Mi perro cojea, ¿qué hago?

Mi perro cojea, ¿qué hago?

No es aparente a simple vista, pero “de camino al parque andaba bien, pero al llegar y empezar a correr… ¿Mi perro cojea?”

Tranquilo, es una de las consultas más frecuentes y suele deberse a un dolor que puede estar provocado por una simple mala postura o una caída. Sin embargo, la cojera también puede estar asociada a condiciones más serias. Entonces, “¿qué hago?”, “¿lo llevo enseguida al veterinario o espero unos días?”.

 

Si tu perro cojea, lo primero que tienes que hacer es revisar las patas y encontrar el foco del dolor. Si al palpar le duele, se quejará o intentará morderte para que te alejes. Sin embargo, es el veterinario quien puede determinar si es algo leve o no, así que es importante que lo lleves cuanto antes. Lo más probable es que le aplique un antiinflamatorio y, si al cabo de 48 horas no surte efecto, le haga unas radiografías.

 

¿QUÉ ES LA COJERA Y POR QUÉ MI PERRO COJEA?

 

La cojera es un problema que afecta frecuentemente a los perros. No es una enfermedad en sí, sino que indica que existe algún problema con la extremidad afectada. Es un síntoma de dolor y puede afectar a perros de cualquier raza o edad, aunque algunas causas son más frecuentes en algunas razas, en perros jóvenes o en perros de avanzada edad. Cualquier de las cuatro patas puede verse afectada por una cojera, y a veces pueden estarlo varias a la vez.

 

¿CUALES SON LAS CAUSAS MÁS FRECUENTES DE COJERAS EN PERROS?

 

Las cojeras pueden aparecer repentinamente (agudas) o estar presentes durante semanas o incluso meses (crónicas) dependiendo de la causa que las produzca:

  • Las cojeras de aparición repentina se asocian a golpes, caídas, fracturas de hueso, rotura de un ligamento, problemas de cadera, etc.
  • Las cojeras de larga duración se asocian a artrosis, a enfermedades degenerativas de las rodillas, la cadera, el hombro y el codo o a tumores.

Algunas de las causas más frecuentes de las cojeras son:

  • En patas tanto anteriores (delanteras) como posteriores (traseras):

     

    • Objetos clavados en la almohadilla u otras heridas que la afecten
    • Uñas rotas
    • Uñas que ha crecido demasiado y que se clavan en la piel o en la almohadilla
    • Fracturas de huesos por caídas, golpes o atropellos
    • Problemas musculares
    • Problemas asociados a tendones
    • Artrosis o enfermedad degenerativa articular
    • Panosteitis
    • Inflamación o infección de varias articulaciones (poliartritis)
    • Tumores

     

  • En patas anteriores (delanteras):

     

    • Displasia de codo
    • Osteocondrosis del hombro o el codo

     

  • En patas posteriores (traseras):

     

    • Displasia de cadera
    • Rotura del ligamento cruzado de la rodilla
    • Osteocondrosis de la rodilla

 

¿QUÉ HACER EN CADA CASO?

 

Como nos pasa a los humanos, pueden ser varios los motivos por los que mi perro cojea:

 

1. Herida o cuerpo extraño clavado en las patas. sobre todo si habéis estado paseando por el bosque, es posible que una espina, una piedra o cualquier otro elemento le haya provocado una herida o incluso se le haya quedado incrustado.

“¿Qué hago?”. Si tiene algo clavado, usa unas pinzas para quitárselo. Después, en caso de que sea una herida, aplica un poco de alcohol o agua oxigenada. Si la herida es muy profunda, acude al veterinario para que le ponga puntos de sutura.

 

2. Esguince. Si a tu perro le encantan los juegos y correr como un loco, es posible que en una de sus aventuras se haya esguinzado una pata. Lo notarás porque no la apoya y la tiene blanda e hinchada.

“¿Qué hago?”. Intenta bajarle la hinchazón con una compresa de agua fría o con hielo.

 

3. Dislocación. También puede que se haya dislocado alguno de sus huesos, es decir, que se haya salido de su lugar.

“¿Qué hago?”. No intentes colocarle el hueso tú mismo, acude de manera inmediata al veterinario, ya puede tener hemorragias internas.

 

4. Hueso roto. Las carreras y los juegos de tu perro pueden acabar con un hueso roto y que, de hecho, no lo note en ese momento. Pero verás que al cabo de un rato se queja si le tocas y no apoya la pata.

“¿Qué hago?”. Acude inmediatamente al veterinario. Solo él sabe cómo fijar la fractura de tu perro, y hacer que se cure bien y de manera rápida.

 

5. Quistes interdigitales. Algunas razas de perro son propensas a padecer estos quistes, los cuales pueden infectarse por la presencia de bacterias. Si tu perro cojea y tiene la parte superior del pie inflamada y rojiza, es probable que sufra estos quistes.

“¿Qué hago?”. Acude al veterinario para que le recete un tratamiento (antibióticos) y te aconseje cómo prevenir la aparición de estos quistes interdigitales.

 

6. Displasia articular. Se trata de un defecto congénito que provoca que las articulaciones no se conecten bien entre sí durante su desarrollo. Las más frecuentes son las de cadera y de codo. Las razas más propensas a sufrirlas son el pastor alemán, el labrador retriever, el golden retriever o el rottweiler. Los síntomas de la cojera suelen aparecer durante el primer año de vida.

“¿Qué hago?”. Este problema ha de tratarse con una intervención quirúrgica, por lo que es importante que acudas al veterinario en cuanto notes la cojera de tu perro.

 

7. Artritis. Se trata de una enfermedad degenerativa de las articulaciones y es habitual en perros de mediana (de 3 a 7 años) y avanzada edad (más de 7 años). Consiste en una inflamación de las articulaciones, por lo que el perro puede mostrar dolor y dificultad para levantarse.

“¿Qué hago?”. Acude al veterinario para ver si puede tratarse con medicación o si incluso necesita cirugía.

 

8. Panosteitis. Se trata de una enfermedad de dolor intenso de los huesos que aparecen en perros jóvenes (entre los 5 y 18 meses) de razas grandes (sobre todo, el pastor alemán). Causa cojeras intermitentes y se diagnostica por los síntomas y una radiografía.

“¿Qué hago?”. Aunque la cojera suele solucionarse de manera espontánea, acude al veterinario para que te aconseje adecuadamente.

Algunas cojeras desaparecen en unos días con reposo, pues se producen por golpes leves, daño muscular asociado al ejercicio intenso (como las agujetas en las personas) o problemas leves de tendones o ligamentos.

En cualquier caso, nunca le des a tu perro medicación antiinflamatoria o analgésica para personas. ¡Muchas son tóxicas para los perros! Pueden causar vómitos, diarrea, úlceras o problemas de hígado y riñón.

 

Sin embargo, aunque en principio se trate de un simple rasguño, si no desaparece tras un día de reposo, es importante acudir al veterinario para descartar una infección o algún problema de mayor envergadura. ¡No lo dejes para dos días después! Lleva a tu perro al veterinario para que le haga una exploración física completa y pueda volver a correr como antes.

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