El akita japonés

El akita japonés

El akita japonés es un perro fuerte, robusto y de gran presencia y forma física, aunque también es un animal calmado y fiel. Como el akita desciende de los perros spitz nórdicos, luce la cola típica de esta raza: enroscada sobre el lomo.

CARACTERÍSTICAS DEL AKITA JAPONÉS 

 

Los ancestros del akita japonés, los akita matagi, eran perros de tamaño medio que primero se emplearon para cazar osos, luego se utilizaron para peleas de perros y, más tarde, como perros de exposición y de compañía. Esta última faceta encaja a la perfección con el akita, ya que es un perro que siente un afecto sin límite por la persona con quien convive y la protegerá, a ella y a su familia (su manada), incondicionalmente.

 

El akita japonés es un perro grande que presenta un aire de gran nobleza y dignidad, y es normal que su elegante porte lo convierta en el centro de todas las miradas. Se trata de un perro vivaz, equilibrado, inteligente, silencioso (no ladra sin motivo, así que, cuando lo hace, debes prestarle atención), discreto y muy leal. Pero a la vez es un animal dominante, con gran coraje y con una gran velocidad de reacción cuando intuye peligro.

 

Con todo, el akita es el único animal admitido en el corazón de las casas japonesas, debido a su extrema discreción y temperamento tranquilo. Además, es un perro absolutamente independiente. Le gusta sentirse querido y demostrar afecto a su familia, pero solo en la intimidad, cuando no haya ningún extraño mirando. 

 

Las características del akita japonés también lo hacen el perfecto guardián. Su instinto natural de vigilancia, su porte y una sola mirada bastan para disuadir a posibles intrusos. Es un perro que no hace alardes de agresividad de forma gratuita, pero que entra en acción si detecta un peligro real.

 

 

CÓMO CUIDAR A TU AKITA JAPONÉS

 

Por su pelaje, el akita japonés se siente mucho más a gusto en invierno que en verano y en zonas frías más que cálidas. En verano, asegúrate de que tenga siempre agua fresca y limpia y mantenlo lejos del sol en las horas de mayor calor.

 

Por lo demás, es un perro que se adapta a todos los ambientes y puede vivir perfectamente en un piso. Solo necesita que lo saques a pasear un buen rato cada día para poder gastar su energía: sus paseos diarios son sagrados y deben ser también constantes y frecuentes.

 

En cuanto a sus cuidados, el akita japonés pertenece a una raza sana y robusta que rara vez presenta problemas de salud. Eso sí, cepíllale los dientes una vez a la semana con un cepillo y un dentífrico específico para perros y cepilla su pelo con cierta regularidad, mejor diariamente en la época de muda (primavera y otoño). Además, durante estas mudas es recomendable que vigiles su piel, ya que tu compañero puede sufrir eccemas.

El akita japonés pertenece a una raza sana y robusta que rara vez presenta problemas de salud

 

CÓMO EDUCARLO

 

Dado su carácter dominante, es importante que eduques a tu akita japonés a partir de los cinco meses para que aprenda a obedecer órdenes y para que le quede claro cuál es su lugar en la jerarquía familiar. 

 

Como es un perro independiente e inteligente, no suele responder muy bien a los métodos convencionales de adiestramiento. Sea como sea, lo mejor es utilizar el refuerzo positivo con él, es decir, que reciba tu aprobación y una compensación cuando haga lo que le has pedido.

 

 

El akita japonés es un perro de carácter especial, ya que es mucho más independiente y reservado que la mayoría de perros. Aún así, su amor por su familia humana no tiene límites y es un compañero ideal si quieres un animal tranquilo, equilibrado e inteligente.

 

 

FICHA

ALTURA: los machos entre 66 y 71 centímetros. Las hembras, entre 61 y 66 centímetros.

PESO: entre 30 y 45 kilogramos.

COLOR: rojo leonado, sésamo, atigrado y blanco.

 

 

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