Gato celoso: ¿los gatos tienen celos?

Gato celoso: ¿los gatos tienen celos?

Quizá en algunas situaciones, como la llegada de nuevos miembros al hogar, te preguntas si tu gato es celoso. A continuación te contamos en qué consisten sus “celos”, qué puede provocarlos, cómo detectarlos y qué hacer para evitar estas conductas.

¿EN QUÉ CONSISTEN LOS CELOS DE LOS GATOS?

 

Para entender el comportamiento de lo que parece ser un gato celoso, debes saber que estos felinos no responden a una jerarquía social, sin embargo, son muy territoriales. Eso significa que, para sentirse seguros en el entorno en el que viven, necesitan delimitar su territorio. 

 

Para ello, suelen utilizar el marcaje facial, que consiste en frotar su cara con los diferentes objetos de la casa, personas o animales para impregnarlas con sus feromonas. Así su territorio les es familiar y acogedor.

 

Cuando tu gato se siente inseguro o amenazado con respecto a su entorno o a los recursos que considera importantes para su supervivencia (alimento, protección, etc.), su conducta puede verse alterada. En esos momentos te puede parecer que tienes un gato celoso, pero esos signos responden más bien a la territorialidad y protección de recursos.

 

En este sentido, la llegada a casa de nuevos miembros, ya sean animales (otro gato, un perro…) o personas (una nueva pareja, un bebé, amigos…), puede desencadenar estas conductas. Como también pueden hacerlo los cambios bruscos en sus rutinas o la falta de recursos importantes.

 

 

SIGNOS DE UN GATO CELOSO

 

Ante las circunstancias que acabamos de citar, la intensidad y el tipo de respuesta que puede mostrar tu gato dependerá de factores como su personalidad, su desarrollo durante el periodo de socialización o su capacidad de adaptación a los cambios. 

 

Algunos gatos se vuelven más precavidos, exploran de forma cautelosa y vuelven a marcar su territorio intensamente mediante el marcaje facial, con orina o con sus uñas, con la intención de restablecer su territorio y readaptarse a la situación.

 

Otros desarrollan respuestas de ansiedad, estrés o miedo. Esto hace que puedan volverse más inseguros y miedosos, se escondan, muestren apatía, dejen de comer o realicen sus deposiciones fuera del arenero. 

 

Y también los hay que muestran un comportamiento agresivo hacia el sujeto que perciben como amenaza o competencia. En estos casos, los signos que podrás observar y que pueden hacerte pensar que tienes un gato celoso son estos:

  • Sus pupilas se dilatan y mira fijamente al sujeto al que quiere atacar.

  • Adopta la posición típica de ataque, con el pelo erizado, la cola separada del cuerpo con la punta doblada hacia arriba o hacia abajo, el cuello estirado y las orejas hacia atrás.

  • Emite señales verbales como maullidos exagerados o bufidos intensos.

Para no encontrarte con un “gato celoso”, lo mejor que puedes hacer es prevenir el desarrollo de este comportamiento.

CÓMO TRATAR CON UN GATO CELOSO

 

Lo mejor que puedes hacer es prevenir el desarrollo de este comportamiento. Para no encontrarte con un “gato celoso”, ten en cuenta los siguientes aspectos:

  • El periodo de socialización es fundamental para que los felinos adquieran la habilidad de establecer y manejar relaciones sociales con otros animales y personas, y la capacidad de adaptarse a los cambios de forma natural.

  • Un territorio adecuado y adaptado a sus necesidades es esencial para evitar, en la medida de lo posible, el estrés. Además, este debe estar bien delimitado (zona de higiene, de alimentación, social, etc.).

  • Cada miembro de la familia debe tener recursos suficientes y propios (areneros, comederos, bebederos, espacio para estar tranquilos…), especialmente durante la fase de adaptación a la convivencia con otros animales, para evitar la competencia entre ellos. Ten en cuenta que tus caricias, compañía y juegos también pueden considerarse un recurso.

  • Las rutinas deben mantenerse en la medida de lo posible y los cambios han de introducirse de forma progresiva, facilitando la adaptación. Las feromonas sintéticas apaciguantes pueden ayudar a afrontarlos.

  • Aunque tu compañero muestre un comportamiento inadecuado de gato celoso, los castigos directos son contraproducentes. No solo no ayudan, sino que pueden empeorar las conductas de miedo, ansiedad y agresividad.

 

La agresividad en los felinos es un problema y, a veces, cuesta saber a qué se debe (territorialidad, una enfermedad, frustración…). Si crees que tu gato es celoso o sufre algún cambio en su conducta, consulta con un veterinario especialista en etología para que pueda valorar la situación y aconsejarte.

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