El gato y su territorio

Introducción

Los gatos son animales muy territoriales que necesitan tener bien delimitado su territorio, así como distribuido en zonas -para comer, para dormir, etcétera-.

Los gatos, al igual que el resto de felinos, son animales marcadamente territoriales. Según la definición clásica, de Heymer -1977-, el territorio es 'una superficie comprendida al interior del área vital típica de un animal, la cual es delimitada por marcas y defendida frente a congéneres', aunque otros autores han determinado que 'el espacio empleado por el animal es dividido en un número variable de superficies o volúmenes empleados en el marco de una función comportamental. De esta manera podemos distinguir tres tipos de campos territoriales' -Waser y Wiley, 1979-.

Tres tipos de territorio

Tres tipos de territorio

Los campos territoriales o zonas destinadas a funciones determinadas son:

Campos de actividad, donde el gato juega, caza, etcétera.

Campos de aislamiento, donde el animal se retira, se refugia del mundo y evita el contacto. El más importante de estos campos es el de descanso, destinado a dormir, que también sirve como refugio ante las dificultades. En ocasiones, los machos castrados y algunas hembras comparten este rincón con otro congénere del mismo sexo, con el que establecen una relación fraternal.

Campo de agresión, cuya dimensión es variable y depende en gran medida del estado emocional y fisiológico del animal. También depende de la cantidad y disponibilidad de recursos, por ejemplo, agua y comida; y de la densidad de gatos que viven en la zona. En esta zona, cualquier intrusión se considera una amenaza y desencadena una agresión.

Los diferentes campos están interrelacionados entre sí por una serie de caminos que se van estableciendo a lo largo del tiempo y no suelen modificarse excepto en caso de cambios bruscos en el entorno.

En la práctica

En casa, el gato también establecerá sus zonas ligadas a diferentes funciones y fijará zonas concretas en función de las actividades que allí se realizan. Así, el gato necesita una zona de aseo, donde realizará sus necesidades, claramente separada y alejada de la zona destinada a alimentarse. Por otro lado, prefiere tener una zona para dormir y otra diferenciada para jugar, donde se han de colocar sus juguetes y rascadores.

Territorio y comunicación

Territorio y comunicación

Los gatos establecen un vínculo afectivo con el espacio en el que viven, y buena parte de las señales comunicativas que realizan tienen por objetivo organizar y defender su territorio. Así, los gatos marcan su territorio de diferentes maneras, lanzando señales a sus congéneres e incluso a sí mismos, para orientarse dentro del territorio. Los tres canales más comunes de comunicación territorial son: el auditivo, a través de sonidos; el visual -posturas y marcas visuales, como arañazos-; y el olfato a través de señales olfativas destinadas a marcar territorio.

Marcaje del territorio

Para delimitar su territorio, los gatos machos sin castrar y algunas hembras rocían algunas gotas de orina de fuerte olor dentro de los perímetros de lo que consideran sus posesiones. A continuación, dan la espalda al objeto marcado, restregando su cola y parte posterior del cuerpo contra el lugar elegido. En ocasiones, afilan sus uñas vigorosamente sobre el área marcada, reforzando con sus garras el marcaje de su territorio. Puede darse el caso de que un gato castrado también realice el marcaje con orina, aunque el olor no será tan fuerte como en el caso de los no castrados. Si esto ocurre, se deberá a algún motivo de carácter emocional o para mostrar su descontento ante algún cambio que a su juicio pone en peligro su estatus, como la llegada de una nueva mascota o incluso un bebé.

Otra forma de marcar el territorio, mucho menos molesta para los humanos, es mediante el roce con la barbilla, costados, almohadillas de las patas o cabeza, dejando también su olor en el perímetro de sus dominios, ya que en esa zona tienen glándulas con feromonas.