El cachorro Bearded Collie

Introducción

Este pastor barbudo es un leal y equilibrado compañero desde sus primeros años de vida. Obediente y flexible, es fácil y gratificante de educar, aunque controlar sus ladridos y cuidar su pelo requieran cierta dedicación.

Aprendiz de pastor

El carácter del cachorro de Bearded Collie viene marcado por su pertenencia a una de las más apreciadas razas de perros pastores. Se trata de un perro, ya en sus primeros años de vida, obediente, vigilante y leal que se adapta perfectamente a su papel de compañero doméstico, estableciendo con su dueño una relación profunda y cercana. Además, tiene un temperamento muy tranquilo y equilibrado y es muy responsable, por lo que da verdadero gusto criarlo.

Muy limpio

El pequeño Bearded Collie es capaz de aprender con gran rapidez las nociones básicas de higiene, especialmente cuándo y dónde puede hacer sus necesidades. Para ello, el dueño debe tratar de anticiparse a sus actos. De esta forma, se le debe sacar a pasear sin demora después de comer o dormir, lo cual equivale a una vez cada tres horas en el caso de un cachorro de tres meses. Cuando haga sus necesidades en el lugar y momento indicados hay que felicitarlo para reforzar positivamente este comportamiento.

Buen alumno

El adiestramiento del cachorro de Bearded Collie debe iniciarse a muy temprana edad, ya que es un perro muy centrado y responsable que responderá de forma muy positiva al proceso educativo. Para ello, se debe comenzar por las lecciones básicas, como 'túmbate' y 'siéntate', que no tardará en aprender. Una vez asimiladas y cuando el perro ya pueda andar atado con la correa porque se ha acostumbrado al mundo exterior, el siguiente punto será controlar sus ladridos, algo que requerirá una técnica un poco más elaborada.

Perro ladrador...

Y es que el Bearded Collie, como perro pastor de orígenes y temperamento rústicos que es, tiene un muy desarrollado instinto de guardián de rebaño. Ello se traduce en el reflejo de ladrar constantemente ante cualquier circunstancia que crea que puede alterar su pequeño mundo. Para ello, comenzaremos atando su correa a un soporte y colocándonos a una distancia de un metro del perro, desde donde le mostraremos un juguete para recompensar sus ladridos de frustración con alguna golosina. Después incorporaremos la órden 'habla' en el momento en que vaya a ladrar y el término 'bueno' cuando lo haya hecho. Le daremos el juguete en cuanto se calle, pero si persiste en ladrar se lo quitaremos. Una vez haya aprendido a ladrar o a callarse siguiendo nuestras órdenes, repetiremos el proceso situándonos más lejos de él, y finalmente sin estar atado.

Un atleta obediente

El pequeño Bearded Collie es un consumado deportista, lo que unido a su agudo sentido de la obediencia hace de él un excepcional competidor en las pruebas de agility. Esta modalidad deportiva canina, similar a las pruebas de obstáculos para caballos, consiste en un recorrido con diversos obstáculos y pruebas, como setos, vallas, túneles, etcétera, que debe realizar en un tiempo determinado guiado por la voz de su dueño. Este deporte es muy apreciado en el mundo canino porque sirve para desarrollar vínculos de amistad y colaboración entre el dueño y su perro.

Necesita ejercicio y atención

El cachorro de Bearded Collie necesita sentir que es miembro del grupo y que le motivemos continuamente. Su tremenda energía e inteligencia requiere que le enseñemos nuevos ejercicios, que le incluyamos en nuestros juegos y no tolerará demasiado bien pasar muchas horas solo en casa, o que si estamos con él no le prestemos atención.
Debemos aprovechar sus ganas de aprender y de colaborar con nosotros en todo a la hora de acostumbrarle al cepillado, tarea que será necesaria casi a diario y que no será posible sin una buena predisposición por su parte. Al principio, utilizar el cepillo durante poco rato para no agobiarle y darle un premio tras cada sesión de cepillado. Con el tiempo, ir alargando progresivamente los períodos de acicalamiento para que se convierta en un hábito agradable.