Premio y castigo

Introducción

Los gatos aprenden qué comportamientos son adecuados y cuáles son indeseables mediante el condicionamiento, asociando acciones con recompensas e incorporándolas a su comportamiento definitivamente.

Para lograr que un gato asimile e incorpore acciones y comportamientos que deseamos que realice y se deshaga de actitudes y conductas indeseadas debemos educarle mediante la técnica del condicionamiento, consistente en un tipo de aprendizaje mediante el cual el individuo responde a un estímulo que no produce de forma obligada esta respuesta, sino que ha sido adquirida e incorporada de forma instintiva. Siempre debe haber un estímulo incondicionado, que es el que genera automáticamente determinada respuesta. Por ejemplo, un gato saliva -respuesta- ante la comida -estímulo incondicionado-.

El gato y la caja-problema

El gato y la caja-problema

Existe, asimismo, otro tipo de condicionamiento, llamado instrumental y experimentado por Edward Thorndike precisamente con gatos. El experimento consistía en colocar al gato en una caja-problema de la que no podía salir si no accionaba una palanca que abría la puerta. Fuera de la caja pero a la vista del animal se situaba un plato con comida. El animal probaba varias estrategias para alcanzar el alimento, pero solo cuando por casualidad accionaba el dispositivo lograba salir de la caja y comer. Thorndike midió el tiempo que el gato tardaba en abrir la puerta y descubrió que cuantas más veces hubiera escapado el animal, menos tiempo tardaba en encontrar la solución para volver a escapar. Es decir, que el animal aprende cuál es la conducta adecuada para lograr su recompensa y establece una conexión instrumental definitiva entre ambas.

Refuerzo positivo

Con los gatos, funciona mejor la técnica del premio o refuerzo positivo que la del castigo. Se trata de conseguir que el animal asocie un comportamiento o acción con un premio o regalo, de manera que actuará en el sentido en que nosotros queramos movido por la expectativa del premio. Finalmente, tras muchas repeticiones, ese comportamiento se convertirá en instintivo y no necesitaremos darle el premio para logra que haga lo que queramos. El proceso de condicionamiento será prolongado y deber ser regular para lograr resultados satisfactorios. Al principio, habrá que darle la golosina o el premio cada vez que realice la acción deseada. Una vez hayamos conseguido que el gato entienda que si realiza esa acción recibirá el premio, pasaremos a premiarlo solo algunas veces, mientras que otras le felicitaremos y le acariciaremos. Más adelante, sustituiremos definitivamente el premio por la felicitación y solo de vez en cuando le daremos la golosina.

Refuerzo negativo

Los gatos no entienden el concepto de castigo, pero si que son receptivos a aprender a evitar estímulos que les resultan desagradables, como por ejemplo sonidos fuertes o estridentes o agua pulverizada. Podemos utilizar estos estímulos pero solamente cuando presenten comportamientos que queremos evitar, como subir a sitios que no queremos o comportamientos destructivos -plantas, objetos del hogar etcétera-.

Consejos

Consejos

En primer lugar, para conseguir que un gato incorpore un comportamiento determinado, esa acción debe formar parte de su comportamiento natural. Es decir, es inútil pretender que haga cosas que no le sean instintivas. Por otro lado, conviene que, sean cuales sean las palabras que escojamos para darle una orden, sean siempre las mismas, ya que de esta forma el gato entenderá rápidamente cuál es el estímulo condicionado. De lo contrario, podría confundirse. Finalmente, es aconsejable que este tipo de condicionamientos se realicen lo más temprano posible en la vida del gato, ya que es durante la etapa de cachorro cuando más receptivo, maleable y dispuesto al aprendizaje se muestra.