Endoparásitos

Introducción

Los parásitos internos son bastante frecuentes en los gatos y aparecen independientemente de la edad, la raza o el sexo del animal aunque los animales más susceptibles son los que tienen acceso al exterior.

Una de las tareas que afronta el propietario de una mascota es la desparasitación interna; bien a modo de prevención o a través de un tratamiento prescrito por el veterinario. Nuestro gato necesitará que le suministremos cada tres meses su antiparasitario; una acción que también nos beneficiará a nosotros al prevenir un posible contagio. Los parásitos internos viven en el interior del cuerpo de su hospedador; se localizan en el intestino, a nivel cardiopulmonar o en otros órganos de los gatos.

Aunque haya animales que no manifiesten síntomas, ni siquiera a través de las heces, si éstas se observan a través del microscopio, pueden estar infestadas de huevos de parásitos. Lo más habitual, en cambio, es que el gato parasitado tenga diarrea crónica, el pelaje en malas condiciones, presente pérdida de peso, distensión abdominal o vómitos. La parasitación puede afectar, incluso, a gatitos lactantes ya que si la madre está infestada transmite el parásito a los fetos a través de la placenta y a los cachorros a través de la leche.

Tipos de endoparásitos

Tipos de endoparásitos

Hay tres grupos principales:

1. Protozoos. Son microscópicos y unicelulares. Como la Giardia spp, el Toxoplasma gondii, la Isospora spp, la Leishmania spp y la Babesia spp. 2. Cestodos -lombrices planas o tenias-. Como el Taenia taeniformis y el Dypilidium caninum. 3. Nematodos -lombrices redondos-. Los más habituales son el Toxascaris leonina, el Toxacara cati, el Ancylostoma tubaeforme y la Diroflaria immitis.

Los protozoos

La Giardia spp produce giardiasis en perros y gatos. Vive en el intestino delgado desde donde migra al intestino grueso -al ciego- para formar quistes que son eliminados con la materia fecal. Estos quistes son muy resistentes y tienen una supervivencia muy prolongada en el suelo y agua. Son infestantes para cualquier especie y la vía de transmisión es fecooral aunque también puede aparecer al consumir alimentos o agua contaminados. Sus síntomas son la diarrea, de aguda a crónica, pérdida de peso y malestar general en el animal. Contra la giardiasis existe una vacuna preventiva que se administra al cachorro a partir de las 6 semanas de vida y que se renueva anualmente.

El Toxoplasma gondii causa la toxoplasmosis, una infección que se adquiere principalmente por la ingestión de carne cruda o poco cocida, verduras y aguas contaminadas por las heces de gatos parasitados. Los felinos son los hospedadores definitivos del parásito y si un gato está infestado por este protozoo a través de sus heces eliminará los huevos –ooquistes- durante 2 ó 3 semanas después de la infestación intestinal. Esos huevos maduran en el medio ambiente en un tiempo que varía de dos a cinco días.

La Leishmania spp produce la leishmaniosis que afecta a perros, personas y otros mamíferos. La transmite un insecto del género Phlebotomus que suele vivir cerca de terrenos húmedos y aguas estancadas.

La babesiosis es causada por la Babesia spp que es transmitida por una garrapata portadora. Produce anemia por destrucción de los glóbulos rojos. Los síntomas son la fiebre, la anorexia, el letargo, la debilidad y un pelaje áspero.

Los cestodos

Los dos más representativos son el Taenia taeniformis y el Dypilidium caninum. El primero se transmite al gato al ingerir carne cruda de un animal infestado, habitualmente pequeños roedores -ratas y ratones-. Este tipo de gusano plano se da, por tanto, en gatos que cazan.

Por su parte, si aparece el Dypilidium caninum hay que buscar pulgas en casa o en entorno. Es la solitaria del gato y el perro. Es un gusano plano que ingresa al animal por ingestión de sus huevos y, una vez en el hospedador, las larvas llegan al estadio adulto en un mes aproximadamente. Un Dipylidium adulto mide aproximadamente 60 centímetros de largo por 3 centímetros de ancho, y vive dentro del intestino delgado alimentándose de los nutrientes que son absorbidos, es por ello que el animal siempre quiere comer, pero sin engordar. La vía de infestación más frecuente es otro gato ya infectado. Las larvas de las pulgas ingieren los huevos de Dipylidium del pelo de la zona de alrededor del ano o de las heces de un gato infectado. La infección pasa a otro gato cuando este ingiere una pulga infectada durante su lamido diario.

Los nematodos

Los más frecuentes son de la familia Toxocara: el Toxocara cati y el Toxocara leonina. Los Toxocara cati afectan, aproximadamente, al 10% de los perros y gatos adultos, y hasta el 25% de los cachorros y gatitos menores de tres meses. Los ejemplares adultos de este parásito son gusanos grandes blanquecinos que viven en el intestino delgado de los animales y provocan diarrea. Se eliminan por las heces y los huevos evolucionan en el medio ambiente y para desarrollar la forma larvaria. Cuando las larvas son ingeridas salen del huevo y pasan del estómago al intestino, desde donde se dirigen al hígado a través de la sangre y de allí a los pulmones, pasando luego a los bronquios y a la traquea. De esta se trasladan a la laringe para ser deglutidos de nuevo, volviendo al estómago y de ahí al intestino delgado, donde se produce su maduración.

El Toxocara leonina realiza todo su ciclo en el aparato digestivo.
Puede haber infestación de la madre a los gatitos a través de la lactación.


Por su parte, el Ancylostoma tubaeforme es un parásito intestinal común que vive en el intestino del gato infestado. La infestación se puede producir a través de la piel, por vía oral o por vía transmamaria –lactación- o intrauterina –gestación-. Se adhiere a la pared intestinal provocando una herida sangrante que puede ocasionar anemia en la mascota.

La Dirofilaria immitis causa dirofilariasis felina o enfermedad del gusano del corazón. Puede producir desde una obstrucción por un desorden vascular pulmonar con complicaciones por enfermedades clínicamente significativas del corazón, pulmón, hígado, riñón y conducto torácico, hasta alteraciones en el sistema nervioso central. Las filarias adultas son una lombriz cuyo tamaño oscila entre los 12 y los 15 centímetros los machos y entre los 25 y los 40 centímetros de las hembras, que vive en el corazón y en las arterias pulmonares. Se transmite por la picadura de un mosquito, que introduce las larvas debajo de la piel donde permanecen durante 30 días para pasar después a la sangre.
 La dirofilariosis en gato, no es tan frecuente como en el perro, pero también se han diagnosticado casos.

En España, las zonas en donde se da con mayor frecuencia son Ibiza Huelva y Canarias. Los síntomas más frecuentes en gatos coinciden con problemas respiratorios acompañados de tos crónica y seca, pérdida de peso, mal aspecto general -especialmente del pelo- y un comportamiento decaído.

IMPORTANTE
Un gato que cuente con todas las vacunas al día y al que se le administren antiparasitarios con periodicidad, si además no sale de casa, no es candidato para ser infestado por un parásito. Los ejemplares que salen 'de caza' o hagan incursiones necesitarán ser revisados por el veterinario siguiendo el calendario que éste marque para velar por su buen estado de salud aunque si está vacunado y ha recibido tratamiento antiparasitario es muy improbable que se contagie.

La mayoría de los parásitos internos se pueden contagiar a través de la vía fecooral cuando el parásito llega, por ejemplo, a nuestra comida y después a nuestro sistema digestivo. Esto puede ocurrir al manipular tierra contaminada y por no lavarse de forma adecuada las manos después.

Se ha de señalar que también las personas podemos transmitir un parásito al gato y la fuente de contagio puede ser la misma que nos afecta a nosotros: tierra contaminada, agua en mal estado, alimentos que no hayan sido lavados convenientemente, contacto con un animal infestado, ingestión de carne infestada, etcétera.