Gato con las orejas calientes: ¿a qué se debe?

Gato con las orejas calientes: ¿a qué se debe?

Un gato con las orejas calientes no es necesariamente un gato enfermo, pero puede serlo. En general, es conveniente que vigiles los cambios físicos y de comportamiento de tu compañero, y un aumento de la temperatura en esta zona puede ser uno de ellos. ¿Qué puede significar y cuándo debes hacer algo al respecto?

CAUSAS DE UN GATO CON LAS OREJAS CALIENTES

 

Puede que tu gato tenga las orejas calientes sin padecer ningún tipo de enfermedad, si esa es la temperatura normal de su cuerpo.

 

También es posible que tu compañero haya estado tomando el sol o cerca de una estufa u otra fuente de calor y que esa sea la causa de la subida de temperatura. Esto tampoco es motivo de alarma, ya que el causante de ese calor no es el propio cuerpo del animal, sino que tiene un origen externo. 

 

En el caso de que tu gato tenga las orejas calientes por esta razón y, además, se le hayan puesto rojas, puedes apartarlo de la zona caliente, llevarlo a un lugar fresco e intentar que beba agua, puesto que los felinos son muy sensibles a los cambios de temperatura.

 

Así, un gato con las orejas calientes no tiene por qué estar enfermo, pero un aumento de la temperatura en esa zona sin ninguna razón externa para ello sí puede indicar cambios en su fisiología. Si crees que sus orejas están más calientes de lo habitual y no se debe a lo que acabamos de comentar, tu compañero podría estar padeciendo un desequilibrio en su estado de salud.

 

 

CUANDO PREOCUPARTE SI TU GATO TIENE LAS OREJAS CALIENTES

 

Normalmente, si existe algún problema, tu gato además de las orejas calientes tendrá otros síntomas, principalmente fiebre.

 

Un indicativo importante que puede ayudarte a saber que la tiene y que debes acudir al veterinario, sin usar ningún tipo de aparato, es que deje de comer y de beber. Este comportamiento puede enmascarar una dolencia o su principio.

 

La temperatura normal de estos felinos es más elevada que la de las personas y se sitúa entre los 38 y los 39,5 ℃. A partir de ahí, se considera que el animal tiene fiebre. Para medir su temperatura tienes que usar un termómetro, colocando vaselina en la punta e introduciéndolo vía rectal.

 

Si tu gato además de las orejas calientes tiene fiebre y está enfermo, seguramente mostrará otros síntomas, entre los que pueden encontrarse los siguientes:

  • Cansancio y aislamiento. Si ves que está escondido o sin ganas de moverse ni de jugar, especialmente si suele ser muy activo, tómatelo como un aviso de que algo no va bien.

  • Nariz seca. Los gatos tienen la nariz húmeda y, cuando se les resaca, puede deberse a que tienen fiebre, aunque este no sea un síntoma concluyente.

  • No quiere comer ni beber agua. Si tu compañero no quiere comer o bebe menos de lo habitual (ten en cuenta que los gatos no suelen consumir mucha agua en general), puede estar padeciendo algún problema de salud.

  • Maullidos tipo llanto o queja. Las vocalizaciones distintas a las habituales pueden ser su forma de llamar tu atención y de decirte que le sucede algo.

  • Pelo sin brillo y falta de acicalamiento. Los felinos son animales muy limpios. Si tu gato, además de tener las orejas calientes, no está cumpliendo con su ritual de acicalamiento normal, es que algo le pasa.

  • Vómitos, diarrea o estreñimiento. Estos síntomas son graves y son motivo de visita urgente al veterinario. Este podrá realizarle una exploración y diagnosticar la patología que está causándole el malestar a tu compañero.

 

En conclusión, para determinar si tu gato con las orejas calientes está enfermo o no, tienes que prestar atención a su comportamiento y a cualquier síntoma que manifieste. Dicho esto, recuerda que nunca debes automedicar a tu felino y, si crees que está enfermo y no mejora, es importante que acudas a un especialista.

Descubre la mejor comida para tu gato

Empezar test

Artículos que te
pueden interesar