Problemas para tragar: la disfagia

Problemas para tragar: la disfagia

Si tu perro muestra problemas para tragar los alimentos, no lo dudes ni un minuto: es momento de llevarlo al veterinario. Pero si además rechaza la comida, actúa con aún más rapidez, porque eso significa que le resulta tan molesto tragar que prefiere no comer.

El problema que padece tu mascota se llama disfagia y, aunque generalmente está originado por una lesión o por haber ingerido un cuerpo extraño o alguna sustancia tóxica, también puede tener una causa más grave. ¿Cómo puedes darte cuenta de si tu perro tiene dificultades para tragar? Solo tienes que observarle mientras come (y observa también si no lo hace).

 

TIPOS DE DISFAGIA

Existen tres tipos de disfagia, dependiendo del lugar donde se origine:

 

BUSCANDO LA CAUSA

Una vez hayas comprobado que el animal no tenga ningún cuerpo extraño en la boca, cosa que puedes hacer en casa, debes acudir a tu veterinario para que le examine y encuentre la causa del problema y la forma de tratarlo.

No te preocupes, para saber cuál es el motivo de que tu perro tenga dificultades para tragar, por lo general bastará con una radiografía. Aunque sí es cierto que, en algunas ocasiones, puede que sea necesario realizar alguna prueba más, como por ejemplo una endoscopia.

ENTRE LA BOCA Y LA FARINGE

Cuando la disfagia se origina entre la boca y la faringe, notarás que tu perro apenas puede tomar el alimento con la boca. Existen multitud de causas para este tipo de problemas para tragar. Por ejemplo, suelen relacionarse con infecciones bucales, una lesión muscular, un cuerpo extraño que le moleste o le haga daño, una fractura o luxación de la mandíbula...


ENTRE LA FARINGE Y EL ESÓFAGO

En el segundo caso –la disfagia se origina entre la faringe y el esófago-, observarás que tu perro puede tomar el alimento con la boca, pero tiene muchas dificultades para tragarlo. Uno de los gestos característicos que indican que tu perro tiene este tipo de problemas para tragar es que, al hacerlo o intentarlo, estire el cuello hacia arriba para facilitar la ingestión. También es posible que le entren náuseas al engullir. El motivo de la disfagia, en este caso, puede residir en la ingestión de un cuerpo extraño o una sustancia tóxica que estén inflamando o hayan inflamado toda la zona.


ENTRE EL ESÓFAGO Y EL ESTÓMAGO

Por último, si se tratase de una lesión entre el esófago y el estómago, la disfagia puede originarse por un problema del esófago. Aunque también hay que contemplar la posibilidad de que tenga un cuerpo extraño atrapado en él o algo más grave, como algún tipo de tumor.


Si tu perro rechaza la comida, no lo pienses ni 30 segundos: actúa y con rapidez, porque implica que le resulta tan molesto tragar que prefiere no comer.

¿CÓMO TRATAR LA DISFAGIA?

Si tu perro tiene problemas para tragar, lo más importante es que vayáis a tu veterinario de confianza cuanto antes. Este indicará y evaluará las pruebas que deban realizarse, elegirá el tratamiento adecuado y te dará las instrucciones a seguir.

A veces, algo tan sencillo como una alimentación líquida puede ser la solución al problema. Si se tratara de una distensión del esófago, el veterinario te dirá que ubiques su plato de comida en un lugar alto en vez de dejarlo en el suelo. O, si se tratara de una fractura de mandíbula o un cuerpo extraño, probablemente indicará una cirugía.

Sea como sea, para asegurarte de que tu perro recibe el tratamiento correcto, debe ser un profesional quien lo examine y quien te indique los pasos a seguir. Y no olvides que, aunque a tu perro le cueste tragar, es muy importante que esté siempre bien hidratado: ofrécele agua en pequeñas cantidades pero con frecuencia y, si es necesario, ayúdale a tomarla.

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