El principal de sus sentidos: el olfato

Introducción

De todos los sentidos, el olfato es el que los perros tienen más desarrollado. Su particular anatomía le proporciona una sensibilidad especial que les permite descubrir a los supervivientes de un terremoto enterrados bajo doce metros de escombros o detectar enfermedades como el cáncer o la diabetes. Sin su olfato, los perros estarían perdidos, y los hombres que dependen de ellos… también.

Cómo es el olfato de los perros

Se calcula que el perro tiene entre 200 y 300 millones de receptores olfativos. -El hombre tiene cinco millones-. La morfología de su hocico le permite tener este sentido tan desarrollado. En las fosas nasales del perro se encuentran unas estructuras óseas en forma de espiral, llamadas cornetes, que están recubiertas por una mucosa dotada de muchos pliegues. Estas características anatómicas le proporcionan una mucosa olfatoria de hasta 200 cm2 de superficie. -El hombre tiene 3 cm2-. Estas cifras pueden dar una idea de la amplitud de este sentido. Cuando el perro está concentrado en un olor pone toda su atención en él para obtener la máxima información, por lo que seguramente será difícil que atienda una orden. Se sabe que, para algunos olores, el perro tiene una sensibilidad un millón de veces mayor que el ser humano.

Policías, rastreadores… una ayuda inestimable

Explosivos, drogas, salvamentos… Los perros se han convertido en una ayuda imprescindible para determinados colectivos profesionales. En las zonas aduaneras están siempre presentes porque con su enorme capacidad olfativa es extraño que se les escape algún alijo o una materia peligrosa. Su presencia se ha hecho también habitual en escenarios donde ha ocurrido alguna catástrofe, como inundaciones o terremotos. Su olfato es la mejor ayuda para localizar supervivientes bajo los escombros o el lodo. Pero también están en situaciones menos conocidas pero más cotidianas como escapes de gas, proliferación de moho, averías eléctricas…

El olfato del perro le permite llegar a detectar olores que se encuentran hasta a doce metros de profundidad bajo tierra, incluso en circunstancias adversas, como catástrofes naturales.

Seguir la pista: rescates y fugitivos

Un perro puede seguir un rastro y aislar un olor en medio de otros. Esto lo saben bien los cuerpos de rescate y los policías. Cuando se comete un delito o alguien se pierde, pueden encontrar su rastro desde el escenario donde se le vio por última vez, aunque haya sido invadido por policías y otros operativos.

Detectar el cáncer y otras enfermedades

Según estudios publicados por la revista DVM News Magazine un grupo de investigadores ha podido demostrar que, a través del olfato, unos perros adiestrados consiguieron reconocer el cáncer de próstata en la orina humana. En caso de pacientes con diabetes también se han hecho estudios y se ha visto que son de gran ayuda porque pueden saber cuándo un paciente está a punto de tener un ataque hipoglucémico -bajada de azúcar en la sangre-, incluso antes que él mismo.