La revisión anual de tu perro

Introducción

Si quieres que tu mascota se mantenga lo más sana posible, es importante que se puedan detectar a tiempo ciertas enfermedades graves, así como prevenir la aparición de otras de las que tu veterinario podrá informarte.

La revisión anual de tu perro contribuirá a que disfrutes de tu mascota en plenas facultades durante más tiempo. Para entender la importancia que esta medida tiene, pensemos por ejemplo en enfermedades graves como el cáncer. Muchos tipos son tratables siempre y cuando se diagnostiquen a tiempo. Lo mismo sucede con ciertos problemas cardíacos que, con una medicación adecuada, pueden mantenerse bajo control durante años. Lógicamente, cuanto mayor sea la edad de tu perro, más necesarias son este tipo de controles.

Vacunas al día

Pero no solo hay que tener en cuenta las enfermedades asociadas en mayor o menor medida a la edad del animal. Las revisiones rutinarias también sirven para hacer un completo chequeo al estado general de tu perro, así como para actualizar su cartilla de vacunas. Antes de administrar cualquier vacuna a un animal, es imprescindible realizar un completo examen físico. Es un proceso laborioso, pero necesario ya que vacunar a un animal enfermo podría tener consecuencias, como por ejemplo el fracaso del proceso de vacunación. Solo el veterinario puede determinar que un animal es apto para ser vacunado.

El chequeo previo a la vacunación incluye

Inspección de oídos, orejas y orificios nasales, examen del fondo ocular, control del estado de la dentadura y las encías; comprobación de ganglios linfáticos; auscultación cardiopulmonar; palpación abdominal; inspección de piel, pelaje y uñas; control de la temperatura corporal; examen de vulva, pene y testículos; y comprobación del movimiento y postura del animal. También se verificará, en el caso de hembras no esterilizadas, la fecha del último celo. Se trata de un proceso concienzudo, que el veterinario realizará en unos 20 minutos aproximadamente. Una vez verificado el buen estado de salud del animal, por parte del veterinario, se aplicará la vacuna.

Por otra parte, los análisis de sangre, heces y orina son determinantes para descubrir posibles contagios de parásitos, que son una de las causas principales de muerte en los perros. Además, muchos dueños desconocen que también pueden transmitirse al ser humano.

Parásitos a raya

Podemos dividir los parásitos en dos grupos

Los internos y los externos. Garrapatas, pulgas, ácaros y mosquitos (infectados) son los principales parásitos externos. Las pulgas pueden causar anemia si son muy numerosas, además de provocar un tipo de dermatitis alérgica por la picadura del insecto. La garrapata, por su parte, es capaz de transmitir enfermedades graves a las personas (enfermedad de Lyme y la Fiebre exanttemática mediterránea o fiebre botonosa mediterránea, entre otras). Lo mejor es prevenir su ataque con las medidas adecuadas -entre ellas la higiene- y detectar su presencia cuanto antes.

Hay algunos casos de parasitosis bastante frecuentes en las mascotas como es el de los parásitos intestinales

Son seres microscópicos en su fase larvaria, aunque en su etapa adulta se pueden ver prácticamente a simple vista. Viven a expensas de nuestro perro y se instalan en su organismo, normalmente en sus intestinos. Allí se alimentan y se reproducen. Esos huevos o larvas contaminan el medio a través de heces o vísceras que pueden infestar a otros animales, iniciando un nuevo ciclo parasitario. Algunos de esos parásitos son: la Giardia intestinalis que causa la giardiasis; el Trichuris vulpis, que produce la trichurosis el Ancylostoma caninum, causante de la ancilostomatidosis; el Dipylidium caninum responsable de la dipilidiasis; y el Toxocara canis que genera la toxocariosis.

Otra enfermedad a tener bajo vigilancia, sobre todo de marzo a octubre, es la Leishmaniosis. Existen varios remedios preventivos y una vacuna contra esta enfermedad, pero cuando se contrae es crónica y los cuidados que se pueden aplicar son únicamente paliativos y no curativos.

Seguimiento continuo

El plan antiparasitario que prescribe el veterinario (dieta, prescripción de fármacos, pautas higiénicas a seguir con la mascota…) es la medida más efectiva para el control de los parásitos y, por descontado, mantener una buena higiene en todo momento.

Ante todo, por la salud de tu mascota, de tu entorno y la tuya propia, no hay que saltarse la visita anual con el veterinario.