El juego: un estímulo necesario

Introducción

El juego sirve al cachorro para aprender las técnicas de caza que lleva en la sangre. De mayores, los gatos adultos usan esta actividad para practicar y mantenerse en forma.

Los gatos, especialmente durante la etapa de cachorros, necesitan el juego para aprender y practicar las técnicas de caza que llevan en la sangre. Es por ello que la mayoría de juegos que practican los felinos son de tipo persecutorio, es decir, consisten en acechar, perseguir y finalmente atrapar cualquier objeto, juguete o ser vivo, preferiblemente en movimiento, que esté a su disposición.

A falta de juego ...

A falta de juego…

Por eso, los gatos que no disponen de juguetes con los que practican sus dotes de caza y juega a 'cazar' a su dueño, propinándole arañazos en las piernas que pueden ser muy molestos. Los gatos domésticos adultos, que no tendrán que cazar para procurarse su subsistencia, sienten igualmente el instinto cazador y necesitan llevar a cabo esta actividad para estar sanos y sentirse bien, por lo que, a falta de caza, siguen practicando el juego durante toda su vida.

Afinando los sentidos

Mediante el juego, además, los cachorros y también los adultos aprenden a calcular bien las distancias y a afinar su puntería, ajustando las sensaciones que captan del mundo exterior y su organismo. También aprenden a controlar la fuerza de su mandíbula al morder y de sus uñas al arañar. De esta forma, ejercitan sus sentidos y coordinan la respuesta de su organismo a los estímulos visuales, olfativos, auditivos y táctiles en forma de ataque. De la misma manera, el juego sirve como ejercicio físico, gracias al cual los gatos se mantienen en forma.

Juego y bienestar

El juego, por otro lado, está íntimamente vinculado al bienestar del animal, ya que esta actividad solo aparece cuando el gato está tranquilo, a gusto y sin ninguna otra necesidad, de carácter alimenticio, sanitario, territorial o cualquier otro, que le preocupe y requiera su atención. Es decir, que el juego es un excelente termómetro del estado anímico y sanitario del gato.

Jugando con él

Jugando con él

Además, el juego es una buena herramienta para estrechar lazos entre el gato y su dueño. Jugando con él, fortalecemos nuestra relación y convertimos esta actividad en un ritual de carácter lúdico muy especial para ambos. En este sentido, existen a nuestra disposición multitud de juguetes interactivos, como plumeros y cañas, que podemos utilizar en nuestras sesiones de juego. Es recomendable, en este sentido, que nuestras manos nunca entren en contacto directo con el gato durante el juego, especialmente si es un cachorro. De lo contrario, el gato creerá que la mano es un juguete, y con el tiempo los mordiscos y arañazos que son soportables cuando es pequeño se convertirían en un problema cuando sea adulto. Debe entender que la mano le acaricia y con ella no se juega.

También podemos suministrarles juguetes para el tiempo en que se quedan solos en casa, como ratones o pájaros de juguete, o bien juguetes que contengan premios dentro como cajas de cartón con diferentes materiales en su interior (bolitas de papel, de plástico, alguna golosina etcétera).

Dentro y fuera

Los gatos que tienen acceso al exterior, ya se trate de una terraza, un jardín o el campo, tienen a su disposición muchas más posibilidades de jugar y cazar insectos, pájaros y otros animales, por lo que probablemente no necesitarán tantos juguetes como si se pasan el día en el interior de un piso. Eso sí, conviene tener cuidado con todos los peligros que existen para nuestro amigo en el mundo exterior.