Cuidando al gato enfermo

Introducción

Como cualquier ser vivo, los gatos enferman. Al igual que los seres humanos, existen múltiples posibilidades de que caiga enfermo, porque no son inmunes. Su dueño deberá estar atento y detectar los síntomas, así como estar preparado para su cuidado.

Cuando el gato esté enfermo, alguien debe encargarse de levantarle el ánimo para que pueda sobrellevar mejor los malestares de la enfermedad. Es importante que sienta el cariño de su familia.

Detectar la enfermedad

Detectar la enfermedad

Todo sería muy sencillo si los gatos, como las personas, hablaran y nos revelaran sus dolencias. De esta manera, la detección temprana de enfermedades sería muchísimo más fácil. Además, se evitarían complicaciones en la salud del gato. Sin embargo, es evidente que no es el caso. Los gatos viven solitarios en la naturaleza, y mostrar signos de enfermedad les hacen más vulnerables a sus rivales y depredadores, así que, al contrario de los perros, tienden a esconderse y no evidenciar su debilidad y malestar.

Por todo esto, la detección de cualquier enfermedad gatuna dependerá casi siempre de la atención que muestre su dueño hacia el animal. Es necesario observar su comportamiento a diario y detectar si algunas de sus actitudes han cambiado. Esta medida puede permitir dilucidar algún trastorno que esté padeciendo el animal.

¿Qué síntomas podemos notar? El gato enfermo dejará de comer, de jugar y de acicalar su manto, mostrando el pelo mate y mal arreglado.

Alimentación blanda

Alimentación blanda

Una de las principales atenciones cuando el gato ha enfermado es la alimentación. El gato enfermo ve como sus ganas de comer disminuyen. Apenas tendrá apetito, por ello será necesario ofrecerle alimentos que no les cueste masticar. Es recomendable productos alimenticios blandos. Los gatos son carnívoros por lo que podemos prepararles carne, pollo o pescado hervidos o a la plancha en pequeños trocitos o triturados, que se pueden acompañar de algún hidrato de carbono como arroz, verdura o pasta. Incluso, existen completos concentrados de vitaminas y minerales que se aplican en la nariz y patas. Debido a que no les gusta estar sucios, ellos mismos se lamerán y al hacerlo comerán las vitaminas.

Agua en abundancia

Durante su estado de enfermedad, él necesitará agua fresca en abundancia. En caso de que el gato se niegue a beber, es recomendable que el dueño se la suministre en la boca con una jeringuilla. Tendrá que hacerlo cada quince minutos o media hora. Si no quiere tomar, bastará con levantarle el labio de arriba y por el costado del lado, entre los dientes y los colmillos, aparecerá un espacio vacío por el que se le podrá administrar el agua. Es importante que no se deshidrate. De hecho, para ello existen ciertas sales especiales que pueden solicitarse al veterinario para añadirlas al agua de bebida.

Mucho reposo

Y sobre todo, el gato va a necesitar mucho reposo. Por su parte, el dueño deberá prepararse para los días en los que el gato esté alicaído. Como las personas, necesitará atenciones especiales y mimos. Es recomendable colocar al gato en un ambiente sin humedad y con el mínimo ruido para que esté tranquilo. Asimismo, habrá que buscar un lugar dentro de la casa donde no pueda ser molestado. El gato deberá estar siempre bien abrigado.