Perros con miedo: el síndrome de privación sensorial

Perros con miedo: el síndrome de privación sensorial

Existen perros con miedo a muchas cosas: las personas, el tráfico, salir a pasear, los sonidos o movimientos inesperados, etc. Si a tu compañero le sucede esto, podría estar sufriendo el denominado síndrome de privación sensorial. A continuación te hablamos de él.

EL POR QUÉ DE LOS PERROS CON MIEDO A TODO

 

El síndrome de privación sensorial es una de las grandes causas de los perros con miedo a casi todo lo que los rodea. Para comprenderlo, hay que tener claros dos conceptos relacionados:

  • El periodo sensible de socialización. Desde las 3 primeras semanas de vida hasta los 4 meses de edad, aproximadamente, los cachorros aprenden a relacionarse tanto con su entorno como con otros miembros de su especie, personas y otros animales. Es durante esta fase cuando las estructuras del cerebro responsables de las respuestas al miedo maduran.

  • El miedo. El miedo es la respuesta de autoprotección que tiene un perro frente a aquello que representa una amenaza para él. Por tanto, tiene una función necesaria. Pero, cuando tiene demasiado y muy a menudo, supone un problema de comportamiento. 

 

EL SÍNDROME DE PRIVACIÓN SENSORIAL

 

Los que padecen este síndrome son perros con un miedo excesivo y generalizado hacia su entorno. Generalmente, el problema se debe a que han pasado su periodo de socialización en un ambiente sin los suficientes estímulos visuales, sonoros y táctiles.

 

La falta de estímulos durante un momento de desarrollo neurológico tan importante puede hacer que, de adultos, no sean capaces de gestionar la información que captan sus sentidos. Y eso hace que no consigan adaptarse a su entorno y sean perros con un miedo generalizado.

 

Por ejemplo, los cachorros que pasan este periodo aislados, en criaderos, perreras o tiendas de animales con pocos estímulos ambientales y escasas relaciones sociales tienen muchas posibilidades de padecer este tipo de alteraciones de la conducta.

 

El síndrome de privación sensorial tiene tres fases:

  • Estadio 1: se caracteriza por el desarrollo de fobias a diferentes y múltiples estímulos (los ruidos, el tráfico, las multitudes, etc.) y el inicio de una ansiedad intermitente.

  • Estadio 2: los perros con miedo en esta fase inhiben sus conductas normales, como la de juego, la exploratoria o la de alimentación. Además, manifiestan conductas de ansiedad como lamerse compulsivamente.

  • Estadio 3: esta es una fase depresiva en la que el animal se muestra ausente y aletargado, pero sin dormir. Es común que realice actividades solo por la noche y que no controle dónde o cuándo hace sus necesidades

     

 

SIGNOS Y SÍNTOMAS DEL SÍNDROME DE PRIVACIÓN SENSORIAL

 

En general, si tu perro padece este síndrome, podrás observar lo siguiente:

  • Miedo exagerado a casi todos los estímulos de su entorno. Es excesivamente tímido, huye o intenta mantenerse escondido o protegido frente a la mayoría de situaciones.

  •  Ansiedad permanente e intolerancia a los cambios de ambiente.

  • Agresividad por miedo hacia personas u otros perros.

  • Alteraciones del sueño.

  • Alimentación nocturna y rápida.

  • Estados depresivos crónicos.

  • Hiperapego con sus propietarios, en algunos casos.

Además, puede presentar síntomas físicos, como alteraciones gastrointestinales, de la piel, etc.

La falta de estímulos durante el periodo de socialización puede hacer que, de adultos, no sean capaces de gestionar la información que captan sus sentidos.

 

TRATAMIENTO DE LOS PERROS CON MIEDO POR ESTE SÍNDROME

 

El tratamiento de los perros con miedo por el síndrome de privación sensorial debe ser indicado por un etólogo veterinario y adaptarse al estadio en el que se encuentre tu compañero. Pero, en general, se basa en las siguientes medidas:

  • Clases de socialización para cachorros: son de gran utilidad para estimular y desarrollar la socialización de los más pequeños.

  • Terapia de modificación de conducta para adultos: es la parte fundamental del tratamiento y tu perro debe recibirla de manera individualizada. El objetivo es mejorar su gestión emocional frente a los estímulos que le causan miedo y enseñarte a ti también a manejar la situación.

  • Terapia farmacológica: como el estrés reduce la capacidad de aprendizaje, en ocasiones es necesario usar también ciertos fármacos.

  • Feromonas sintéticas: su uso puede ayudar a reducir el estrés y la ansiedad.

 

Recuerda que una socialización adecuada es básica para que los cachorros adquieran las herramientas necesarias para ser adultos equilibrados. Cuando no la tienen, a menudo se convierten en perros con miedo u otros problemas de conducta. Si observas que tu compañero se asusta ante casi todo, no dudes en contactar con un etólogo para que te ayude a mejorar la situación.

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