Cuidando sus orejas

Introducción

Son una parte sensible del gato, y sin duda requieren un cuidado exquisito. Si bien, habitualmente no propician muchos problemas a este felino, es recomendable limpiarlas para evitar que se acumule suciedad o el habitual depósito de cerumen.

Para la limpieza rutinaria no se debe aplicar ningún producto especial. Solo en el caso de que el gato sufra alguna molestia reiterada, lo recomendable es acudir al veterinario para evitar que una manipulación errónea pueda irritarle más o empeorar el problema.

Cuidados básicos

Cuidados básicos

El principal cuidado que deben recibir las orejas de un gato es no tocarlas, o hacerlo lo menos posible. Cuanto menor sea su manipulación, menor será el riesgo de que se irriten o inflamen desencadenando una posterior infección. El pabellón auditivo de los gatos siempre suele tener un poco de grasa en la base, no obstante, este depósito de cerumen es habitualmente normal. De hecho, puede colorearse a veces de marrón. Su cuidado y limpieza llevará un proceso muy sencillo.

Forma de limpiarlas

En caso de detectar esta suciedad, lo más recomendable es utilizar una toallita limpiadora o un algodón humedecido. A la hora de hacerlo, siempre sin llegar a penetrar excesivamente en el pabellón auditivo. Las orejas de los gatos son muy sensibles. Nunca deben utilizarse bastoncillos de algodón. Estos pueden introducir partículas en el interior del oído, así como cerumen u elementos extraños que finalmente provoquen infecciones. A veces es recomendable utilizar productos especiales para la limpieza de oídos que se pueden encontrar en el mercado. En caso de no alcanzar lugares difíciles es preciso darle una forma estirada al algodón. Con este cuidado básico será suficiente. En ningún caso hay que aplicar un producto sin el consentimiento del veterinario.

Síntomas de suciedad

Aunque no hay que descuidarlas, las orejas de los gatos sólo deben limpiarse cuando se detecte acumulación de materia que ensucie el los pabellones auriculares. A veces se pueden acumular restos de cera dentro del conducto auditivo causando molestias al gato. Una manera de detectar que existe esta suciedad es notar que el gato sacude la cabeza o se rasca al recibir caricias por detrás de las orejas. Además, el animal puede estar nervioso, rechazar arrumacos, irritable y con poco apetito. Estos pequeños gestos son los síntomas claros de que tiene restos de suciedad en el interior de las orejas. A la hora de limpiarle con un algodón humedecido, si se descubre un aspecto excesivamente sucio, o si la secreción es abundante, habrá que consultar al veterinario. Éste será el encargado de recetar unas soluciones de limpieza correctas, así como su consiguiente tratamiento.

Posibles infecciones

Posibles infecciones

La otitis es una afección poco común en los gatos, pero si aparece se convierte en una enfermedad muy molesta. El contagio suele realizarse debido al contacto con otros gatos, así como entre la gata y sus crías. Estas infecciones corresponden a ácaros del género Otodectes. Los gatos, cuando poseen este contagio sufren inflamación en el oído, como una reacción alérgica, enrojecimiento e hinchazón, picazón, y una secreción marrón y negruzca, bien pastosa o seca, parecida a los 'posos del café'. Si no se trata a tiempo puede volverse crónica, e incluso producir problemas neurológicos, pues puede complicarse con una infección bacteriana secundaria que afecte al oído interno y al sistema nervioso.