su más posible raíz.

La diáspora del gato

En un rápido lapso de tiempo el gato, ya domesticado, se dispersó desde Egipto por prácticamente todas las regiones del mundo. Su característica práctica le llevó a proteger los productos de los mercaderes que comerciaban por todo el mundo. De esta manera el gato se fue propagando llegando a ser un animal tan fértil que no tardó en arraigarse en cada zona donde llegó.

El gato llegó a India y China de la mano de los comerciantes fenicios sobre el 500 a.C. y no fue hasta las grandes conquistas del Imperio Romano, que el gato no llegó a Europa alcanzando el norte y Rusia sobre el 100 d.C.

Su aparición en Norteamérica tuvo que esperar hasta las primeras misiones jesuitas en Québec -1500 d.C.- y a la llegada de los primeros inmigrantes británicos en el 1620, aunque no fue hasta el siglo XVIII cuando se produjo su verdadera expansión americana. De la misma manera no fue hasta el siglo XIX que los colonos europeos trasladados a Oceanía llevaron el gato a tierras australianas donde aparte de haber evolucionado como animal doméstico curiosamente hizo el camino inverso de sus ancestros. Algunos criadores australianos liberaron a sus gatos que han evolucionado como gatos salvajes en ese territorio.

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