El adiestramiento del gato

Introducción

Los gatos, como cualquier otro animal, solo pueden ser entrenados para realizar acciones que les sean naturales. La mejor manera de adiestrarlos es 'convencerlos' para que realicen una acción de forma instintiva al asociarla con un premio o recompensa, aún cuando no la lleguen a recibir.

Comportamiento natural

Como la mayoría de animales, un gato puede ser adiestrado, pero nunca podrá ser entrenado para hacer cosas que no le sean instintivas. Es decir, podremos entrenar a un gato para que lleve a cabo determinadas acciones en el momento en que así se lo pidamos, pero solo podremos conseguirlo con comportamientos naturales en el gato, como sentarse o dar la pata. Pretender que realice acciones que estén fuera de su comportamiento natural instintivo será inútil y desesperante, tanto para el dueño como para el animal.

Adiestramiento y engaño

Todo adiestramiento consiste, de alguna manera, en una seducción o persuasión. De esta manera, tras el adiestramiento, realizará la acción deseada de forma instintiva y automática sin siquiera pensar en ello, como respuesta a un estímulo para el cual haya desarrollado, gracias al adiestramiento, esa respuesta que deseamos. Se trata de conseguir que el gato asocie un comportamiento a una acción, palabra u orden por parte del dueño.

Refuerzo positivo

La mejor técnica a la hora de adiestrar a un gato es la consistente en un refuerzo positivo. Ello consiste en lograr que el animal asocie un comportamiento o acción con un premio o regalo, lo cual le mueva a actuar, hasta que ese comportamiento se convierta en instintivo sin necesidad del premio. Para ello hace falta un entrenamiento regular y prolongado. Al principio, habrá que darle la golosina o el premio cada vez que realice la acción deseada. Una vez hayamos conseguido que el gato entienda que si realiza esa acción recibirá el premio, pasaremos a premiarlo solo algunas veces, mientras que otras le felicitaremos y le acariciaremos. Más adelante, sustituiremos definitivamente el premio por la felicitación y solo de vez en cuando le daremos la golosina.

Siempre la misma orden

No importa qué frase utilicemos para ordenar al gato que realice una acción determinada, pero sí que siempre sea la misma frase, de forma que el animal asocie ese sonido con el comportamiento deseado. Al principio, pronunciaremos la orden en el momento en que realice la acción, y más adelante, cuando ya las haya asociado, responderá instintivamente a la orden para, tras escucharla, realizar la acción.

Desde cachorro

El adiestramiento o educación del gato será más efectivo cuanto más pronto comience. Así, lo mejor es empezar a educarlo durante la etapa de cachorro. De esta forma, aprenderá más rápido y los conocimientos adquiridos estarán más arraigados en su personalidad. Desde pequeño, es importante que se acostumbre al contacto con humanos y entienda qué queremos decirle con los diferentes tonos de voz con usemos. Así, las felicitaciones y las reprimendas deben ser fáciles de diferenciar para él a través de nuestro tono de voz. Así, sabrá enseguida qué acciones y conductas están permitidas y cuáles no.

Refuerzo negativo

A veces, nuestros gatos se comportan de forma que nos molestan, por ejemplo, destruyendo plantas o subiendo a sitios donde tenemos objetos frágiles, o comida. Podemos intentar disuadirles con algún estímulo que les resulte desagradable, nunca nada que pueda dañarles físicamente, sino más bien algo que el gato prefiera evitar. Algunos gatos son sensibles a palabras como '¡No!' o '¡Fuera!', otros no harán ningún caso. Lo que suele molestar a todos los gatos y que por otra parte es inofensivo, es un spray o pulverizador de agua. Tras 2 ó 3 veces que lo usemos para disuadirlo de su mal comportamiento, veremos que dejará de hacerlo solo para evitar las molestas gotas de agua. Solo debemos usarlo para evitar conductas destructivas o que sean muy incómodas para nosotros.