Gato agresivo: tipos de reactividad y consejos

Gato agresivo: tipos de reactividad y consejos

¿Notas a tu gato agresivo? La agresividad en gatos puede aparecer por muchos motivos. Por suerte, existen también tratamientos y recomendaciones para prevenir este tipo de conductas.

Un comportamiento alterado que se manifiesta de forma violenta es lo que conocemos como conducta agresiva en gatos. Puede ocurrir en contextos muy variados y deberse a causas muy diversas. Es decir si tu gato se muestra agresivo deberás evaluar muy bien las posibles causas.

 

Cada gato agresivo puede manifestar esta conducta de forma diferente. Algunos gatos emiten bufidos o vocalizaciones intensas. Otros prefieren huir, esconderse o, directamente, atacar. Por eso, es necesario analizar cada caso para distinguir las causas de la agresividad y establecer un plan de actuación. En este artículo te contamos cómo hacer frente a un gato agresivo.

 

TIPOS Y CAUSAS DE AGRESIVIDAD EN GATOS

 

¿Sabías que existen varios tipos de agresividad en los gatos? Por norma general, estos tipos de agresividad pueden dirigirse, o bien hacia otros gatos, o bien hacia las personas. Esto dependerá del tipo de gato agresivo al que te enfrentes.

 

Agresividad por causa orgánica: diferentes patologías o alteraciones en el organismo del gato pueden provocar una conducta agresiva. Entre ellas:

 

  • Lesiones en la boca.

  • FLUTD, la enfermedad del tracto urinario interior felino.

  • Lesiones en los músculos o huesos, como un traumatismo o la artritis.

  • Enfermedades endocrinas, como el hipertiroidismo o la encefalopatía hepática.

  • Tumores intracraneales o enfermedades neurológicas o neurodegenerativas.

  • Enfermedades víricas como la inmunodeficiencia felina.

  • De forma general, aquellas enfermedades que provoquen dolor y malestar en el gato.

Cuando el veterinario evalúa a un gato agresivo, primero descartará estas causas orgánicas pues, por lo general, una vez que se resuelven, el comportamiento agresivo desaparece.

  • Agresividad por falta de socialización. En la vida de todo gato hay un periodo crítico, también llamado sensible, que transcurre entre las 2 y las 8 semanas en las que los gatitos aprenden a socializar con otros gatos y con las personas. No interactuar con personas durante este periodo puede ser un factor de riesgo a la hora de convertirse en un gato agresivo o miedoso en su etapa adulta.

  • Agresividad por juego. Algunas veces, la conducta de juego en los gatos puede incluir un comportamiento depredador. En estos casos los gatos actúan de un modo violento y suelen morder o arañar los pies o las manos de personas en movimiento.

  • Agresividad redirigida. Este tipo de agresividad en gatos es de las más frecuentes. Se desencadena cuando el estímulo que provoca este comportamiento no está al alcance del gato y, por tanto, este dirige su agresión hacia otro sujeto, como otra persona o animal. Estos estímulos inaccesibles pueden ser un sonido de alta frecuencia, una persona desconocida o cualquier situación estresante para el gato.

  • Agresividad por miedo. En este caso, se trata de una reacción defensiva ante un estímulo que el gato percibe como una amenaza. Por lo general, el comportamiento agresivo por esta causa se dirige hacia una persona u otro animal y se relacionan con experiencias traumáticas, castigos o falta de socialización, entre otras causas.

  • Agresividad territorial. Como ya sabrás los gatos son animales muy territoriales. Esta característica, del gato y su territorio, puede provocar comportamientos agresivos hacia otros gatos si siente amenazado su territorio. Es habitual que este comportamiento se dirija hacia otros gatos, en el caso de que se dirija hacia las personas tiene un peor pronóstico.

  • Agresividad intrasexual. Se suele dar entre machos, en época de celo, y provoca violentas peleas que pueden prolongarse a no ser que uno de los machos desista frente a las amenazas del otro macho.

PROCEDIMIENTOS TERAPÉUTICOS

 

Cada uno de los tipos de agresividad que hemos visto responden a distintas causas. Por lo tanto, no es de extrañar que cada tipo de gato agresivo requiera de un tratamiento diferente. Cuando el veterinario determina la causa de la agresividad de un gato, determina el tipo de tratamiento adecuado. Estos tratamientos incluyen:

 

  • Terapias para modificar la conducta. Son programas de condicionamiento, habituación y desensibilización que debe poner en marcha un especialista en etología veterinaria. Este profesional está certificado para tratar problemas de conducta felina.

  • Cambiar el ambiente del gato. Tu gato necesita un entorno que se adapte a sus necesidades. Si convive con otro gato o animal es necesario, para evitar conductas típicas de un gato agresivo, establecer o ampliar las zonas de descanso, juego, aseo y comida de cada uno.

  • Reducir los factores de estrés. Elimina todos aquellos factores que provoquen estrés en tu gato y se relacionen con su conducta agresiva. Si detectas síntomas de que tu gato está estresado, determina qué causa ese estrés y su consecutiva agresividad, para deshacerte de ese estresor.

  • Administrar fármacos al gato. El objetivo de estos fármacos es tratar las causas orgánicas, pero también reducir la ansiedad y el estrés.

  • Someter al gato a una intervención para castrarlo. Esta operación está indicada para casos de agresividad intrasexual en la que la conducta agresiva se dirige hacia otros gatos. En estos casos, la castración suele ser eficaz en el 90% de los casos.

  • Utilizar feromonas sintéticas para apaciguar al gato agresivo. Dado su poder para relajar al gato y procurar su bienestar, usarlas en casos de conducta agresiva suele ser bastante útil.

 

RECOMENDACIONES A TENER EN CUENTA ANTE UN GATO AGRESIVO

 

Como ya hemos señalado, es fundamental para los gatos aprender a socializar en el periodo crítico (entre las 2 y las 8 semanas) para evitar comportamientos agresivos en el futuro. También es recomendable favorecer el proceso de habituación progresiva del gato en caso de una mudanza o cualquier otro cambio en su ambiente; o en el caso de la llegada de otro gato a casa.

 

También debes tener en cuenta que los gatos jóvenes suelen convertirse en gatos agresivos como parte de su aprendizaje. No se deben reforzar estas conductas, por ello se recomienda:

 

  • No premiar el comportamiento agresivo con caricias o premios para intentar calmar al gato.

  • No incentivar el juego violento con las manos. Es mejor utilizar juguetes con los que el gato pueda desarrollar su conducta predadora y de juego.

  • No castigues al gato físicamente. Esto siempre será contraproducente. Es recomendable rociar al gato con agua mientras se comporta del modo indeseado o interrumpir la interacción con él de forma inmediata si se pone agresivo.

En el caso de que observes a tu gato agresivo, lo recomendable es determinar la causa del comportamiento. Así determinarás el tipo de agresividad y las medidas que debes aplicar. Para ello es necesario hacer un examen clínico. Acude con tu gato al veterinario para que este pueda descartar causas orgánicas y evalúe el comportamiento y el contexto. Para ello determinará la edad del gato, su temperamento, la postura corporal que adquiere cuando se muestra agresivo, así como las expresiones faciales, el tipo de vocalizaciones o las situaciones que desencadenan la agresividad.

Recuerda, si observas conductas agresivas en tu gato, pide ayuda a tu veterinario.

Artículos que te
pueden interesar