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Descubre la anatomía de tu gato

Es probable que seas un experto en el comportamiento y personalidad de tu compañero felino. Pero ¿te has parado a pensar en la anatomía de gato?

Las habilidades que tiene, su instinto cazador y la necesidad de curiosear y explorar todo son posibles gracias a la anatomía del gato. Para que no se te escape ningún detalle, en este artículo te contamos todo lo relacionado con ella y cómo condiciona su comportamiento. Sigue leyendo para sorprenderte con la herencia ancestral de este enigmático animal.

 

EL GATO Y SU ANATOMÍA: ORÍGENES

A pesar de que el gato se ha domesticado como especie, sus características genéticas se retrotraen varios siglos atrás. El antecesor salvaje del gato es el responsable de sus peculiares características físicas, modeladas por la adaptación a su hábitat salvaje. 

 

El gato es un animal con orígenes selváticos, cazador, un mamífero estrictamente carnívoro que necesita ingerir carne para sobrevivir. 

 

Las 6 claves de la anatomía del gato

Para estudiar la anatomía de tu gato, nos centraremos en 6 estructuras diferentes. Descubriremos por qué su organismo tiene unas características y no otras y cómo proceden de su pasado más salvaje. ¡La anatomía del gato te sorprenderá!

 

1. Piel y pelo

  • La piel y el pelo son una parte fundamental de la anatomía de tu gato. Su función principal es protegerlo del calor y del frío. Como en el caso de otros mamíferos, la piel es el órgano más extenso en la anatomía del gato y tiene la misión de aislar.

  • Como en el caso del perro, el gato carece de glándulas sudoríparas por lo que para regular su temperatura corporal utiliza otro mecanismo. Para ello, tu gato utiliza la respiración y elimina el exceso de calor a través generando un exceso de saliva.

  • Otra función de la piel tiene que ver con la comunicación de esta especie felina. En la barbilla, las sienes y el tronco de la cola el gato tiene feromonas con las que deja su olor. Cuando tu gato se frota contra las paredes, muebles o tu pierna, en realidad está dejando señales para comunicarse con animales de su misma especie.

2. Uñas

  • Las uñas de tu gato también tienen un papel protagonista. ¿Te has parado a observar que son retráctiles? Tu gato puede sacar y esconder sus uñas cuando le apetezca. Gracias a este mecanismo, puede tenerlas siempre afiladas y listas para cuando las necesite.

  • Como en el caso de las feromonas que le ayudan a marcar el territorio, tu gato es capaz de dejar mensajes para otros gatos con sus uñas. Marcar el territorio mediante arañazos es curioso y fascinante a partes iguales. Además, no se lo pensará dos veces a la hora de defenderse o trepar a un árbol, las uñas felinas son un arma muy polivalente.

3. Bigotes

  • Son, sin duda, otra de las características más genuinas de la anatomía del gato. Los bigotes se componen de pelos táctiles capaces de percibir estímulos de contacto que facilitan la orientación y la persecución de la posible presa.

  • ¿Sabías que los gatos tienen una vista de cazador muy desarrollada? Esto quiere decir que son especialistas en enfocar presas que se encuentran a una gran distancia. Sin embargo, no ocurre lo mismo cuando deben enfocar objetos cercanos. Para suplir esta carencia el gato utiliza sus bigotes. Con ellos puede captar los estímulos táctiles que, al llegar al cerebro, reconstruyen una imagen tridimensional y muy detallada del objeto que tiene delante.

4. Aparato locomotor

  • Con este sistema, tu gato se desplaza. El aparato locomotor del gato está formado por el esqueleto (huesos y articulaciones), que es la base rígida, y otra parte mecánica y locomotora (músculos, tendones y ligamentos). El esqueleto de tu gato tiene aproximadamente 244 huesos.

  • La anatomía del gato incluye una musculatura muy potente; especialmente en las extremidades delanteras, lo que le proporciona una excelente movilidad. Además, posee una gran flexibilidad en sus extremidades traseras, que le permiten un potente impulso.

  • Los ligamentos, además, son muy fuertes, lo que les permite soportar fuertes impactos. Gracias a eso los gatos pueden saltar desde lugares muy altos sin resentirse.

5. Aparato digestivo

  • Si analizamos el sistema digestivo de tu gato desde el comienzo hasta el final, seguro que te sorprendes. En la boca, el gato tiene fuertes colmillos, pensados especialmente para atrapar a las presas. La lengua, por su parte, está formada por papilas cónicas especializadas que tienen forma puntiaguda, lo que permite un perfecto acicalamiento.

  • Cuando el gato ingiere alimento, este llega al estómago a través del esófago y de allí al intestino delgado. En esta parte del tubo digestivo es donde se absorben los nutrientes. Después, está el colon y finalmente el ano, por donde se expulsan los desechos.

  • Para garantizar que todo el sistema funcione adecuadamente, tu gato necesita una alimentación equilibrada y de calidad. Solo así evitará enfermedades y crecerá fuerte y sano. Por eso, procúrale siempre una alimentación específica que te garantice su completo bienestar. ¿Sabes cuál es la mejor comida para tu gato?

6. Sistema urogenital

  • Por último, no podemos olvidar una parte fundamental de la anatomía del gato: el sistema urogenital. Los riñones de tu gato son los encargados de filtrar la sangre y eliminar las sustancias tóxicas de su organismo a través de la orina.

  • Debes saber que los gatos son animales propensos a tener problemas urinarios, por lo que conviene estar atento a su comportamiento y a las visitas que realiza a su arenero. No olvides tener siempre agua en el bebedero de tu gato y opta por alimento húmedo de vez en cuando que le aporte más cantidad de líquido. No descartes la opción de una alimentación especializada en este problema.

  • En cuanto al sistema reproductor, el de los gatos presenta unas características bastante originales. Por ejemplo, el útero de las hembras tiene dos cuernos y su celo depende de la luz. En la época reproductiva, una gata tendrá varios celos.

Como ves, la anatomía del gato es sorprendente y conocerla te permite identificar posibles anormalidades y acudir al veterinario. Conforme conoces las particularidades de tu gato, será más fácil comprender su comportamiento y necesidades; gracias a ello, comprendes mejor a tu gato y te implicas más en su bienestar.

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