Causas y recomendaciones de la diarrea en gatos

Causas y recomendaciones de la diarrea en gatos

La diarrea en gatos es la manifestación clínica más frecuente de una enfermedad intestinal que puede presentarse de manera esporádica o continua.

Las causas son muy variadas y pueden darse por situaciones tan normales como estrés o un cambio en la dieta, hasta por patologías sistémicas graves. Por lo tanto, lo recomendable es valorar la situación de manera adecuada para evitar consecuencias graves en la salud de tu gato.

 

DIARREA EN GATOS: CARACTERÍSTICAS, TIPOS Y CAUSAS

 

Este problema surge de alteración intestinal que se manifiesta como un cambio del patrón normal de defecación. Se caracteriza por un aumento en la fluidez de las heces que puede ir acompañado de un aumento del volumen y la frecuencia de las deposiciones. Las características concretas pueden contribuir a conocer las causas: volumen, textura, consistencia, color, frecuencia. Estas pueden variar en función de la parte del intestino afectada.

 

Según esa área del intestino afectada, pueden presentarse dos tipos de diarrea:

  • De intestino delgado:

    conlleva grandes volúmenes acuosos que suelen estar acompañados de borborigmos intestinales y flatulencias. Es frecuente que tu gato manifieste una aparente pérdida de peso

  • De intestino grueso:

    presenta heces blandas de pequeño tamaño acompañadas de moco o sangre. En estos casos, la frecuencia de defecación es mayor, así como el esfuerzo (tenesmo) y la urgencia de hacerlo.

Sin embargo, lo habitual es que se presente un tipo mixto que afecta a ambas regiones intestinales. Asimismo, en función de su presentación y duración, esta dolencia puede ser:

  • Aguda:

    se presenta repentinamente y suele ser de corta duración. Las causas más habituales son dietéticas, tóxicas, parasitarias, infecciosas, anatómicas o alguna enfermedad metabólica o idiopática. Asimismo, las situaciones estresantes como un cambio brusco en sus rutinas también pueden provocarla.

  • Crónica:

    es la que persiste más de tres o cuatro semanas, es recurrentes o no responde al tratamiento. Las causas, además de aquellas que originan las agudas de forma persistente, son metabólicas, intolerancias, enfermedades inflamatorias intestinales crónicas, sobrecrecimiento bacteriano o neoplasias.

Además, si tu gato presenta otros síntomas asociados como vómitos, dolor abdominal, sangre en las heces, deshidratación, anorexia, letargia, pérdida de peso o fiebre, es posible que sea por una patología subyacente grave, por lo que es imprescindible acudir a la consulta del veterinario.

 

RECOMENDACIONES PARA ALIVIARLAS

 

En general, las agudas en su forma leve suelen desaparecer con un cambio dietético adecuado. Un ayuno de sólidos durante unas 12-24 horas, sin restricción de agua, seguido de una adecuada dieta blanda evitando mezclar alimentos de diferentes digestibilidades, junto con una buena hidratación, suelen resolver el problema en pocos días.

 

Sin embargo, aquellas de forma moderada y no que no se resuelven con dieta pueden necesitar un tratamiento más intensivo a base de antidiarreicos orales y de fluidoterapia subcutánea o intravenosa para restablecer la pérdida de electrolitos y de agua. Además, si la causa es infecciosa, quizá sea necesario el uso de antibióticos o de otros tratamientos específicos. Las crónicas, en cambio, requieren de un estudio más exhaustivo de la etiología y pueden necesitar tratamientos más prolongados en función de la causa.

 

En aquellas que están causadas por alergias o intolerancias alimentarias es importante tener en cuenta que los gatos son carnívoros estrictos con unos requerimientos proteicos superiores a otros animales. En la mayoría de los casos, se recomienda una dieta de eliminación rica en un único tipo de proteína animal de alta calidad y ausencia de gluten. Aunque si se trata de gatitos jóvenes o gatos senior, los cuidados y la atención han de ser mayores, pues son mucho más susceptibles a sufrir las graves consecuencias que una diarrea profusa puede ocasionar, como es la deshidratación.

 

Lo habitual es que este problema sea muy evidente y, por lo tanto, fácil de detectar. Pero a veces puede resultar complejo, sobre todo cuando son varios gatos los que conviven juntos o si viven o salen con frecuencia al exterior. Por ello, además de tener en cuenta las variaciones morfológicas en las heces de tu gato, es importante prestar atención a los cambios en su conducta de evacuación. También en su comportamiento en general, pues es un indicio de que algo no marcha bien. Por ejemplo: encontrar deposiciones fuera del arenero o restos de heces en el pelaje cercano a la zona perianal, nerviosismo, maullidos inusuales, etc.

 

En cualquier caso, si este problema persiste en tu gato más de unos pocos días, siempre es recomendable visitar al veterinario para que pueda valorar la causa, establecer un diagnóstico correcto y el tratamiento más adecuado. De esta manera se evitan complicaciones o que se convierta innecesariamente en crónica. Y es que la prevención y el diagnóstico precoz son importantes a la hora de tratar los problemas de salud de tu gato.

 

Muchas de las patologías intestinales de tu gato pueden prevenirse con un correcto protocolo de vacunación y desparasitación continuo. Un adecuado asesoramiento dietético por parte de un especialista en nutrición felina también permitirá que su salud sea buena. Asimismo, una buena rutina de higiene del arenero y una minuciosa observación de sus hábitos puede facilitar la detección temprana de gran parte de los trastornos que puedan presentarse en tu gato.

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