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Por muy complicado
que nos pueda llegar a parecer, lo cierto es que
con un poco de destreza resulta muy sencillo aplicar
la medicación al gato:
Comprimidos.
Debemos sujetarle la cabeza aferrando ambos lados
de su mandíbula. Después le doblamos
con suavidad la cabeza hacia atrás hasta
que la mandíbula inferior se abra. A continuación
introduciremos la pastilla en la garganta. Debemos
asegurarnos de que el gato la ha tragado. Para
ello, lo mejor es mantener la cabeza del gato
hacia atrás durante unos minutos y masajearle
la garganta.
Líquidos.
Se pueden administrar de forma similar con una
jeringa de plástico. Es importante volcarlos
sobre la lengua lentamente porque en caso contrario
el gato podría atragantarse.
Gotas en las orejas.
Antes de aplicarlas, debemos limpiarlas bien con
ayuda de un bastoncito de algodón. Esta
operación hay que hacerla con sumo cuidado
y de forma superficial, ya que si se introduce
demasiado en el interior del oído, podemos
causar lesiones. Una vez limpio se ponen las gotas
en el canal auditivo. Hay que sostener la oreja
hasta que estemos seguros de que el medicamento
ha entrado completamente en su interior. Para
que al gato le resulte menos molesto, es aconsejable
calentar previamente el líquido con las
manos.
Gotas en los ojos.
Hay que sostener la cabeza del gato como si le
fuéramos a dar una pastilla, pero sin doblarla
hacia atrás. Debemos aproximarnos con el
tubo o frasco desde atrás del gato y dejaremos
caer la gota en el ojo.
| *Consejo
práctico:
Si no tenemos
demasiada destreza para administrar una pastilla
o unas gotas a nuestro gato, y tememos que
nos arañe, lo mejor es que le envolvamos
en una toalla, de forma que sólo sobresalga
la cabeza. De esta forma, estaremos más
cómodos. |
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