Bañar al gato

Introducción

Uno de los atributos más característicos del gato, es el exigente cuidado de su manto y su higiene. El gato pasa muchas horas de su vida acicalándose y pasando su áspera lengua, que funciona como peine, por todos los rincones de su cuerpo. En el caso de vivir con otros gatos, incluso se multiplican las horas de limpieza: las madres limpian a sus crías y los gatos bien avenidos se limpian entre sí.

Pero también necesita un baño

Aunque el natural autoacicalamiento del gatos es una de las razones que se esgrimen para argumentar que al gato no hace falta bañarlo, acompañada de la creencia del rechazo felino al agua... y aunque todo ello es verdad, no significa que el baño no sea necesario en alguna ocasión y que pueda significar una actividad placentera para él. Siga estos simples preceptos y si lo desea podrá bañar a su gato sin problemas.

Si se acostumbra desde pequeñito

Aunque no sea una decisión crucial para la vida del gato, el propietario debe decidir. Si el gatito llega a casa desde edad temprana, el baño se puede convertir en una actividad habitual. Para ello, desde bien pequeño, hay que acostumbrar al gato a recibir remojones ya que es en esa edad cuando tienen mayor capacidad receptiva. Un gato con el carácter ya desarrollado va a ser difícil que cambie de hábitos. Además, no es cierto que por defecto todos los gatos detesten el agua. Algunas razas de gato son especialmente propensos al agua, al ser razas de isla como es el caso del Bobtail japonés o el Turco Van. En cualquier caso, si acostumbra a su gato a bañarse desde cachorro esta actividad puede convertirse en un auténtico placer para él.

¿Por qué bañar al gato?

¿Por qué bañar al gato?

Su higiene personal habitual y un buen cepillado diario son suficientes para mantener al gato limpio, pero un baño ocasional acabará de dejar su manto especialmente brillante.

Tenga en cuenta el baño en los siguientes casos:

           - Si su gato suele salir al exterior, en ocasiones puede que regrese a casa más sucio de lo habitual. Puede que jugando o cazando haya caído en un charco y en esas ocasiones un cepillado o un paño mojado no siempre es suficiente.

           - El agua ayudará a eliminar parásitos externos como pulgas o garrapatas.

           - Los gatos son muy curiosos. En una de sus tareas de investigación es posible que se manche con algún producto y no le quede otro remedio que ponerle en remojo, por ejemplo, si el gato cae por accidente dentro de un recipiente con un producto tóxico.

           - Si lleva a su mascota a concursos o exposiciones, un baño y un buen champú especial para gatos puede proporcionarle, sobretodo si es de pelo largo, el toque final.

           - Algún tratamiento dermatológico puede requerir bañar al gato, pero eso evidentemente debe ser el veterinario quien lo indique en cada caso.

           - Si su gato tiene algún problema pasajero que no le permita asearse o si es obeso necesitará ayuda.

           - Simplemente por placer. Si a su mascota le gusta ¿por qué no darle el gusto?

Reglas básicas

Reglas básicas

Si quiere bañar a su gato debe seguir unas reglas básicas para su seguridad.

Que la aventura de bañarlo no se convierta en un problema a posteriori. Antes hay que asegurarse de que su tarjeta de vacunaciones está correcta y en regla.

           - Debe usar champú especial para gatos y una vez enjabonado debe enjuagarlo muy bien para que no queden restos que puedan resultar incómodos. Es importante recordar que, algunos champús antiparasitarios se pueden usar en perros y gatos pero hay otros que resultan tóxicos para los felinos. Debemos asegurarnos en este caso de que el envase indica claramente que es apto para su uso en gatos.

            - Dónde bañarlo es un poco indiferente, pero procure hacerlo sobre una base de goma si es en alguna superficie deslizante como puede ser una tina o una bañera. Además es posible que su gato prefiera que la tina esté vacía antes de recibir el chorro de agua. Compruébelo usted mismo.

            - No hay ninguna frecuencia establecida. Depende de las necesidades de su gato, pero es obvio que en invierno debe procurar, al menos, asegurarse de que no coge frío.

            - Conviene que el agua esté templada y la habitación no debe tener corrientes de aire. Hay que evitar que el animal coja un resfriado.

            - No apunte el chorro de agua directamente a la cara o a las orejas. No solo puede resultarle desagradable sino que, de la misma manera que a algunos humanos, el contacto reiterado con el agua en el oído puede producir alguna infección. Lo mejor es que deje esa zona tal y como estaba.

            - Busque un colaborador para que sujete al gato y, en todo momento, lo mantenga tranquilo.

            - Una toalla no basta para secar al gato. Utilice un secador para dejarlo completamente seco y si no lo acepta llévelo a una estancia caliente para que se seque solo.

            - Mientras se seca hay que cepillar el manto para que éste quede en perfectas condiciones. El pelo de un persa o un himalayo se puede enredar fácilmente.

            - Tanto el ruido del agua como el del secador pueden estresar a su mascota. Antes de pasar a la acción acostúmbrelos durante un rato a ese ruido. El baño tiene que ser una tarea que se haga sin prisas.