El cachorro San Bernardo

Introducción

Acabará por convertirse en algo parecido a un gigantesco peluche, pero mientras sea un cachorro hay que disfrutar de que tiene un tamaño mucho más manejable.

El cachorro San Bernardo es un perro afable y cariñoso que, superado su pasado como perro de rescate, es un animal que necesita de la compañía de su dueño y su familia para sentirse feliz y realizado.

Un gigante muy bondadoso

Hay que prever que este cahorro acabará por multiplicar por 100 su peso de nacimiento, un detalle para nada menor. Mientas es un cachorro, sus muestras de afecto son de agradecer, pero cuando se convierte en una mole de 70 kilogramos puede convertirse en un peligro potencial. Dado que se trata de una raza grande, su crecimiento es más rápido que en los ejemplares de razas más pequeñas pero termina mucho más tarde. Así, un San Bernardo crece hasta la edad de 18 a 24 meses, mientras que otras razas más pequeñas, como por ejemplo el caniche, alcanza su talla adulta a los ocho meses de edad.

Imponente guardián

El cachorro de San Bernardo es un bonachón que no busca nunca pelea. Sin embargo, debe saber que posee un fuerte instinto de protección, de manera que es un excelente perro guardián. Ya de cachorro es capaz de ejercer este rol mientras le han dejado a cargo a los niños y es capaz de transformar su dócil carácter y sacar su genio si alguien osa acercarse a sus protegidos.

La importancia del 'no'

A la hora de adiestrar al cachorro San Bernardo su dueño debe tener en cuenta que la obediencia es la primera máxima que el perro debe asumir sin contemplaciones. Si hace algo incorrecto o prohibido, debe decirle 'no' con mucha determinación. Debe incluso simular enfado para que el animal entienda a la perfección lo incorrecto de su acción. Aprender el 'no' es una de las primeras y de las más importantes lecciones en el adiestramiento del cachorro San Bernardo. Cada sesión de adiestramiento, no obstante, debe terminar con un ejercicio agradable que le deje al cachorro el buen sabor de boca del aprendizaje.

Controle su efusividad

Este cachorro es todo corazón y le gusta demostrar a su dueño y a sus seres queridos cuanto los quiere o cuanto los ha echado de menos, de manera que se abalanza contra ellos sin contemplaciones. Estas muestras de afecto son aceptables cuando el perro es un cachorro, pero a medida que crece se tornan, incluso, algo peligrosas. Un San Bernardo adulto puede llegar a pesar entre 70 y 80 kilogramos, un peso a tener en cuenta para quien puede ser la siguiente víctima de sus ataques de efusividad. Es entre los 6 y los 8 meses cuando este comportamiento alcanza su máxima intensidad. Para corregir este comportamiento es importante reforzar la obediencia a las órdenes como 'siéntate' o 'túmbate' seguidas de una felicitación o un premio y así poder tener bajo control la efusividad de este peso pesado.

Las necesidades de un auténtico peso pesado

Cuando es un cachorro puede que no caiga en la cuenta y su dueño tenga siempre al San Bernardo por el interior de la vivienda tranquilamente y sin riesgos pero debe tener muy en cuenta que se convertirá en un animal que puede alcanzar hasta los 80 kilogramos de peso. Estas dimensiones obligan a considerar a su dueño disponer de un espacio lo suficientemente grande como para que el animal pueda correr a sus anchas tanto de cachorro como ya como perro adulto. Sin embargo, este gigantón lleno de afecto no debe pasar la noche en el exterior de la vivienda hasta que haya completado su crecimiento.

Favorezca su socialización

El cachorro San Bernardo se puede llegar a sentir intimidado si se encuentra con un individuo con barba o gorra. Esta actitud se evita si se favorece que el perro se familiarice con su entorno y contacte con la gente en el exterior. Así, fomente que el cachorro San Bernardo sea acariciado por desconocidos en la calle para que pierda este carácter algo reservado que puede llegar a tener.