El gato y la toxoplasmosis

Introducción

La toxoplasmosis es una enfermedad producida por un protozoo parásito del género Toxoplasma llamado Toxoplasma gondii. Es una zoonosis; es decir, una enfermedad que, habitualmente, es transmitida por un animal al ser humano. El gato es el hospedador final de la enfermedad pero no es la única fuente de transmisión de la enfermedad y, además, no todos los gatos serán candidatos a portar el parásito.

La alimentación es la clave

De hecho, el gato doméstico, garantizan los especialistas en veterinaria, no contagiará nunca la toxoplasmosis si no tiene acceso al exterior y solo ingiere alimentos preparados. Esta afirmación se basa en varios hechos científicos como la alimentación que reciben las mascotas felinas domésticas y la improbabilidad de que éstas entren en contacto con animales infectados.

Algunas organizaciones de protección de los animales han detectado múltiples casos de abandono de gatos domésticos ante el embarazo de su dueña. Sin embargo, esta acción está acompañada del desconocimiento de la toxoplasmosis y de cómo puede un gato llegar a infectarse para, posteriormente, transmitirla a los humanos con los que convive. Especialistas en veterinaria felina de la Facultad de Veterinaria de la Universitat Autònoma de Barcelona -UAB-, entre otros expertos en la materia, tratan, a través de charlas, conferencias y artículos, de despejar dudas al respecto y frenar el injusto abandono de estas mascotas.

A través de la carne cruda

A través de la carne cruda

En este punto, hay que señalar que una de las principales fuentes de transmisión del Toxoplasma gondii es la ingesta de carne cruda o de agua que no haya recibido un tratamiento sanitario que la haga apta para su consumo. Además, un porcentaje muy alto de mujeres tiene anticuerpos del Toxoplasma gondii, porque ya han pasado la infección; que en muchos casos es asintomática. El problema es que se ha extendido la idea de que esta enfermedad representa una grave amenaza porque, cuando la sufre una mujer embarazada, el parásito puede atravesar la barrera placentaria y afectar el feto provocándole problemas cerebrales graves.

El gato es la única especie que puede transmitir el parásito por contagio, a pesar de que muchos animales, abarcando el ser humano, pueden ser portadores. Pero para que se produzca esta transmisión se tienen que dar toda una seri de circunstancias y, en la práctica, improbables en un gato doméstico que no tiene acceso al exterior y que solo toma alimentación preparada.

Para que se produjese el contagio, el gato doméstico se tendría que infectar comiendo un ratón, un pájaro u otro animal... o bien carne cruda que estuviese contaminada previamente. Si el gato se contagiase, solo liberaría el parásito a los excrementos una sola vez a la vida y durante unas pocas semanas. Aunque se infectase de nuevo, no volvería a liberar más veces el parásito.

Fuera riesgos

Fuera riesgos

También hay que destacar que para que el parásito de los excrementos fuese contagioso, éstos tendrían que estar en contacto con el aire durante más de 24 horas. Por lo tanto, el riesgo de contagio desaparece si se limpia la bandeja de las deposiciones una vez al día. Además, para que un ser humano se infecte con el parásito, tendría que manipular los excrementos con las manos y después tener contacto oral. Esto se puede evitar si se limpia la bandeja con una pala y con guantes. Por lo tanto, el contagio de toxoplasmosis se puede evitar si se siguen unas pautas muy sencillas, entre las que se incluye no dar carne cruda al gato; llevar a cabo los trabajos al jardín o al huerto –donde, hipotéticamente, podría haber excrementos infectados– siempre con guantes; cocinar la carne pues el toxoplasma muere a los 72 grados; o limpiar a conciencia frutas y verduras antes de consumirlas.