El cachorro Golden Retriever

Introducción

Adorable, cariñoso y, casi, casi, superdotado. Así podría definirse el cachorro del Golden retriever. Y conseguir que siga así durante su vida adulta es solo cuestión de darle una buena y temprana educación.

Un carácter confiado y sociable

Este pequeño cachorro sabe muy bien cómo relacionarse con los demás, tanto con sus propietarios como con otras mascotas que pueda haber en el domicilio. Para conseguir que todos se lleven bien es necesario mantenerlo en contacto con ellas desde el primer momento que llega a casa. Una vez transcurridos los primeros días, la convivencia pacífica está asegurada, aunque no hay que descartar que les gaste algunas 'bromas' ya que tiene un carácter dado a las travesuras. Y esto se aplica también a los propietarios. ¡Seguro que en más de una ocasión aparecen las zapatillas mordisqueadas o escondidas por un rincón!.

No es conveniente dejar jugar al cachorro con objetos habituales del hogar -zapatillas, ropa, mantas- pues no distinguirá si son viejos o nuevos. Si le dejamos morder una zapatilla vieja, morderá también las nuevas y no entenderá que nos enfademos por ello. Enseñarle, por lo tanto, a jugar con juguetes -pelotas, nudos, huesos de juguete etcétera- para que no destroce otros objetos es lo mejor.

La educación, una tarea no muy fácil

Educar al cachorro de Golden Retriever no es una tarea muy sencilla, básicamente porque le encanta jugar y divertirse, y hay que dedicarle mucho tiempo para que acabe asimilando las órdenes y sea un perro encantador. Además, es un perrillo muy sensible, un detalle que es necesario tener muy en cuenta a la hora de educarlo. Es mejor evitar los gritos y tratar de conseguir que obedezca con afabilidad.

Durante la primera etapa de su educación -entre las 3 y las 14 semanas- hay que estar muy pendiente de él y mostrarle quien es el líder. Cuando desobedece o tiene algún 'accidente' con la evacuación hay que mantener la calma y no mostrarse alterado o gritar. Este comportamiento le confunde y duda de la capacidad de liderazgo de su propietario. Esta pérdida de posiciones frente a él hará que acepte peor una orden. Su época de cachorro determinará en buena manera su vida como adulto.

Cuidados y prevención

Este simpático perro necesita que lo obliguen a hacer ejercicio. Es necesario sacarlo un par de veces cada día y cepillarlo con cierta asiduidad para retirarle el pelo que se le cae. En temas médicos, hay que hacer visitas preventivas ya que es propenso a padecer epilepsia, hipotiroidismo o malformaciones en los párpados. También puede padecer alguna malformación cardiaca congénita.

Relación con los niños

Tiene un aspecto como de peluche y un carácter juguetón y travieso, lo que es casi decir que podría parecer un pequeño muñeco para algunos niños. Pero a veces hay que proteger a este cachorro afable y mimoso, que siempre actúa sin malicia, de los más pequeños. Como carece de un reflejo de defensa hay que evitar que lo niños le tiren del pelo de las orejas porque podría salir lastimado.

Por otra parte, es un compañero de juegos ideal, ya que la actividad física con los chicos le sienta muy bien y siempre está dispuesto a las travesuras.

Intuitivo

El Golden Retriever es una raza con una especial sensibilidad. Este rasgo de su personalidad le ha convertido en un excelente compañero de personas con discapacidad. Si se desea educarlo para que sirva de lazarillo o de acompañante es preciso escoger muy bien al cachorro idóneo. A partir de la semana séptima tendrá que pasar un pequeño examen especial para determinar sus aptitudes. Esta prueba se denomina el test de Campbell y en él se observa su grado de confianza, de adaptabilidad, su carácter… Si los resultados son favorables, a partir de la semana novena se inicia un proceso de aprendizaje, primero con una familia, y más tarde en los cursos especializados de organizaciones como Anecad -Asociación nacional de educación de perros para discapacitados-. Cuando ha completado este proceso -entre los 15 y los 18 meses- está a punto para el curso intensivo y el fin de semana final con la familia de acogida. A partir de los dos años podrá servir ya a una persona con discapacidad.