El cachorro Husky

Introducción

Todo en él hace recordar a un lobo: su cabeza de cima redondeada, su salvaje manto gris plateado, su manera de aullar a la luna... e, incluso, sus ganas de libertad.

Hay que vigilar bien de cerca a este cachorro ya que su desbordante vitalidad y sus ansias de libertad le llevan a intentar escaparse con bastante asiduidad. Y es que este cachorro está hecho para recorrer grandes distancias en medio de la nieve.

Adaptado al frío extremo

Este cachorro presenta unas características físicas que le hacen soportar a la perfección el intenso frío al que está acostumbrado. Así, el interior de sus orejas está cubierto de pelo, de manera que hace las veces de gorro para soportar temperaturas de aproximadamente 40 grados bajo cero. Para desplazarse por terrenos nevados, el cachorro Husky cuenta con unos pies 'raqueta' ligeramente palmeados y de forma ovalada, con pelo entre los dedos, que le permiten deslizarse sobre la nieve. Las almohadillas gruesas sobre las que se posa le permiten amortiguar los golpes con suavidad.

¿Quién es el jefe?

Es muy importante que queden fijados de manera clara los roles en la relación dueño-cachorro para evitar que el cachorro Husky acabe adoptando una actitud de perro dominante. Es fundamental establecer unas normas claras de obediencia y acostumbrar al cachorro a someterse a las instrucciones que le marque su dueño. Este perro es un gran cazador que vive en grupo, como los lobos, por lo que hay que acostumbrarlo cuando es un cachorro a las particulares condiciones en las que va a vivir en compañía de su dueño y su familia. Si por este cachorro fuera, dormiría en el exterior de la vivienda rodeado de nieve y hecho un ovillo sin importarle el intenso frío. El cachorro Husky es, sin lugar a dudas, tremendamente resistente a las inclemencias meteorológicas.

Tome medidas para evitar fugas

Las ansias de libertad y de vivir aventuras de este cachorro y sus instintos primitivos le hacen muy propenso a las fugas por lo que se hace indispensable tomar medidas para evitar que acabe por escaparse. De esta manera, es fundamental cerrar completamente el jardín para así evitar que se fugue. Es igualmente importante enseñarle a responder a la llamada desde muy joven, recompensándole cuando acuda. Es preferible que, cuando ha respondido a la llamada, se le permita volver a jugar, ya que podría relacionar llamada con correa y entenderlo como una privación de su libertad, algo bastante incompatible con el carácter independiente de este cachorro.

Perro de trineo a su debido tiempo

El cachorro Husky es todo un atleta y disfruta recorriendo grandes distancias al aire libre, preferiblemente en un entorno frío donde pueda sentirse como en casa. Es un perro de trineo que cargará gustosamente con una carreta pero debe hacerlo a su debido tiempo. Así, a partir de los 6 ó 7 meses, puede comenzar a cargar una carreta vacía para ir acostumbrándose a la carga. No debe imponerle una tracción consistente antes de que haya alcanzado la edad adulta, en torno a los 17 meses de edad.

Un perro que viene del frío

Este cachorro está acostumbrado a temperaturas extremas, y su organismo está adaptado precisamente a este clima. En cambio soporta mal los climas muy cálidos, especialmente si la humedad relativa ambiental es elevada.

Aprender a ser sumiso

No es fácil para el cachorro Husky adaptarse a estar sometido a las instrucciones de su dueño, pero con un poco de paciencia los resultados son espectaculares. Y es que pese a su aspecto de lobo, debe ser educado como un animal doméstico, no como un pequeño salvaje. Una buena manera de enseñarle sumisión es la siguiente: debe hacer que se siente y permanezca tranquilo al tiempo que le pellizca el manto, le entreabre las mandíbulas o alguna otra manipulación. Este ejercicio debe ser corto al principio, y progresivamente de mayor duración, y consigue que el tolere cualquier tipo de manipulación por parte de su dueño sin oponer resistencia.