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Uno de los
rasgos que definen a los gatos respecto a otros
animales es el grado de comunicación que
podemos establecer con ellos. Conociendo algunos
de sus rasgos es fácil saber cómo
se encuentran o aquello que quieren decirnos.
Observándolos podremos apreciar rasgos
que tienen significados específicos:
Pupilas. Si nuestro gato está enojado,
siente miedo o simplemente ante la excitación
sexual, las pupilas de sus ojos se dilatan.
Parpadeos. Si parpadea lenta y prolongadamente
nos estará transmitiendo que se encuentra
bien, satisfecho y tranquilo. Este movimiento
puede utilizarlo también como saludo .
Orejas. Si están firmes es que está
alerta, si además adoptan ligeramente una
forma de trompeta es que está intentando
captar cualquier sonido. Cuando está enojado
o asustado, las pega mucho a la cabeza.
Cola. Los movimientos de la cola también
dicen mucho de su estado. La estira hacia arriba
cuando está contento o en alerta, tuerce
la punta cuando está irritado y la paraliza
y la infla cuando está enojado.
Bigotes. Son tremendamente sensibles al tacto.
Los suelen utilizar para establecer un primer
contacto con un posible amigo. Tras el roce con
los bigotes, suele continuar el roce del lomo,
el restregamiento de los costados.
Pelo. Está controlado por el sistema nervioso.
Cuando el animal se enoja y produce adrenalina
se eriza, reacción que va unida a un arqueamiento
del lomo. Este movimiento tiene la finalidad de
hacerle parecer lo más grande posible y
de esta forma intentar atemorizar a sus enemigos.
Sonidos. Los gatos también expresan una
rica gama de sonidos que les permite indicarnos
lo que quieren, desde conceptos como comida, decir
no o pedir socorro.
| *Consejo
práctico:
Para vocalizar
los sonidos, los gatos mantienen la boca tensa,
abierta y cambia de forma. Con ellos van a
conseguir que les prestemos atención
siempre que ellos lo requieran. |
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