El milagro de la vida, en casa

Introducción

El parto de una perra es laborioso, pero la naturaleza es sabia… y la madre sabe lo que ha de hacer. Solo hay que tener preparada una zona donde la perrita se sienta a gusto para parir y toallas limpias por si fueran necesarias y vigilar tanto que hayan salido todas las criaturas como la temperatura de la perra.

Además, es conveniente tener cerca el teléfono de urgencia del veterinario, por si surgen complicaciones.

Prepararse

A partir de la monta hay que contar entre 55 y 65 días para que se produzca el parto, aunque, por supuesto, esto son fechas aproximadas y cada gestación es diferente. En todo caso, hay que ir acondicionando un espacio adecuado. Es aconsejable prepararle un sitio para el momento del parto que esté retirado del trajín diario de la casa, en una caja que se adecúe a su tamaño y dejarle en ella periódicos viejos y limpios, un poco de paja o unas mantas. Todo lo que se ponga habrá que irlo cambiando ya que se manchará tanto en el parto como en los días posteriores.

A medida que la gestación avanza y se engorda, se sentirá un poco más pesada de lo normal, pero es necesario seguir sacándola de casa. Para evitar que se canse en exceso es preferible sustituir los paseos largos por otros más cortos pero más frecuentes.

Síntomas previos

Acertar el día en que la perra se pondrá de parto es complicado. Si además se trata de una camada numerosa, la gestación puede ser más corta de lo habitual. En todo caso hay una serie de signos que indican que el momento está muy cerca:

Está nerviosa.
• Con relación a la familia pueden darse dos actitudes opuestas: bien trata de aislarse o, por el contrario, busca su apoyo mucho más que nunca.
Se lame con frecuencia la vulva.
La temperatura corporal puede descender los 2 días previos por debajo de los 37-37'5 grados.
Deja de comer y puede llegar a vomitar.
Se acerca al lugar preparado previamente y lo remueve constantemente.
Aparece un poco de secreción láctea en las mamas.

El parto

El parto

En este momento, la mejor actitud es dejar que la naturaleza actúe y que la perra expulse por sí sola los cachorros. Cuando comienzan las contracciones la perra jadea y respira mucho más deprisa. Se verá que ha roto aguas porque expulsa un líquido transparente. A partir de ese momento es importante que el primer cachorro aparezca pronto por riesgo de asfixia. Se puede decir que a partir del nacimiento del primero es cuando comienza realmente el protocolo del parto. Una vez que está fuera, la madre corta ella misma el cordón umbilical y lo lame para estimularle la respiración. La placenta que ha salido así como el resto de los materiales fetales que envolvían al pequeño se los come y esto estimulará la fabricación de la prolactina, la hormona que hace que se segregue la leche.

Los perros son de partos múltiples, por lo que a partir del primero hay que prepararse para la llegada del resto de la camada, que lo hará a intervalos regulares. Para comprobar que ha terminado de parir y que no queda ningún cachorro en su interior, se debe tocar el vientre de la perra. A través de la piel se debe notar perfectamente la masa dura de un nuevo animal si es que queda alguno. El parto puede ser un proceso muy largo ya que los cachorros se pueden demorar hasta una hora o más en salir. Si transcurren dos horas y media o bien se observan contracciones y no sale ningún cachorro, se debe avisar al veterinario.

Puede suceder, en madres primerizas, sobre todo en algunas razas menos primitivas, que la tensión y la inexperiencia afecte a los instintos maternales. Si no podemos acceder a un veterinario, en ocasiones hay prácticas sencillas que pueden salvar la vida de un cachorro. Por ejemplo, puede pasar que la madre empiece a expulsar un cachorro pero pare las contracciones en pleno proceso. Si observamos parte de una cría claramente en la vulva podemos intentar ayudar a su salida cogiéndolo con las dos manos y tirando suave pero firmemente de él aprovechando una contracción de la madre. Otras veces la madre expulsa los fetos pero no rompe el cordón umbilical o, peor aún, no rompe la bolsa que los envuelve y pueden morir asfixiados. Si la madre está muy nerviosa podemos ayudarla rompiendo nosotros la bolsa y acercándole el cachorro para que lo lama, lo estimule y le rompa el cordón. Si no lo hace, en última instancia podemos hacer un nudo en el cordón a medio centímetro de distancia de la pared abdominal del cachorro con un hilo de seda o de nailon y cortar con unas tijeras desinfectando bien la zona con yodo.

Los cachorros

Los cachorros

Nacen ciegos y sordos. La misma madre es la que se encarga de lamerlos para limpiarlos, y de estimularles la respiración. También los coloca para que puedan mamar de ella. Solo en caso de que alguno no se enganche se le puede coger para ayudarlo a alcanzar la mama. En ningún otro caso se le debe coger, y menos retirar del lado de la madre, ya que ésta podría rechazarlo. Durante las primeras dos semanas ella se encarga de protegerlos, de procurarles calor -nacen sin regulador térmico-, y de estimularlos para que evacuen.

Hay que mantener alejados a los niños durante los primeros días. Querrán coger a los cachorros pero la madre se revolverá para protegerlos y además pueden hacer daño a las crías si son niños muy pequeños.

Alimentar con biberones

En alguna ocasión, como ocurre con grandes camadas o por enfermedad materna, algún cachorro necesita alimentarse con biberones. Es importante utilizar la leche adecuada. En las tiendas especializadas puede encontrarse. Se trata de leche de perra artificial.

Durante la primera semana el cachorro realiza hasta 15 tomas diarias. A partir de la segunda se reduce hasta realizar 8 al día. Las tomas nocturnas se irán también, espaciando. Deben usarse biberones limpios y a medida que crecen puede ampliarse un poquito el agujero de la tetina para que la cría obtenga más leche, teniendo cuidado de no hacer un orificio demasiado grande que pueda hacer que la leche se desvíe al aparato respiratorio, ya que se podría producir una neumonía por aspiración.