Cuidando de los ojos

Introducción

Los ojos de los gatos son delicados. Hermosos, luminosos, vitales, misteriosos, pero no son inmunes a las enfermedades. Deben limpiarse frecuentemente para que no se acumulen suciedad en ellos. Especialmente hay que eliminar las legañas que se le suelen quedar alrededor.

Los gatos siempre husmean por lugares en los que pueden acopiar polvo y suciedad. Olvidar la limpieza puede desembocar en alguna enfermedad que después provoque un mayor problema para el animal.

Ojos lacrimosos

Aunque los ojos de un gato suelen gozar, en general, de un buen estado de salud y no necesitan un mantenimiento particular, hay que prepararse para los contratiempos. El primer síntoma que denota un problema en los ojos de un gato es un constante lagrimeo, denominado epífora. Este goteo puede ser debido a que le haya entrado polvo o algún cuerpo extraño, y que puede ser que tenga una infección. La epífora también puede deberse a una obstrucción del llamado conducto nasolacrimal, que es por donde el exceso de lágrimas de los ojos, drenan hacia la cavidad nasal. Esas obstrucciones pueden ser temporales, si hay una infección o inflamación o bien permanentes, que suelen ser de nacimiento. No son peligrosas pero requieren mayor atención e higiene por nuestra parte. Ciertas razas, las denominadas braquicefálicas, consideradas las muy chatas, requieren cuidados más regulares. De hecho, algunos gatos de raza como los Persas tienden a tener problemas en los lagrimales y es necesario una vigía diaria.

¿Cómo limpiarlos?

¿Cómo limpiarlos?

Lo aconsejable es limpiar los ojos cada dos días. Los gatos acumularán legañas y es primordial que mantengas sus ojos limpios. Para quitárselas basta con un poco de algodón humedecido con agua o suero fisiológico que le acaricie con suavidad, tratando de quitar todo lo posible. El método más idóneo es moviéndolo siempre alrededor de los ojos, sin llegar a tocar el globo ocular. En el caso de encontrar lágrimas que formen un cerco alrededor del ojo, también será necesario retirar el exceso y limpiar. Especialmente hay que sanear el ángulo medio del ojo. Para ello es recomendable una gasa estéril humedecida en un antiséptico oftalmológico. No obstante, si el lagrimeo es excesivo o hay enrojecimiento, habrá que consultar inmediatamente a un veterinario. De hecho, la epífora no es habitual en el gato, y es conveniente buscar la malformación de la glándula lagrimal o de los párpados, o el problema infeccioso o vírico que lo provoca.

Curiosidades

Curiosidades

Los ojos de los gatos poseen cualidades extraordinarias. No solo por su hermoso aspecto externo. Se ha descubierto que los ojos de los gatos distinguen los colores mejor que los perros ya que su retina contiene más conos y bastones que en ellos.

La sensibilidad a la luz en lo que se refiere a las longitudes de onda corta es seis veces superior a la del hombre, de ahí que el gato pueda ver en la oscuridad. Detrás de su retina posee un tejido reflectante llamado tapetum lucidum, que logra aumentar entre 30 y 50 veces cualquier rastro de luz, por pequeño que sea, y facilita su visión nocturna.

Los gatos también poseen visión binocular, de manera que el campo de visión de un ojo siempre quedará cubierto por el otro. Además, esta característica les permite una visión en tres dimensiones para juzgar la distancia, profundidad y tamaño de lo que le rodea.

Las habilidades oculares de los gatos no aparecen hasta las doce semanas. De hecho, abren los ojos entre los 7 y los 14 días de vida.