El cachorro de West Highland Terrier

Introducción

Este pequeño perro mantiene siempre el espíritu de un cachorro: alegre, juguetón, travieso... e investigador. Su tendencia como perro cazador en madrigueras le impulsa a correr detrás de topos y conejillos en el campo, y a excavar en la tierra y los parterres de jardines en busca de gatos y ratones.

Firmeza, firmeza, firmeza

Sí, firmeza es la palabra que hay que repetirse hasta la saciedad para evitar que este simpático y pequeño truhán se haga el dueño de la casa. Su atractivo físico unido a un carácter mimoso y juguetón suelen abrirle las puertas a la desobediencia, pero hay que mostrarle quién es el que impone las órdenes y dónde están los límites a su comportamiento.

Es muy importante que reconozca enseguida dos cosas: la primera es su nombre, para que sepa que se dirigen a él; la segunda es un 'no' taxativo para que sepa lo que le está vetado. Es un perro inteligente, y por estas características de su carácter es recomendable empezar temprano con su educación. De hecho, se recomienda que desde el momento en el que entra en casa -habitualmente siendo un cachorro- se le enseñe cuales son las normas de conducta. También hay que enseñarle desde muy pequeño que debe usar la correa; lo que facilitará que cuando sea mayor la acepte sin problema.

Le gusta el aseo

Es una raza de perro a la que le gusta el aseo y no acostumbra a ensuciar su zona de estar. Por esto resulta sencillo enseñarle a hacer sus necesidades a una edad temprana, sobre todo si se tienen en cuenta sus horarios preferentes, que acostumbran a ser a primera hora de la mañana, después de las comidas, y por la noche. En todo caso, no hay que olvidar que los cachorros son movidos y que es posible que ocurra algún accidente. La manera idónea de reaccionar es no reñirlo. Su carácter mimoso y zalamero requiere fiestas cuando lo hace bien y pocas regañinas, o por lo menos, un castigo no excesivo.

En la calle

Le encanta pasear, salir y correr. Hasta que haya asimilado la orden de acudir a la llamada hay que sacarlo con la correa. Esta es una de las instrucciones que más le cuesta, por su carácter investigador y aventurero, pero hay que mostrarse inflexible. Una de sus tendencias es salir corriendo, con su colita enhiesta y las orejas aguzadas. Por eso hay que evitar una posible pérdida.

Una de sus pasiones es escarbar por todas partes. Si se encuentra en el campo, en busca de un conejo y si está en la ciudad es probable que persiga el rastro de algún gato. Una forma sencilla de apartarlo de esta tendencia es incitarlo a jugar con la pelota. Frente a un juego es muy difícil que se resista.

Perfecto guardián

El West Highland White Terrier es un perro que suele estar alerta, lo que lo convierte en un excelente perro guardián. En cuanto note que se acerca alguien extraño o ruidos desconocidos, este pequeño se pondrá a ladrar alertando de cualquier situación peligrosa. Aunque esta tendencia a la desconfianza puede extenderla a otros animales y si se incorporan otros perritos o alguna otra mascota al núcleo familiar se le debe enseñar a respetarlos, ya que podría plantear con ellos algún enfrentamiento. Lo positivo es que cuando se socializa con ellos, se integrará perfectamente.

Con los niños

A un perro juguetón es normal que le guste pasar tiempo con los niños, que lo convierten en un compañero de juegos. Aunque hay que socializarlo con ellos y no suele haber riesgo, a veces se revuelven contra algunos juegos en los que se pueda abusar de su casi infinita paciencia.