Cómo actuar en casos de emergencia

Introducción

¿Qué hacer cuando por nuestro gato sufre algún percance que pone en peligro su salud? Prevenir accidentes, mantener la calma, actuar con rapidez, no actuar si no sabemos qué hay que hacer y llevarlo cuanto antes a un veterinario son las claves de una correcta actuación.

Prevención ante todo

En primer lugar, la mejor emergencia es la que no se produce, así que la precaución y la prevención son las mejores nuestras mejores armas para tratar de evitar en la medida de eventuales situaciones de riesgo y así minimizar la posibilidad de que se produzcan accidentes y amenazas para la salud de nuestro gato. Y es que una gran proporción de los animales de compañía que visitan las salas de urgencias veterinarias lo hacen por descuido de sus dueños.

Cuerpos extraños

Conviene tener mucho cuidado con los cuerpos extraños que pudieran alojarse en diversas partes de su cuerpo. La mejor manera de evitar disgustos es vigilar con qué objetos juegan y evitar los juguetes pequeños que pudieran causarles asfixia. Por otro lado, si observamos que nuestra mascota sacude la cabeza insistentemente, la pone hacia un lado o se frota los ojos debemos acudir a un veterinario ante la posibilidad de que alguno de sus oídos u ojos estuviera afectado por un cuerpo extraño. En ningún caso debemos tratar de extraerlo nosotros mismos.

Los objetos más comunes que los gatos suelen ingerir como cuerpos extraños son agujas, hilos, espigas vegetales y también trozos de plástico con restos de comida. Todos estos objetos suelen quedarse atrapados en alguna parte del tubo digestivo y pueden producir obstrucciones intestinales. Si sabemos que nuestro gato ha ingerido alguna de estas cosas, debemos observarle e informar al veterinario.

Golpes, caídas y traumatismos

Si nuestro gato cojea, arrastra alguno de sus miembros o lo tiene paralizado, tiene signos evidentes de golpes o contusiones, presenta piel pelada y heridas, lo más probable es que haya sufrido un accidente que le ha producido algún tipo de traumatismo. Ante esta eventualidad, debemos tratar de mantener e inmovilizar al animal en posición de salvamento, es decir, tendido sobre un costado y abrigado con una manta. Con serenidad pero rápidamente, habrá que llevarlo al veterinario más cercano.

Detener la hemorragia

En caso de que sangre de forma abundante, deberemos presionar la zona con mucho cuidado y con un paño limpio, gasas o algodón. Si no lográsemos detener el sangrado de un miembro y faltara mucho para ponerlo en manos de un veterinario, deberíamos realizar un vendaje moderadamente compresivo. Consiste en hacer un vendaje con gasas y vendas apretando un poco justo en la zona de sangrado. La mayoría de hemorragias se pueden contener con este tipo de vendajes.

Mordeduras y arañazos

Sabremos que nuestro gato ha sufrido una mordedura o arañazos de algún otro animal si presenta una herida con sangre o fluido sanguinolento o una zona con pelos pegados, inflamada y caliente, aunque no se vean a primera vista las marcas de colmillos o zarpas. Ante esta situación, no nos debemos confiar aunque parezcan de poca importancia, así que conviene llevarlo a un veterinario para que verifique la profundidad de las lesiones y descarte o no daños en el tejido muscular. Mientras tanto, conviene cortar el pelo del área afectada y lavarlo bien con agua tibia y jabón. Es mejor no aplicar vendajes a la espera de que el veterinario inspeccione las heridas.

Picaduras

La picadura de un insecto puede constituir una emergencia grave si resulta que nuestro animal es alérgico sin nosotros saberlo. La señal de alarma debería ser una inflamación aguda en la boca o la garganta, ante lo cual necesitaremos atención veterinaria inmediata. Si no podemos disponer de ella, el último recurso sería administrarle corticosteroide. Por ello, como medida preventiva, convendría tener un botiquín con este tipo de medicación en las dosis aptas para nuestro gato antes de que sufra el primer episodio alérgico, habiendo consultado esta información previamente con el veterinario. Ante picaduras de avispa poco graves, podemos lavar la zona con vinagre diluido en agua para calmar la hinchazón y aplicar hielo. En caso de que la picadura sea de abeja, deberemos retirar el aguijón con la ayuda de una pinza y tratar la zona con hielo. Si se inflama mucho, deberemos intentar contactar con un veterinario.

Intoxicaciones e indigestiones

Ante diarreas provocadas por la ingestión de alimentos inadecuados o en mal estado, convendrá evaluar la gravedad de la misma, aunque acudir a un veterinario lo antes posible siempre es la opción más segura. Como primera medida, se recomienda un ayuno cuya duración dependerá de la variedad de gato de que se trate. En todo caso, no debería superar las 24 horas. Finalizado este plazo, se procederá a darle alimentos de fácil digestión y en pequeñas cantidades paulatinamente siguiendo las indicaciones de nuestro veterinario.

Lesiones oculares

Cuando un gato sufre daño ocular, por un arañazo de otro gato, o por una herida por una planta, por ejemplo, la molestia y la irritación hacen que tienda a rascarse el ojo con las uñas directamente o frotárselo sin cerrar los párpados contra superficies rugosas como paredes o la parte vertical de un sofá. Esto suele empeorar todavía más el problema y se puede producir una úlcera de córnea. Para ello, es recomendable tener un collar isabelino de su talla siempre a mano -es una especie de embudo o campana de plástico que se pone en la cabeza sujeto al cuello del animal- que protegerá los ojos y otras partes de la cabeza para ponérselo en caso de emergencia. Estos collares también evitan que el gato pueda morderse y lastimarse de forma severa en caso de alergias cutáneas y picores fuertes.