Cómo hacer que un gato acepte a un perro: 12 recomendaciones

Cómo hacer que un gato acepte a un perro: 12 recomendaciones

Saber cómo hacer que un gato acepte a un perro te será de gran utilidad si quieres ampliar la familia. Ya que una buena relación entre todos los habitantes de la casa es fundamental para una convivencia agradable y tranquila. Y aunque en algunas ocasiones esta aparece de manera natural, en otras puede resultar más complejo...

Hay multitud de factores que pueden influir en su relación y tú puedes intervenir en muchas de ellas. Solo necesitas saber cómo aplicar ciertas pautas para hacer que un gato acepte a un perro.


 

CÓMO HACER QUE UN GATO ACEPTE A UN PERRO

 

Para saber cómo hacer que un gato acepte a un perro, lo primero que necesitas tener en cuenta son los factores que pueden ser determinantes en su relación:

  • El grado de socialización del animal. El periodo de socialización de los gatos ocurre entre las 2 y las 7 semanas de vida y, en los perros, entre las 3 y las 12 semanas. Si tu felino ha tenido contacto con más animales de la misma o de otras especies durante esa etapa, se adaptará y tolerará mejor la convivencia.

  • El tipo de experiencias previas que ha tenido a lo largo de su vida. Tanto las vivencias positivas como las negativas determinarán sus conductas posteriores.

  • La edad. Cuanto más joven sea tu gato, más fácil y natural le resultará socializar y acostumbrarse a vivir con un perro. 

  • El temperamento y la compatibilidad de caràcteres. No todos los gatos y perros son iguales, cada uno tiene un temperamento y unas características que van a influir tanto en su comportamiento como en su forma de relacionarse. Por eso, algunos individuos se entienden mejor entre ellos que otros. Por ejemplo, un perro muy activo podría estresar a un gato tímido.

  • Las necesidades de cada uno. Para una buena convivencia, es imprescindible que tanto tu gato como tu perro tengan sus necesidades cubiertas. Así tendrán más facilidad para adaptarse, se sentirán seguros y estarán equilibrados, algo básico para que se relacionen correctamente con los demás y con su entorno.

     

 

12 RECOMENDACIONES PARA HACER QUE UN GATO ACEPTE A UN PERRO

  • Información previa: es importante que conozcas el grado de aceptación que suele tener el gato con los perros (y también el perro con los gatos). De todos modos, ten en cuenta que es posible que al principio no haya una buena tolerancia pero que, progresivamente, se vaya estableciendo un vínculo entre ellos. 

    Para comprobarlo, puedes llevar a tu gato a conocer algún perro que suela convivir con felinos, o viceversa, y observar su comportamiento. Eso sí, hazlo de forma controlada y segura para evitar sobresaltos.

  • Presentación progresiva (habituación): uno de los puntos clave en “cómo hacer que un gato acepte a un perro” es que la adaptación debe ser un proceso paulatino. Deja que se conozcan y se acostumbren el uno al otro con calma, en un ambiente lo más controlado posible y sin ejercer presión.

  • Si el nuevo miembro de la casa es un gato, piensa que todo es nuevo para él: el espacio, el ambiente e incluso tú. 

    Cuando lleguéis a casa, lo ideal es ubicar su trasportín en una habitación pequeña. En ella debes colocar todo lo que necesita (comedero y bebedero separados de la caja de arena, un lugar donde esconderse, su cama, etc.). Ábrele la puerta del transportín, deja que salga cuando quiera, que explore y empiece a acostumbrarse a ese pequeño lugar y a tu presencia poco a poco. Ten paciencia, este proceso puede durar varios días.

  • Amplía su zona de confort: deja que salga de la habitación y vaya interaccionando poco a poco con el resto del territorio y con el perro. Y no olvides que siempre debe tener un sitio al que escapar para resguardarse si se siente amenazado.

  • Reubica sus pertenencias por la casa: puedes poner su caja de arena, bebedero y comedero en lugares o a alturas inaccesibles para el perro, así podrá satisfacer sus necesidades con menos estrés.

    Para su equilibrio físico y psíquico, también es conveniente que enriquezcas el ambiente con rascadores y juguetes.

  • Si el nuevo miembro de la familia es un perro, tu gato puede sentirse amenazado y mostrarse territorial. En ese caso, será de ayuda que, en un principio, mantengas al recién llegado lo más tranquilo posible y sujeto con su correa

    Te aconsejamos darle un paseo largo antes de hacer las presentaciones. También puede ser útil que el perro empiece por quedarse en una zona restringida, que puedes delimitar con una barrera. Así tu gato será el único con acceso a todo el territorio y podrá decidir a qué ritmo se aproxima.

  • Amplía su zona restringida a medida que vayas observando que el comportamiento de ambos es positivo. Lo ideal es comenzar con sesiones de contacto breve e ir alargándolas un poco cada día, siempre bajo supervisión y usando la correa por seguridad.

  • Ofrécele distracciones a tu perro (juguetes, comida, caricias…) para que tenga otros focos de atención distintos al gato.

  • Trata de mantener la calma en todo momento. Utiliza tonos de voz tranquilos y ofréceles refuerzos positivos (caricias y premios) a los dos cada vez que se acerquen y muestren aceptación.

  • La paciencia es fundamental en todos los procesos de adaptación. ¿Cómo hacer que un gato acepte a un perro? No fuerces las interacciones entre ellos, deja que sigan su ritmo y puedan conocerse de forma calmada. Como ayuda extra, el uso de feromonas sintéticas apaciguantes puede serte útil.

  • Supervisa cada interacción entre ellos hasta que la tolerancia sea evidente y el contacto seguro. Enseñar a tu perro algunas órdenes básicas de obediencia puede ayudarte a mantener la situación bajo control.

  • Si observas que tu gato está demasiado estresado o su conducta se ve alterada, interrumpe las aproximaciones y vuelve a intentarlo en otro momento.

 

La nueva situación puede ser estresante para ambos al principio, pero suele serlo más para los felinos. La idea es que consigas una presentación lo más tranquila posible, en condiciones controladas y minimizando al máximo las fuentes de estrés.

En algunas ocasiones, aunque pocas, la convivencia no es viable y puede ser necesario reconsiderar la decisión de ampliar la familia. 

 

Ahora que ya sabes cómo hacer que un gato acepte a un perro, ten en cuenta que lo normal es que se vayan habituando el uno al otro lentamente. Sin embargo, si ves que pasa el tiempo y tu gato o tu perro muestra signos de agresividad o estrés, no dudes en consultar con un etólogo veterinario. 

Artículos que te
pueden interesar