Embarazo psicológico en perros o pseudogestación

Embarazo psicológico en perros o pseudogestación

Tu perra actúa como si estuviera embarazada, se mueve como si estuviese gestando e, incluso, sus mamas producen leche. Sin embargo, no hay ningún cachorrito en su útero. Es decir, tiene todos los síntomas y manifestaciones físicas de un embarazo real pero no lo está.

Es un caso de embarazo psicológico en perros; uno de los problemas de salud típicos de las perras no esterilizadas. En este artículo te explicamos los síntomas y lo que debes hacer para solucionar este problema.

 

EMBARAZO PSICOLÓGICO EN PERROS, SÍNTOMAS REALES

 

Si al cabo de un mes y medio o dos meses, después del celo, tu perrita empieza a manifestar síntomas de embarazo —a pesar de no haber sido cruzada con otro perro— es probable que haya comenzado un proceso de embarazo psicológico en perros. Algunas perras pueden vivir esta experiencia, que las hace parecer preñadas, debido a las hormonas que fabrican sus ovarios. Dada la producción de hormonas, su cuerpo responde de forma física.

 

Así que, ante esta probabilidad, lo primero que debes hacer es llevarla a tu veterinario de confianza para que la revise y descarte (o no) un embarazo real; nada que una exploración o una ecografía no puedan confirmar.

 

Si estás ante un caso de embarazo psicológico en perros, entonces uno de los primeros síntomas que podrás observar es la subida de leche. Este fenómeno se conoce como lactancia de pseudogestación. Se produce cuando el sistema hormonal pone en marcha todo el proceso que ocurriría en el caso de que fuera un embarazo real. Es decir, el cuerpo de tu perrita se prepara para los cachorritos (aunque en este caso, no existirán). La mayoría de casos de pseudogestación remiten a los diez días y no deja otras consecuencias físicas.

Notarás un cambio también en el carácter de tu perra pseudoembarazada: se comportará como si fuese mamá, y adoptará quizás un muñeco o juguete y lo llevará a su rincón para protegerlo y cuidarlo como si fuera su cachorro.

ACTITUDES QUE DESARROLLAN EL EMBARAZO PSICOLÓGICO

 

Además de los síntomas físicos, notarás un cambio también en el carácter de tu perra:

  • Se comportará como si fuese mamá.

  • Adoptará quizás un muñeco o juguete que se llevará a su rincón para darle todo tipo de cuidados; exactamente igual que si se tratase de su propio cachorro.

  • La verás más atareada, nerviosa y, también, más cansada de lo habitual.

  • Tratará de esconderse, pasará tiempo dando vueltas de forma errática y se volverá desconfiada.

  • También notarás que no está especialmente cómoda. Esto se debe a que sus mamas se llenan de leche pero no hay cachorro que las vacíe. Esto causa molestias en tu perrita y es probable que incluso ella misma trate de aliviarse. Si ves que trata de lamerse, intenta evitarlo. Si estimula sus mamas se volverán a llenar, lo que repercutirá en su incomodidad.

Consulta siempre con el veterinario cuál es la mejor forma de ayudarla. No tomes la iniciativa si no estás seguro.

 

CÓMO SOLUCIONAR UN EMBARAZO PSICOLÓGICO EN PERROS

 

Lo más importante que debes tener en cuenta es que lo más conveniente es esterilizar a tu perro, tanto si es macho como si es hembra. Si, además, tu perra muestra tendencia a padecer estos embarazos psicológicos, entonces la prioridad es máxima.

 

Esterilizar a tu perrita consiste en practicarle una ovariectomía; es decir, una extirpación de los ovarios; o una ovariohisterectomía, extirpación de ovarios y útero a la vez. Por lo general, los veterinarios recomiendan hacer una esterilización antes del primer celo. De esta forma nos ahorramos muchos problemas, además de los embarazos psicológicos en perros, como los tumores de mama.

Esterilizando a tu perrita tiene varias ventajas

  • Evita camadas no deseadas.

  • Reduce el desarrollo de tumores en las mamas.

  • Evita enfermedades de útero y quistes en los ovarios.

  • Previene las pseudogestaciones.

  • Desaparece el celo y con él los sangrados y la atracción hacia los machos.

En definitiva, solo hay que esperar al momento adecuado, que suele ser cuando el episodio hormonal ha pasado y todavía no ha llegado al siguiente celo. En todo caso, con la ayuda del veterinario podrás encontrar el momento idóneo.

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