Un gato sociable

Introducción

Los gatos suelen ser animales territoriales e independientes, aunque también pueden ser sociables. Su naturaleza y su pasado siempre les han llevado a vivir solos, evitar los grupos, cazar de manera independiente, y únicamente buscar compañía para el apareamiento.

Sin embargo, el gato doméstico puede ser educado para ser sociable. Es fácil adiestrar y estimular al animal para que pueda vivir en compañía de personas, gatos u otros animales. Si su amo quiere que sea así, esta educación deberá realizarse desde pequeño para que el resultado final pueda obtener el éxito deseado.

Educar desde pequeño

Educar desde pequeño

Si se desea un gato sociable que pueda relacionarse con naturalidad con otras personas y animales, y que no huya de los desconocidos, es esencial la educación. Este aprendizaje debe comenzar desde que es un cachorro, y continuar de manera constante hasta los 6 meses de edad. El proceso debe ser de mayor estimulo cuando aún es un gatito pequeño, durante las primeras 3 y 7 semanas de vida, que es el periodo de socialización más sensible en la especie felina. Y siempre hay que tener en cuenta que, en el cachorro, el comportamiento tiene tres pilares fundamentales: la genética, el aprendizaje, de la educación de la madre y la socialización. El componente genético del comportamiento de un gato tiene mucho más peso, por ejemplo, que en la especie canina. Los gatos de menos de 3 meses suelen tener un reflejo que hace que, si los sostenemos por la piel de la espalda en el aire, se queden totalmente inmóviles. Este reflejo facilita que su madre pueda transportarlos sin problemas de un lado a otro cuando sea necesario, por ejemplo, para esconderlos y protegerlos de los depredadores. Algunos gatos no tienen ese reflejo, y esto significa que tendrán tendencia a ser más rebeldes y menos sociables y requerirán más esfuerzo en su educación. Aunque también es posible inculcar una instrucción que ayude a la sociabilidad en un gato adulto, el temperamento y las habilidades didácticas del amo deberán ser mucho mayores y pacientes.

Caricias de toda la familia

El proceso para sociabilizar necesita tiempo. Todos los días, el dueño deberá manipular al gato. En la edad temprana el siempre estará más receptivo. Si bien, no hay que olvidar los cuidados que necesitará un gato a su corta edad. La persona tendrá que acariciarlo, hablarle o cepillarlo para que se acostumbre al contacto. También es buena idea en ese periodo, iniciarle al baño, a cortar uñas, acostumbrarle a que se deje abrir la boca, etcétera. Si es posible, esta actividad deberán hacerla todos los miembros de la familia. La constancia diaria propiciará un animal sociable y seguro. Lo ideal es acostumbrarlos a varias personas de distintas edades y de ambos sexos a fin de que estén preparados para cohabitar con cualquier tipo de persona, así como con otros animales.

Tiempo de aprendizaje

El aprendizaje marcará el comportamiento del gato. El dueño solo debe marcar los límites y decidir desde pequeño qué quiere prohibir. Él delimitará las acciones que puede realizar, como subirse encima de la mesa o del sofá. Durante el tiempo de aprendizaje se recomienda que la manipulación de las personas dure entre 5 y 40 minutos al día. Esta actividad generará un gato de carácter fácil. Además, la madre ayuda, ya que le inculca ciertas conductas como el aseo, la caza, relacionarse con sus hermanos, e incluso a no temer a las personas. Esta educación, casi innata, sociabiliza al gato con mayor facilidad. De hecho, este fenómeno precoz resultará fundamental cuando llegue a casa, ya que el gatito tendrá un mayor equilibrio emocional. Es por ello que no conviene destetar –separar de la madre y hermanos- a un gatito antes de los dos meses si es posible, para que su carácter sea más equilibrado.

Sociable con los niños

Los niños para los gatos son distintos a los adultos; como si fueran de otra especie. Es una educación que hay que tener muy en cuenta. Los niños pequeños suelen ser más ruidosos, juguetones, imprevisibles, torpes con sus manos, e incluso capaces de cometer travesuras como tirar de la cola al gato, de los bigotes o los pelos al menor descuido. Por ello, puede que resulta difícil que el gato los acepte en un principio. Es conveniente que el adulto permita una familiaridad entre niño y gato desde temprana edad. Este proceso debe hacerse con sumo cuidado, y siempre bajo supervisión de un adulto para que la experiencia no sea traumática. En los primeros días el contacto debe ser solo durante unos minutos, al menos hasta que el gato se acostumbre.

Juguetes para ser más social

Juguetes para ser más social

Los juguetes también pueden ayudar a que los gatos sean más sociables. Esta actividad le estimulará, y además, despertarán su inteligencia. Si juega, el gato disfrutará y tendrá un día a día más armonioso. También le proporcionará un comportamiento más alegre y sociable. De hecho, el contacto y los juegos entre gatitos son fundamentales para impulsar su desarrollo. Asimismo, esta medida fomentará la relación con miembros de otras especies, como perros, conejos u hombres. Los gatitos educados de esta manera tienen una conducta exploratoria más marcada. Por todo esto, se recomienda que tenga acceso, al menos una hora al día, a juguetes como pequeñas pelotas, bolsas de papel, cajas de cartón, pedazos de madera para escalar, o elementos grandes en los que poder esconderse dentro. También es beneficioso que se acostumbre a vivir en un ambiente con variación de sonidos. El enriquecimiento ambiental visual, olfativo, auditivo y táctil a base de juguetes es la mejor garantía de equilibrio mental y emocional y de felicidad para un gato.