Cuidando sus dientes

Introducción

La higiene dental en un gato es primordial. Sus dientes juegan un papel importante en su vida y descuidarlos puede provocar un mayor riesgo de caries, sarro, así como otras enfermedades de mayor índole que propicien la pérdida de piezas dentales elementales.

Hay que limpiárselos a menudo y tener en cuenta su salud dental igual que la de un ser humano. Es necesario tener en cuenta que los gatos tienen sus primeros dientes de leche entre la segunda y la sexta semana. A partir de los 4 meses aparecen los dientes definitivos. El cuidado de éstos es recomendable que sea intercalado con una limpieza casera y los cuidados del veterinario.

Los dientes de los gatos

Los dientes son considerados la parte esencial del gato. Además, un precario estado de salud dental puede propiciar de manera negativa en el organismo del animal. Los gatos jóvenes, que nacen sin dientes, comienzan teniendo 26 piezas de leche durante los primeros cuatro meses. Cuando los pierden adquieren los dientes definitivos que suman hasta 30 unidades. Con estos dientes el animal deberá comer el resto de su vida. Sin embargo, y desgraciadamente, es frecuente ver gatos adultos con graves pérdidas de piezas dentales. Es necesario un cuidado continuo para evitar las dolencias. El propietario es el principal responsable, que deberá programarle una revisión dental anual en la clínica veterinaria.

Buena alimentación

Una buena alimentación

Para evitar enfermedades dentales, lo primordial es ofrecer al gato una alimentación adecuada. Ésta facilitará que el animal adquiera una dentadura sana. La alimentación seca es un producto fabuloso para evitar ciertas enfermedades bucales así como las habituales acumulaciones de sarro y bacterias. La consistencia de este alimento propicia que la masticación realice una limpieza automática de los dientes. Incluso existen alimentos secos elaborados para prevenir las patologías dentales. También hay una alimentación específica que incorporan fosfatos de sodio y que ayudan a prevenir y retrasan la formación de sarro.

Limpieza y revisiones

Los gatos también necesitan un dentista. Precisan limpieza y revisiones dentales periódicas al igual que las personas. Lo ideal es que el gato llegue a acostumbrarse a esta limpieza casera desde su edad más joven. Al menos, la limpieza de sus dientes debe realizarse una vez por semana. Lo idóneo es comprar un cepillo específico para gatos similar al de los seres humanos, con cerdas suaves, y un diseño que permite alcanzar todas las piezas. Asimismo, existe pasta de dientes para gato. Ésta suele tener sabor carne o malta, lo que le hace más atractivo para el felino. Ésta se coloca primera en la lengua, después en las encías, y después se cepilla suavemente. En caso de que no puede llegar a realizarse esta tarea semanal, es recomendable aumentar la frecuencia en el número de limpiezas dentales en la clínica cuando éstas sean necesarias. Además, el gato tiene que contar con juguetes diseñados para morder, y con los que él podrá divertirse y, de paso, reforzar su boca.

Posibles infecciones

Posibles infecciones

El descuido de los dientes, principalmente suele provocar sarro en los dientes de los gatos. Éste suele depositarse en la base de los dientes y provocar la inflamación de las encías, así como un mal aliento, que al final puede ser el causante de la caída de dientes. Existen dos principales infecciones:

- Sarro y enfermedad periodontal, que representan las dos causas fundamentales de pérdidas dentales en los gatos. Ambas se generan por la acumulación de bacterias en la boca por la presencia abundante de restos de comida de gatos, que se alimentan de productos húmedos o enlatados. Un exceso de bacterias puede inflamar la encía –gingivitis-, así como una alteración de la estabilidad dental. El sarro se acumula entre la encía y la superficie dental, haciendo de cuña y separando la encía del diente. Las infecciones crónicas que causa la placa bacteriana hacen que la encía se retire y las raíces del diente queden a la superficie. También afectan los ligamentos que mantienen la raíz de los dientes unidos a los alvéolos de la mandíbula. Poco a poco, los dientes acaban cayendo.

- Fracturas dentales, que son casos de urgencias dentales leves debidos a traumatismos. En estos casos hay que tener en cuenta el dolor y las heridas, que al estar abiertas pueden desencadenar nuevas infecciones.

- Además, la flora microbiana de la placa bacteriana de los dientes es muy patógena y peligrosa y puede atravesar las encías inflamadas y desplazarse por la circulación sanguínea a zonas muy delicadas del organismo donde pueden causar graves infecciones internas.