La cola, un indicador de salud

Introducción

Más allá de ser la terminación de la columna vertebral y un apéndice a cuidar como parte fundamental de la estructura canina, la cola de un perro es un indicador de su estado anímico y hasta psicológico.

La cola de un perro es la prolongación de su columna vertebral. Es más que un apéndice al final del cuerpo, ya que a través de él muestra su estado anímico y también físico. Es tan significativa, que es uno de los elementos que se tienen en cuenta a la hora de juzgar a un ejemplar en los concursos caninos, ya que ayuda a determinar la perfección de una raza. Hay ejemplares que suelen llevarla recta e inclinada hacia abajo, en una actitud serena y formal. En ocasiones, la cola es enrollada, como acostumbra a presentarse en los perros de origen nórdico y en otros se muestra como un gancho -como es el caso del lebrel-.

Mantenerla caída indica una actitud de defensa y una cola pizpireta, alegre y levantada, muestra la vitalidad del ejemplar, la expresión de su vivacidad. Moverla verticalmente puede ser señal de nerviosismo, como al enfrentarse a otros animales, aunque hay que estar atento: si el gesto se acompaña de gruñidos o ladridos y arruga la nariz podría estar punto de atacar. Incluso mover la cola del centro del cuerpo a la izquierda o a la derecha puede significar cosas diferentes.

Cuidados básicos

Cuidados básicos

La cola es la prolongación de la columna y un apéndice que debe ser cuidado como el resto del cuerpo. La principal atención que se le debe dedicar es el cepillado, siempre con suavidad, En perros de pelo largo hay que dedicarle más atención para que no tenga enredos. Lo importante, en todo caso, es que se luzca con el pelo brillante y terso, y que la pueda mover con naturalidad: forma parte de su expresividad.

Barómetro de los sentimientos

La cola es el gran delator del estado anímico del perro. Podría decirse que es el espejo de sus emociones. Así, es sencillo descubrir cuando un perro se muestra contento y feliz. Su cola, que no deja lugar a dudas, se mueve con energía de un lado a otro y da fuertes golpes con ella. También se le puede descubrir con facilidad si ha cometido alguna acción que él sabe será reprobada, como hurgar entre basuras o entrar en un lugar prohibido, o cuando tiene miedo o ansiedad. En este caso, la cola estará baja, casi arrastrándola por el suelo, y sobre todo, entre las patas. Esto es una forma de sumisión y una señal de calma: sabe que no ha obrado correctamente y espera la riña de su propietario demostrando ansiedad.

Perseguir la cola

A algunas personas les resulta divertido ver a un perro perseguir su propia cola, corriendo en círculos, sin fin, sin embargo, este comportamiento no es un juego: se trata de una actitud patológica que debe vigilarse. Por lo general, los perros más propensos a desarrollar esta actitud son aquellos que no están estimulados de forma correcta y que tienen a estar aburridos. Esta falta de estímulos la suplen con este tipo de tics porque le resultan sencillos, pero es fácil comprobar cómo si se les anima a jugar o realizar otra acción es fácil sacarlos de este ensimismamiento. Dejar que un perro juegue demasiado con su rabo es una forma de descuido y puede acabar siendo una actitud obsesiva-compulsiva. Solo una herida o una enfermedad en el rabo pueden justificar este comportamiento.

Dolor en la base de la cola

Dolor en la base de la cola

La base de la cola se sitúa sobre el canal anal, una zona de cierto riesgo en perros de razas pequeñas en concreto, ya que son propensos a tener problemas para vaciar las glándulas anales. Si no lo realiza de forma natural hay que ayudarles realizando un vaciado manual, ya podría derivar en un problema grave. Algunos propietarios lo realizan ellos mismos con regularidad ya que se trata de una acción sencilla; en todo caso, hay que consultar al veterinario la mejor manera de proceder con cada ejemplar. Es evidente que tienen alguna molestia ya que se lamen con frecuencia la base de la cola, para procurarse alivio, y caminan sentados, arrastrando esta zona.