Los colores del gato

Introducción

Los gatos poseen un bello manto herencia de su ancestro salvaje. Es esa evolución y su combinación con la transmisión genética la que ha dado lugar a la variedad de colores y dibujos de su pelaje que a continuación estudiaremos.

La melanina

Básicamente el color de nuestro gatos depende de la melanina y sus dos componentes: la eumelanina y la feomelanina. Es la combinación en mayor o menor medida de ambos componentes la que define el color del animal. La eumelanina produce el marrón y el negro y la feomelanina el rojo y el amarillo. Es la presencia en mayor o menor medida de estas sustancias y su combinación lo que define el color y el tono del gato.

Todo está en los genes

Como en los humanos ese color del pelo detallado por la cantidad de melanina la determina la transmisión genética, o sea, el tipo de gen relacionado con la pigmentación que aporta padre y madre al cigoto en cuestión durante la fecundación. Es decir, es la suma de ambos genes la que define el color del descendiente. Es un tema complicado pero un pequeño repaso por la genética puede ayudar a comprender qué tipo de gen posee nuestra mascota:

- Tonalidades intensas: los colores intensos como el negro, el chocolate, el canela y el rojo están determinados por un gen llamado 'denso'.

- Tonalidades suaves: el gris, el crema, el lila o el azul son colores más blandos propiciados por un gen llamado 'diluido'.

El gen rojo tiene la particularidad de determinar, según combinación, si el hijo es de color puro o sin embargo si combina tonalidades intensas o suaves. Esto es lo que se denomina carey.

- Blanco: el blanco es el color que predomina en los genes que no son los anteriormente citados y normalmente aparece mezclado con los otros dada la combinación genética. Es un gen que neutraliza los otros colores y es posible que aparezca como color puro si se produce la fórmula adecuada. Ese gen puede provocar sordera, sobre todo en los gatos blancos de ojos azules.

Los trazos del manto

Los trazos del manto

El dibujo original de los gatos y que todos conservan aunque no siempre se manifiesta es el agutí, o sea, franjas de color que le servían para camuflarse en el medio. Desde su domesticación y la proliferación de la cría selectiva ese rasgo ya no es determinante pero aún así todos lo conservan aunque no se perciba a simple vista. A partir de ahí se han desarrollado diferentes dibujos en el manto del gato:

- Tabbey: el tipo de manto agutí se denomina tabbey; son franjas de color repartidas por el cuerpo. Muchos gatos nacen con ellas aunque con el tiempo se van diluyendo.

- Carey: el manto puede combinar tonalidades suaves e intensas en mayor o menor proporción. Este tipo de trazo se llama carey.

- Unicolor: la suma de genes densos o diluidos puede dar lugar a mantos de un solo color uniforme. Esta composición proviene originalmente de la aparición del negro como color uniforme en el manto de algunos felinos, como en el caso de la célebre pantera negra.

- Bicolor o tricolor: la combinación del gen blanco con los otros dos genes provoca que el manto tenga capas de diferentes colores pudiendo ser la mixtura de hasta tres colores diferentes.

- Sombreado: se puede dar que el pelo sea más oscuro en la punta que en la raíz cosa que produce un efecto sombreado o tipped –si el pelo cambia de color solo en la punta-.

- Points: en este caso el color se limita a las extremidades – nariz, orejas, patas y cola- que son las partes más frías del animal. Esto viene dado por una enzima termosensible. Hay casos claros como el del siamés, que nace blanco con points negros aunque en ocasiones se oscurece con la edad.

Los ojos

Los ojos

La mezcla del color del manto con la de los ojos le acaba dando una tesitura determinada a cada gato. Pero es importante apuntar que el color de los ojos no esté reñido con el del pelaje aunque sí que existen algunos estándares. Los colores de los ojos pueden ser, verde, azul, marrón, oro, cobre… todos en una extensa gama de tonalidades.