Mi gato no come ni bebe. ¿Qué le pasa?

Mi gato no come ni bebe. ¿Qué le pasa?

Que tu gato no coma ni beba debe alarmarte y es un síntoma de que algo no funciona bien, en su organismo o por culpa de algún agente externo estresante que provoca la pérdida de apetito.

Podemos distinguir distintas causas: algunas relacionadas con la dieta y otras con causas ambientales o enfermedades:

 

RELACIONADAS CON LA DIETA

 

Alimento nuevo

 

Algunos gatos sufren neofobia alimentaria, es decir, les cuesta aceptar alimentos que no han probado antes si tienen una textura, sabor u olor diferente. Por ejemplo, si nunca han probado la comida húmeda o la croqueta del pienso es de otro tamaño o forma.

 

Comida en mal estado o agua sucia

 

Es importante que los gatos tengan siempre agua fresca y limpia en abundancia. Cámbiala a menudo para que tengan a su disposición tanta agua como necesiten. Puedes optar por una fuente eléctrica si vas a estar fuera de casa y quieres garantizar que el agua que bebe esté limpia.

 

Tipo de recipiente

 

Si es demasiado pequeño y las vibrisas (bigotes) tocan los lados del cuenco pueden sentirse incómodos y dejar de beber y comer. Busca otro cuenco que se adapte a su tamaño.

 

Distancia entre el comedero, la bandeja de arena y el agua

 

Si la comida y la bandeja están muy juntos unos de otros tu gato puede coger aversión a los recipientes, aunque solo contengan comida y agua. Tampoco les gusta si están en un lugar muy iluminado o con un exceso de ruidos.

 

Comida fría o demasiado caliente (más de 40 grados)

 

La comida húmeda es mejor que la dispenses a tu gato en raciones individuales. Si optas por guardarla en la nevera y servirla después es posible que tu gato la rechace. Lo mismo sucede si está demasiado caliente. Lo mejor es que esté a temperatura ambiente.

 

ESTRÉS O CAUSAS AMBIENTALES

 

Los gatos son muy sensibles a los cambios y a veces el primer signo de estrés que notamos es que nuestro gato deja de comer y de beber.

 

Exceso de calor

 

Los gatos pierden mucho pelo en verano y también se tragan muchos pelos al lamerse en su higiene diaria. Debes asegurar a tu gato una dieta equilibrada y suficiente agua fresca de manera regular. Busca sitios refrescantes y cómodos con una buena ventilación donde hacerle una camita. 

 

Mala relación con otro gato

 

Puede que si se lleva mal con otro gato le provoque ganas de competir por la comida o el agua.

 

Cambios en el entorno

 

Viajes, mudanzas, cambiar los muebles de sitio, pintar la casa... incluso cambiar de lugar su comedero y arenero puede afectarle.

 

Separación del propietario

 

Suele ocurrir en gatos muy apegados a sus dueños o porque está acostumbrado a comer en su presencia. Si vas a dejar a tu gato en un hotel felino o residencia te recomendamos que se acostumbre a comer sin tu presencia y a distintas horas del día.

 

Pérdida o llegada de un nuevo miembro a la familia

 

Un bebé o un nuevo gato pueden ser estresantes para tu gato, suponiendo una modificación de su rutina que a veces puede provocar que tu gato no coma ni beba. Presta especial atención a los posibles cambios en tu hogar. Lee más sobre la importancia de su territorio en este enlace.

 

Hospitalización o estancia en una residencia felina

 

Puede estar expuesto a temperaturas frías, ambientes ruidosos, ausencia de lugares donde esconderse, presencia de otros animales...

 

Enfermedades

 

Los gatos enfermos suelen presentar más síntomas aparte de no comer y beber, como vómitos, diarrea, menos actividad... Aunque a veces solo presentan anorexia, sobre todo en estados iniciales. Cualquier enfermedad puede hacer que tu gato no coma ni beba.

  • Fiebre

  • Enfermedades en la boca, por gingivitis, sarro, rotura de algún diente...

  • Dolor

  • Cistitis

  • Exceso de bolas de pelo que no son capaces de expulsar

     

 

CÓMO AYUDAR A UN GATO QUE NO COME NI BEBE

 

Los gatos no pueden pasar más de 3-4 días sin ingerir alimento por riesgo de sufrir una lipidosis hepática (se movilizan las reservas grasas hacia el hígado como fuente de energía al no haber ingesta de proteínas, pero se acaban acumulando formando un hígado graso). Es más frecuente en gatos obesos. Es muy grave ya que puede terminar en un fallo hepático y deshidratarse si además no bebe.

  • Haz un cambio de alimentación gradual si tu gato necesita una nueva dieta. Mezcla cada día una cantidad mayor del nuevo alimento y disminuye progresivamente el otro, durante una semana. Si necesitas un alimento o dieta específica para tu gato, te recomendamos la gama ADVANCE, con una alta palatabilidad que le ayudará a comer con apetito, incluso si el alimento es nuevo.

  • Coloca varios comederos y bebederos en casa, en lugares alejados de ruidos, como lavadoras, lavavajillas... y tránsito de personas. A los gatos les gusta comer tranquilos.

  • Si el gato ha sufrido un cambio en su entorno, como una mudanza, la llegada de un bebé u otro gato, puedes utilizar feromonas sintéticas felinas para ayudarle a relajarse.

  • Ofrecer alimentos húmedos o que sepas que le gustan. Puedes calentarlos un poco, a 35-38 grados, porque así detectan mejor el aroma. Se cree también que les gusta esta temperatura ya que es a la que se encuentra la presa recién capturada. También puedes añadir agua para que al comer se mantenga hidratado.

Como has visto, si tu gato no come ni bebe durante varios días, se puede convertir en un problema grave e incluso necesitar alimentación asistida. Si no consigues que coma, lo mejor es que visites a tu veterinario lo antes posible para descubrir por qué tu gato no come ni bebe y ponerle un tratamiento adecuado.

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