Estándar de la raza

Introducción

Establecer unas normas y que cada raza deba ajustarse a ellas es algo más que participar en un concurso de belleza canino. Los estándares permiten que las características de la raza se consoliden y, además, ayuda a combatir a los criadores poco escrupulosos.

¿Para qué sirven los estándares?

Contra lo que se acostumbra a pensar, que un animal se ajuste al estándar de su raza no es tan solo una cuestión de belleza, un trámite necesario para presentar al perro a un concurso de belleza. El estándar de raza son unos parámetros que definen exactamente cómo es una raza, tanto físicamente como en su carácter. Se determinan los márgenes de altura, peso, color, forma y actitudes… que definen una raza pura.

El objetivo de esta normativa es, por un lado evitar que criadores poco escrupulosos dediquen para la reproducción ejemplares con defectos estéticos o de salud, que pueden ser hereditarios y, por otro, asegurar que el animal es de pura raza y apto para la cría, lo que ayuda a mantener y reforzar las características de la raza.

Confianza y certificados

Un animal de pura raza posee un pedigrí. En Gran Bretaña se rigen por el principio de confianza y no se requiere tener un certificado oficial de conformidad. En los Países Bajos, según la jurisprudencia de la Federación Canina Internacional (FCI) es necesario obtener el certificado de conformidad para presentar al animal a un concurso o destinarlo a la cría. Éste es su carné de familia, la prueba de que es puro. Un perro puede pasar el examen una vez que ha cumplido con la edad mínima, que varía según las razas.

Para conseguirlo se deben seguir unos trámites. Primero hay que contactar con el Kennel Club para presentarlo en un concurso. Allí, un juez debe identificar al ejemplar gracias al certificado de nacimiento y a su registro. Después será examinado y si supera la prueba el propietario tendrá la conformidad. El juez se queda la conformidad, que remitirá al Kennel Club. Aquí estarán todos los papeles del perro. En caso positivo, el perro quedará registrado y se podrá extender un certificado de su pedigrí.

Si un perro no supera el examen de conformidad, el propietario puede apelar ante un juez. También puede darse la situación contraria: que sea el Kennel Club quien quiera rechazarlo. En este caso se recurre a un jurado.

Qué no está permitido

Qué no está permitido

En el examen físico que se realiza al perro hay una serie de puntos que no se permiten. Si se detecta alguno de ellos durante el reconocimiento no se le expedirá el certificado, o en su caso, se le retirará.

Ausencia de uno -o los dos- testículos en el caso del macho. • Mordedura anormal para su raza -defectos de la forma de la mandíbula-. • Medidas o peso fuera del estándar establecido, tanto por defecto como por exceso. • Una cola sin porte. Orejas sin porte. • Un carácter asustadizo o agresivo -incluso para las razas guardianas-.

Es posible que alguno de estos puntos se deba a un accidente. En este caso, y siempre previa presentación de un certificado del veterinario, podrá ser aceptado dentro del estándar.

El pedigrí

El pedigrí

Es el árbol genealógico del perro y el que ayuda a determinar, junto con el examen, que efectivamente, es de pura raza. La Federación Canina de cada país expide sus propios certificados. En España, para conseguir un LOE -Libro de origen español- se pide que tenga, al menos, tres ascendentes reconocidos. En este libro se incluye una ficha que recoge las características del perro: tamaño, color, sexo, raza… así como los datos del propietario. Para conseguirlo es necesario realizar el primer trámite antes del primer mes de vida del cachorro, y antes del primer año presentar toda la documentación requerida.