La castración

Introducción

Es la extirpación de los órganos genitales y en el gato se practica, principalmente, en los machos. Sin embargo, la castración no supone la supresión de los comportamientos propios de cada sexo.

La castración es una de las opciones de esterilización que existen a nivel veterinario para tratar de mantener bajo control la población de pequeños animales como el gato. Es una intervención quirúrgica que solo se recomienda en ejemplares adultos y que se ha de llevar a cabo con anestesia general aunque no es necesario hospitalizar. En la castración al macho se le extirpan los testículos con lo que se elimina la producción de espermatozoides y de la hormona sexual que puede ser la causa de determinadas conductas indeseadas por parte del animal. En la hembra la castración sería la ovarioectomía -extracción de los ovarios- .

El comportamiento sexual

El comportamiento sexual del gato

El macho no castrado siente que necesita proteger su territorio de las posibles invasiones de otros machos rivales. Esto le lleva a marcar su espacio de forma regular, a patrullarlo y a enfrentar agresivas peleas con otros machos para mantener su dominio. Además, el gato macho no castrado que sale al exterior de la vivienda, tiene muchas probabilidades de contraer enfermedades graves como la leucemia felina, el síndrome de inmunodeficiencia felina, la peritonitis infecciosa felina, la erlichia, la rinotraqueítis, la panleucopenia o la rabia; y que pueden ser una consecuencia de las mordeduras producidas durante las peleas que se establecen para la defensa del territorio.

Tras la operación

Al terminar la intervención y superado el postoperatorio, el veterinario dará sus indicaciones con respecto al cuidado que se debe tener después de esta operación una vez llegado a la casa, y como mantener una higiene en el área donde conviva la mascota por unos días para evitar una infección en la zona de cirugía, como evitarle situaciones de estrés y favorecer un reposo voluntario, proveer un ambiente a una temperatura adecuada, etcétera. Es rutinaria la utilización de fármacos postquirúrgicos como los antibióticos y el uso de analgésicos para controlar el dolor. Con respecto a la edad en general se realiza una vez detectada la pubertad, pero se puede realizar incluso antes si fuese necesario pero es ideal que el veterinario aconseje la edad ideal para cada caso en particular.

Resultado

Resultado de la castración

Para el propietario de un gato la castración conlleva una serie de resultados que no suponen una merma en la calidad de vida del animal y que, en cambio, sí pueden redundar en algunas ventajas significativas como la reducción de la agresividad en el macho durante los periodos de celo y con ello la posibilidad de que se enzarcen en peleas con otros machos -si es que son gatos que tienen opción de salir al exterior-. En los gatos que viven en apartamentos y no salen al exterior, con la castración se elimina la ansiedad que provoca la frustración sexual de no poder seguir los dictados de las hormonas para reproducirse y el animal vive más relajado.

También se reducen las probabilidades de que se produzcan fugas, principalmente en los machos, y se elimina el molesto marcaje con la orina en spray de todas las superficies verticales de la vivienda y su entorno. En las hembras, desaparece la posibilidad de que se produzcan montas indeseadas y los comportamientos relacionados con el celo como los molestos e intensos maullidos que suelen caracterizar este periodo. También descienden de manera significativa los casos de tumores y otras patologías mamarias en hembras castradas o esterilizadas con respecto a las que no lo están.

Inconvenientes

Por otro lado, y aunque pueden ser revertidas, la castración tiene consecuencias no del todo positivas como el aumento del peso corporal en los machos, que puede ser un factor más para que algunos gatos desarrollen una obesidad; y el incremento de la probabilidad de que aparezcan cristales en la orina. La obesidad puede ser controlada mediante la dieta y procurando que mantenga una actividad física regular lo que se consigue jugando a menudo con él o ella y los cristales también se pueden evitar mediante una dieta específica de prescripción veterinaria. El profesional de la medicina animal puede que, además, recomiende suministrarle, en este caso, agua mineral en lugar de agua corriente, especialmente en zonas geográficas donde el agua tenga una elevada concentración en determinados minerales.