| |
Para educar
a un gato, lo mejor es hacerlo a temprana edad.
Los vicios que haya adquirido y no se hayan corregido
a tiempo van a ser bastante difíciles de
erradicar una vez adulto. De cualquier forma,
hay que tener paciencia y con distintos métodos
quizá podamos conseguir que no repita aquello
que no nos gusta.
También se puede dar el caso de que hayamos
adoptado un gato adulto con lo que tendremos que
acostumbrarle a una nueva vida, algo que requiere
tesón, pues los gatos son animales de costumbres
arraigadas. Si queremos educarle y que atiendan
a nuestras órdenes hay que tener en cuenta
lo siguiente:
No debemos utilizar frases largas como "No
te subas a ese mueble". Es mejor que digamos
un 'No' con firmeza a la vez que pronunciamos
su nombre.
El tono de voz debe ser firme y distinto al que
utilizamos normalmente. De esta forma entenderá
que le estás dando una orden.
Nunca debemos pegar a nuestro gato, es contraproducente.
Debemos indicarle que algo no se hace en el momento
justo en que lo ha hecho. Si lo haces cuando has
vuelto a casa y después de que ha pasado
bastante tiempo, él no lo entenderá.
Hay que mirarle a los ojos cuando haya hecho algo
mal y se lo estemos indicando. De esta forma sabrá
que se lo estamos diciendo a él.
Es muy útil ignorarle cuando queremos que
nos obedezca. A los gatos les gusta ser el centro
de todas nuestras atenciones.
Debemos tener paciencia cuando le estemos enseñando
algo. Las ordenes se las tendremos que repetir
en varias ocasiones hasta que el gato adopte el
hábito que esperamos.
| *Consejo
práctico:
Cuando nuestro
gato haga algo bien, es importante felicitarle
y que tenga una referencia de cariño.
De esta forma, le será más fácil
asociar un acto con una situación agradable. |
|