Evitar arañazos

Introducción

Los gatos suelen arañar para defenderse y atacar, practicar sus dotes de caza y marcar su territorio.

Garantizar que nuestra mascota pueda jugar a perseguir y 'cazar' juguetes, instalar rascadores en su área de descanso y esterilizarlo son las principales soluciones para evitar esta molestia.

La importancia del juego

Los gatos, especialmente durante su etapa de cachorros, necesitan jugar para aprender y ejercitar sus dotes de caza. Es por ello que su juego preferido consiste en acechar, perseguir y atacar a cualquier tipo de presa, preferiblemente en movimiento, ya sea un juguete, un animal vivo o los pies y tobillos de su amo cuando camina por la casa. Estos arañazos, inofensivos cuando el gato es aún un cachorro, pueden llegar a ser muy molestos durante la etapa adulta, cuando los gatos domésticos continúan jugando a falta de la necesidad de cazar para subsistir. Una de las formas más efectivas para evitar arañazos es, por tanto, facilitar a nuestra mascota el juego, ya sea acechando presas al aire libre, con juguetes para que juegue a solas o, preferiblemente, con plumeros y otros utensilios mediante los cuales podemos participar en el juego, reforzando nuestros lazos con el felino. Eso sí, es importante que, durante el juego, nuestra mano no llegue a entrar en contacto directo con el gato, ya que desde bien pequeño debe aprender que la mano acaricia y no sirve para jugar. De lo contrario, será muy difícil lograr que no nos arañe cuando vayamos a tocarlo. Si lo hace, una manera de disuadirlo es interrumpir el juego cuando nos arañe. Pronto descubrirá que no queremos jugar con él si nos araña, y procurará no hacerlo para que pasemos más tiempo jugando con él.

El marcaje territorial y los arañazos

El marcaje territorial y los arañazos

Otro de los principales motivos por los cuales los gatos arañan, aunque en este caso suelen hacerlo en muebles y objetos de la casa, es para marcar su territorio, especialmente en el área de aislamiento, que es donde el animal se retira para descansar y dormir. Este comportamiento puede atajarse mediante la esterilización, ya que de esta forma eliminaremos el instinto de dominación del gato y la necesidad de marcar su territorio. Aún así, es posible que continúe arañando muebles y objetos, en cuyo caso podemos instalar un rascador en las proximidades de su área de descanso.

Otras soluciones

Existen a nuestra disposición diversas soluciones al problema de los arañazos, aunque la mejor opción es educar al gato desde cachorro, enseñándole dónde puede arañar y dónde no, poniendo a su disposición rascadores verticales y horizontales y premiándole cuando los use. Si aún así continúa arañando, podemos encontrar fundas de plástico para las uñas que se fijan con pegamento y reducen las molestias causadas por los arañazos. Otra posibilidad es cortarle las uñas periódicamente, con mucho cuidado de no cortar la pequeña vena que se encuentra dentro de la uña. Esta operación debe llevarse a cabo desde edades tempranas para que se acostumbre y realizarse cada semana o cada dos. Con las uñas más cortas, el gato puede continuar realizando su instinto de marcaje con los mismos gestos pero sin dañar los muebles con sus afiladas uñas.

Desungulación

Desungulación

Otra posibilidad que, afortunadamente, está cada vez más en desuso, es la desungulación, una operación quirúrgica muy agresiva consistente en la amputación de la última falange del dedo, que es la base del tendón retráctil y lugar de nacimiento de la uña. Este procedimiento afecta negativamente a muchos aspectos de la vida diaria del gato, que se verá privado de una de sus herramientas más preciadas y características. Además, puede desarrollar problemas posturales y modificar su forma natural de caminar y moverse. En los casos más críticos, puede ser causa de cojera e incluso de malformaciones si la uña sigue creciendo de forma irregular.