El cachorro Fox Terrier

Introducción

Es todo un torbellino de energía al que le gusta siempre llevar la voz cantante. Una correcta educación se convierte así en la mejor arma para mantenerlo a raya.

El cachorro Fox Terrier es todo energía y buen humor. Siempre dispuesto para jugar o embarcarse en alguna fechoría, es imposible no caer rendido a su infinita energía y su espontaneidad. No obstante, su dueño debe evitar en todo momento que el cachorro Fox Terrier acabe por dominarle. Hay que marcar de manera clara los roles en la relación perro-dueño para conseguir un adiestramiento eficaz.

Vigílelo con los niños

Es imposible que los niños no se enamoren de la impulsividad y el gracejo del cachorro Fox Terrier. Comparten espontaneidad y ganas infinitas de jugar, pero son tan parecidos que el conflicto puede estallar en algún momento. Al cachorro Fox Terrier no le gusta someterse con facilidad y quiere coger las riendas en todo momento, una costumbre que hay que quitarle de inmediato. Por otra parte, hay que enseñar a los niños a respetar al cachorro y, por ejemplo, que no toquen sus platos de comida ni le ofrezcan golosinas o sobras. La comida debe serle proporcionada siempre por una misma persona.

¿Y si llega un bebé?

El carácter nervioso del cachorro Fox Terrier puede chocar con la llegada de un bebé a la casa. ¿Cómo afrontar la relación del cachorro con el recién llegado? Su dueño debe dejar que el perro huela al niño pero no que le lama ni le ponga la pata encima. Debe enseñarle a no reaccionar ante los gritos y lloros del bebé y premiarlo y elogiarlo cuando sepa comportarse correctamente en estas situaciones. Igualmente el cachorro Fox Terrier debe habituarse a que los padres tengan al bebé en brazos sin que esto suponga un problema para él.

No tolera bien a otros animales

El cachorro Fox Terrier no es el perro que mejor tolere la presencia de otros animales domésticos en la vivienda. Su instinto de cazador le lleva a perseguirlos sin compasión. Así, es preferible evitar la presencia de gatos o roedores en la misma casa. El Fox Terrier siente la necesidad de abalanzarse sobre ellos en cuanto los ve. Es recomendable que su dueño lo pasee con una correa entre animales domésticos para que se acostumbre a su presencia y disminuyan sus ganas de lanzarse sobre ellos. Si se adquiere esta costumbre a una edad temprana, se evitan numerosos problemas.

De la caza al juego

Hay que corregir su instinto cazador y conseguir que su energía dispuesta para la caza se derive hacia actividades lúdicas. Esto se consigue, por ejemplo, escogiendo un objeto como un peluche o una pelota que se utiliza para jugar con el cachorro. El hecho de que los objetos pertenezcan al dueño ya enseña al cachorro que es el dueño el que decide. Se puede lanzar el objeto en dirección opuesta a la que se encuentra el cachorro y hacerle traérselo. Este juego abastece las ganas de cazar del cachorro que las canaliza hacia esta actividad lúdica si se le enseña a una edad temprana.

Le gusta mordisquear

Como es un cachorro muy nervioso y enérgico, al Fox Terrier le gusta morder, una afición que hay que enseñarle a evitar con autoridad y firmeza, cuando lo intenta hacer con personas. Sobre todo hay que ser especialmente firme en su relación con los niños ya que el cachorro no es capaz de dosificar su energía y puede morderles y pellizcarles en el entusiasmo del juego. Lo que debemos hacer es proporcionarle juguetes que puedan mordisquear a gusto, como huesos hechos de productos naturales, nudos de algodón para morder, juguetes de goma resistentes, etcétera. Morder es una forma habitual e instintiva de relajarse para los perros y necesitan hacerlo de vez en cuando, siempre con juguetes u objetos diseñados para ese fin.