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Si decidimos
que nuestra gata pase por la maternidad, debemos
prepararnos para ser testigos de una experiencia
muy gratificante. Ahora bien, es muy importante
que nos responsabilicemos de que todo esté
preparado para el momento del parto así
como del cuidado de las crías durante sus
primeras semanas de vida hasta que encontremos
un futuro hogar que las acoja.
Las gatas embarazadas necesitan muy pocos cuidados
y suelen desenvolverse muy bien, por lo que a
veces los dueños no suelen darse cuenta
de que están preñadas hasta que
ya está próximo el parto.
El embarazo suele durar unas nueve semanas, aunque
cuando se tienen camadas numerosas, este periodo
se reduce y en el caso de razas como el siamés
suele ser más prolongado. Las primeras
manifestaciones exteriores del embarazo aparecerán
a las cuatro semanas cuando puede ya hacerse evidente
un cierto enrojecimiento de los pezones. A las
seis- siete semanas del embarazo ya habrá
cambiado su cuerpo y su vientre será voluminoso
de forma patente. Durante el embarazo probablemente
tenga más apetito o coma con mayor frecuencia
porciones más pequeñas de alimento.
Algunos especialistas nos aconsejarán que
cuidemos su alimentación y le suministremos
una comida adecuada para su estado. Lo más
importante es que le proporcionemos una dieta
equilibrada y la gata será la que regule
las cantidades que quiere ingerir. Por supuesto
no debemos ofrecerle ningún tipo de suplemento
vitamínico, a no ser que lo indique tu
veterinario.
Es importante que preparemos la paridera con tiempo,
al menos una o dos semanas antes del parto. Hay
que colocarla en un sitio caliente, tranquilo
y sin corrientes. Si se reviste con periódicos
que la gata pueda desgarrar, le daremos la oportunidad
de que se construya un nido cómodo. De
esta forma, conseguiremos que lo sienta como suyo.
Una semana antes del parto, la gata comenzará
a buscar el lugar adecuado para dar a luz. En
ese momento, es cuando ella debe sentirse cómoda
en la paridera. Dos o tres días antes del
parto vamos a notar que el vientre de la gata
baja y adopta una forma de pera. También
es probable que de sus pezones le salga algo de
leche.
| *Consejo
práctico:
Las últimas
veinticuatro horas antes del parto, nuestra
gata estará inquieta y probablemente
no quiera comer. La llegada de los gatitos
está cerca. |
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