Un segundo gato en casa | Advance

Un segundo gato en casa

Ya tienes un gato. Pero piensas en un segundo gato, llegó el momento de tener otro. Suena bien y además, no será traumático si tomas algunas medidas antes de traer al nuevo integrante.

Uno o dos Espacio Alimentación Llegó el día

UN GATO O DOS

Lo primero que deberás hacer es evaluar si el gato que ya vive contigo se adaptará a la presencia de un nuevo compañero. La mayoría de los gatos bien socializados lo hacen. Sin embargo, un gato que ha sido separado de su madre y hermanos antes del mes de vida difícilmente podrá adaptarse y, en este caso, no es recomendable traer un segundo gato.
Además, ten en cuenta que si ya tienes un gato macho no esterilizado, no es buena idea que el segundo reúna las mismas condiciones , ya que, la rivalidad entre machos en la especie felina es muy grande y les resulta muy difícil compartir territorio. Si se trata de dos hembras, o macho y hembra, es más probable que congenien pronto, y si ambos están esterilizados todavía será más fácil.
Por último, si uno de los dos es un gatito (entre 1,5 y 2,5 meses), todo fluirá mejor aún.

Considera si el espacio físico del que dispones en casa será suficiente para dos animales.

EL ESPACIO ES VITAL

Considera si el espacio físico del que dispones en casa será suficiente para dos gatos. Si vives en un piso muy pequeño, puedes aumentar mucho el espacio vital de los gatos instalando estanterías en las paredes o plataformas elevadas del suelo, donde los gatos puedan acceder para tumbarse, descansar y aislarse cuando quieran tranquilidad.

EL AGUA Y LA COMIDA PARA DOS

Deberás tener siempre disponible un recipiente para el agua y otro para la comida por cada gato. En el caso de la bandeja de arena, lo ideal sería tener una bandeja también para cada uno de ellos más una bandeja adicional. Esto no significa que no vayan a compartir sin problemas todos los recursos a su alcance (platos y bandejas) pero necesitan saber que hay de todo para todos.

LLEGÓ EL DÍA

El primer día que tu nuevo gato llega al hogar, será mejor que no se vea ni se toque con el gato que ya tenías de antes. Lo conseguirás asignándole al nuevo una habitación con puerta cerrada, de manera que ambos puedan olerse y escucharse solamente. A partir del día siguiente, sí puedes dejar que comiencen a relacionarse, con paciencia y dedicación. Sabrás que han congeniado cuando los veas jugar juntos a ratos, se acicalen el uno al otro y, sobre todo, cuando lleguen a dormir o descansar acurrucados.

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