El gato y sus escapadas a la calle

Introducción

A muchos gatos les atraen la libertad y las aventuras que pueden vivir fuera de la vivienda.

Muchos gatos domésticos, aunque estén cómodos y bien adaptados a su vida en casa, mantienen intacto su espíritu aventurero y se ven atraídos por el aire libre y la libertad. Es entonces cuando salen a la calle a enfrentarse a todo tipo de riesgos y desafíos, con la tranquilidad de saber que a la vuelta seguirán teniendo comida, techo y todos los cuidados necesarios. Si tu gato es de los que se escapan, debes saber que te será muy difícil cambiar esta tendencia, más allá de intentar impedir que tenga a su disposición vías de escape, aunque los gatos son muy ágiles e inteligentes y siempre encuentran una manera de salir. En cualquier caso, te convendrá saber qué cuidados va a necesitar al volver de sus escapadas.

Desparasitación

Si ya es importante desparasitar regularmente a un gato que no salga de casa, si el tuyo tiene tendencia a las escapadas necesitará atención extra en este aspecto. Así, cuando vuelva tendrás que someterlo a una exhaustiva limpieza y examinar con detenimiento que no haya cogido pulgas, sarna o garrapatas. Puede ser conveniente usar collares o repelentes que impidan el contagio de estos parásitos externos. Por otro lado, también es probable que haya comido alimentos infectados por parásitos internos, así que también tendrás que vigilarle en este aspecto, acudiendo al veterinario si notaras en él decaimiento, aspecto enfermizo o una delgadez acentuada a pesar de comer normalmente. Como norma general, los gatos deben desparasitarse cada 3 ó 4 meses.

Traumatismos e intoxicaciones

En la calle, el gato corre numerosos riesgos y puede sufrir caídas, atropellamientos, golpes, peleas, etcétera. Tras una escapada, debemos examinar bien por si presenta heridas, cortes, golpes o magulladuras, y llevarlo inmediatamente al veterinario si observamos que cojea, se queja al tocarle alguna parte del cuerpo o no se puede mover con normalidad. En cuanto a las heridas, arañazos y cortes superficiales, conviene curárselas y sobre todo desinfectarlas con algún antiséptico. También es probable que nuestro gato ingiera basura, alimentos en mal estado o agua no potable durante sus escapadas, de lo cual nos daremos cuenta por sus vómitos y diarreas, que debemos tratar con ayuno. También puede presentar picaduras de mosquitos u otros insectos.

La importancia de las vacunas

Si tu gato se escapa, deberás ser especialmente riguroso en cuanto al calendario de vacunación, para impedir posibles y peligrosas infecciones que, en el peor de los casos, puede llegar a transmitirte a ti o a tus familiares. La más importante es la leucemia felina, que no se transmite al ser humano, y en los territorios donde existe, la rabia que sí que nos afecta a las personas. Aún así, existen algunas enfermedades provocadas por virus, para las que no existen vacunaciones, y que nuestro gato puede contraer si tiene estrecho contacto con gatos enfermos del exterior, por ejemplo, la inmunodeficiencia vírica felina.

Cómo evitar las escapadas

Ya hemos dicho que, si un gato tiene tendencia a escaparse, es muy difícil impedirlo. Lo que sí podemos evitar es que desarrolle esta tendencia, sobre todo en las etapas tempranas de su vida. Si siempre ha estado en cautividad tal vez no tenga nunca la necesidad de explorar lo desconocido. La etapa más importante es la pubertad, que es cuando se despierta la curiosidad del felino. También hay que tener muy en cuenta que los animales no castrados tienen mucha mayor tendencia a escaparse, especialmente los machos, que salen en busca de hembras para aparearse. Para poder llevar a la práctica su ansia de aire libre de forma controlada, tenemos a nuestra disposición parques vallados o zonas tranquilas sin ruidos ni tráfico, así como correas para sacarlo a pasear.