El esqueleto

Introducción

La sólida estructura de huesos que componen el esqueleto de un perro no solo le sirven para su sostén, sino que determinarán su apariencia general.

El esqueleto es, además, un inmenso depósito de calcio para cuando el organismo lo necesita, y en su interior se encuentra la médula ósea, el órgano que fabrica las células de la sangre -glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas-.

Una estructura de 300 huesos

El esqueleto proporciona al perro su apariencia general. En este tema, todas las razas se parecen bastante y excepto por el tema de los huesos de la cola o de la presencia de un dedo vestigial, los perros tienen alrededor de 321 huesos. En la columna vertebral se encuentran las siete vértebras cervicales y trece torácicas; a ellas se unen trece pares de costillas, además de las siete lumbares y tres sacras.

Las patas traseras tienen cuatro dedos y las delanteras cuatro o cinco, según si tienen espolón o no. Este espolón es un dedo extra o rígido que no tiene una función específica y que se encuentra en la cara interna de las extremidades. Además, los perros tienen el isquión, situado en la zona pélvica, que es donde se apoyan cuando se sientan. Otro hueso, o más bien la falta de él, es el hueco que se forma entre los ojos, donde se unen los huesos nasales con el cráneo, y que se denomina coloquialmente stop.

Los huesos del esqueleto canino se clasifican en tres tipos: planos, largos y cortos. Gracias a ellos podemos establecer su altura con precisión. En los perros, se mide desde la cruz -que se encuentra en el punto intermedio entre las dos escápulas- hasta el suelo.

Los cachorros suelen tener 28 dientes de leche. Alrededor de los seis meses los cambian y completan la dentadura, presentando 42 dientes permanentes.

Problemas óseos

Problemas óseos

Los ligamentos, tendones y músculos unen entre sí los huesos. En los perros con sobrepeso se ejerce una presión más alta de la normal sobre los ligamentos de la zona de la rodilla, que son los más débiles, lo que puede llegar a producir cojera, sobre todo en perros de edad avanzada. Precisamente son los huesos de las extremidades los que más se resienten, en unos casos por la rigidez de los discos intervertebrales, lo que provoca hernia discal, o bien por enfermedades congénitas como la displasia de cadera, que afecta a los perros de razas más grandes y que es una malformación en la cabeza del fémur.

El codo también es una zona de riesgo. Aquí se puede producir una alteración que causa mucho dolor al desprenderse una parte del hueso del cúbito -llamada proceso ancóneo-. Esto es más frecuente en canes de crecimiento rápido.

Miniaturas

Algunas razas de perros se han miniaturizado a través de la selección, pero esta reducción puede tener dos vertientes: miniatura y enanismo.
En el caso de los perros miniatura se debe mantener las mismas proporciones en el esqueleto. Con los perros enanos tan solo se reducen los huesos largos y se ensanchan las articulaciones. Perro miniatura es, por ejemplo, el chihuahua, y perro enano, el teckel.

Cuidados y prevención

Cuidados y prevención

El esqueleto es la estructura que alberga y protege los órganos internos, como corazón, pulmones. hígado… En el cráneo se recoge el cerebro y en la columna vertebral se alberga la médula espinal. Pero además, los huesos son una reserva de minerales, y los encargados de dar la constitución adecuada a cada ejemplar.

Una buena estructura, en conjunción con los músculos, generan la fuerza motriz necesaria para que se produzca el movimiento. Aunque en algunos casos las enfermedades óseas son hereditarias, una detección precoz ayuda a encontrar la solución más eficaz. Por otro lado, realizar una labor de prevención es muy importante. El ejercicio reduce las posibilidades de sobrepeso, la alimentación debe incluir siempre una cantidad equilibrada de proteínas, fósforo y calcio para fortalecer la estructura ósea. Es aconsejable preguntar al veterinario, y ante cualquier señal de alarma, como dificultad al sentarse o al caminar, actuar con presteza.