El cachorro Dálmata

Introducción

Celebérrimo en todo el mundo gracias a la película '101 Dálmatas' de Walt Disney, el cachorro Dálmata se caracteriza, irremediablemente, por su blanco pelaje y las manchas negras que lo cubren.

El cachorro Dálmata no nace ya con sus características manchas, sino todo lo contrario, su pelaje es entonces blanco como la nieve. Es a partir de la segunda semana cuando le empiezan a aparecer las manchas negras en el manto. De hecho, si la aparición de las manchas se adelanta, se considera un defecto del ejemplar. Más adelante, y hasta que alcanza el año de vida, le van apareciendo manchas redondas, netas y bien definidas por todo el manto, de color negro o marrón hígado. Ésta es la razón por la que recibe el apodo de plum pudding –pasa- entre los niños del Reino Unido.

Primera noche en casa

Nunca es fácil para el cachorro Dálmata pasar la primera noche en la casa de sus nuevos dueños. Todo es nuevo y el cachorro, indudablemente, gemirá y reclamará la atención de su madre. La mejor manera de tranquilizarlo es que su dueño lo meta en su habitación para que el cachorro se sienta protegido. Una vez pase esta difícil primera noche, el cachorro está listo para descubrir los secretos de su nuevo hogar.

Amigo de los caballos

Quizá porque en sus orígenes el cachorro Dálmata acompañaba a los cocheros de los carruajes, la verdad es que es un animal que se lleva particularmente bien con los caballos. Tiene mucha afinidad con estos animales y da gusto ver lo bien que congenian. En general, el cachorro dámata no tiene demasiados problemas a la hora de compartir su tiempo o su espacio con otros animales. Igualmente disfruta jugando a la pelota con otros perros e, incluso, con ponis.

Afán protector

La excelente relación entre el cachorro Dálmata y los niños se fundamenta, entre otros factores, en el instinto protector que éste tiene con los más pequeños de la casa. Cuida de los niños de manera ejemplar y levanta la voz si alguien se acerca. Es aconsejable acostumbrarlo a recibir correctamente a los visitantes y que no le supere este instinto protector tan acusado que tiene. De esta manera, es recomendable obligarle a sentarse cuando llega una visita y que ésta no le haga caso. De esta forma, el joven Dálmata permanecerá más tranquilo con mayor facilidad.

Muy apegado a sus dueños

Es irremediable que el cachorro Dálmata acabe creando unos vínculos muy estrechos con sus dueños. Es un animal muy sociable y se encarga continuamente de demostrarlo. Además, desde siempre ha sido un animal que ha convivido con los hombres, a los que ha ayudado en muy diferentes tareas. De esta forma, ha sido leal compañero de los cocheros de los carruajes, mensajero durante la Guerra de los Balcanes, centinela, guardián, perro de tiro, de caza, etcétera. En definitiva, toda una vida al servicio de los hombres.

Asimismo, hay que tener en cuenta que son cachorros con mucha energía y que necesitan grandes dosis de actividad, así que deberemos dedicarle tiempo a pasear y jugar con él.

El reto de la correa

Para que el cachorro se acostumbre con facilidad a la correa es recomendable proceder de la siguiente manera el primer día que su dueño se la vaya a colocar. Debe ponerse de rodillas a la derecha del cachorro y sujetarle el collar con la mano izquierda mientras dice su nombre para captar su atención al tiempo que le brinda una golosina bajo su nariz con el objetivo de seducirlo. El dueño debe comenzar a avanzar en línea recta mientras le ordena que se levante y cuando vaya a detenerse debe decirle '¡espera!'. La golosina debe estar en todo momento bajo su hocico. Mientras gira a la derecha, el cachorro acelerará el paso tras la golosina. Si esto funciona, la prueba está superada.