Desungulación

Desungulación

Al eliminar sus uñas, el gato pierde su principal arma y herramienta, por lo que se ve muy afectado en el día a día. Existen numerosas alternativas a esta operación quirúrgica para eliminar las molestias derivadas de las uñas del gato.

¿Qué es?

El proceso de desungulación u oniquectomía consiste en la eliminación definitiva de las uñas del gato a través de una operación quirúrgica. Así, se amputa la última falange de los dedos, que es la base del tendón retráctil y lugar de nacimiento de la uña, por lo que las uñas retráctiles del gato desaparecen para siempre. Es, por tanto, una intervención agresiva y para nada agradable para el gato, que se verá privado de una de sus herramientas más preciadas y características.

El gato y las uñas

Las uñas son una de las herramientas más importantes para los gatos en su vida diaria. Las usan para rascarse, jugar, escalar, defenderse y cazar y, en general, para casi cualquiera de las actividades que realizan diariamente. Por ejemplo, para estirar sus músculos y espalda, las uñas ejercen una importante función al clavarse en las superficies, permitiendo el estiramiento. Por otro lado, arañar es una función que está íntimamente ligada a la naturaleza del gato y que realiza con diversos fines a lo largo del día, como liberar estrés, marcar su territorio o simplemente ejercitarse.

Consecuencias en el andar

Consecuencias en el andar

La desungulación afecta, pues, a muchos aspectos en la vida diaria del gato, incluido el acto de caminar. Al andar, toda la superficie de la garra del gato entra en contacto con el suelo. Al amputarse el extremo de la garra, como ocurre durante la desungulación, el gato se ve obligado a modificar su postura corporal y su forma de caminar. En algunas ocasiones, la desungulación puede ser causa de cojera e incluso de malformaciones si la uña sigue creciendo de forma irregular.

Alternativas

Alternativas

Existen a disposición del dueño responsable numerosas alternativas a la desungulación para eliminar las molestias derivadas de las uñas del gato. La educación durante la etapa de cachorro es la más limpia y eficaz de estas alternativas. Así, podemos enseñarle donde puede y donde no puede arañar, poniendo a su disposición rascadores verticales y horizontales y diversos juguetes para que puedan arañar libremente. Es aconsejable premiarle con alguna golosina cuando utilicen estos utensilios. Por otro lado, existen a la venta unas pequeñas fundas de plástico que se fijan a la uña con pegamento y que reducen las molestias causadas por las uñas. Otra opción es usar repelentes en las zonas concretas donde el gato suela arañar.

Corte de uñas

Finalmente, el corte de uñas periódico también puede ser una alternativa eficaz a la desungulación. Para ello, deberemos cortar solo la punta de la uña con mucho cuidado de no cortar la pequeña vena que está dentro de la uña. Si optamos por esta posibilidad, es aconsejable comenzar desde edades tempranas a cortarle las uñas, para que se acostumbre más fácilmente. El corte de uñas suele llevarse a cabo cada semana o cada 15 días. Si nuestra mascota no se deja cortar las uñas, podemos acudir a la clínica veterinaria, pero la mayoría de los gatos se acostumbran cuando se les hace desde pequeños.