Lactancia canina

Introducción

Cuando nuestra perra dé a luz a una nueva camada, deberemos vigilar especialmente el período de lactancia de los cachorros, para asegurarnos que la madre esté suficientemente alimentada y todos los pequeños reciban su ración de leche materna.

Además el período de lactancia no es solamente una cuestión alimenticia, implica un proceso de aprendizaje y de establecimiento de lazos afectivos que será fundamental para el equilibrio mental del cachorro y su posterior maduración.

Tamaño de la camada

Dependiendo de la raza a la que pertenezca la madre, su edad, el número de acoplamientos ocurridos durante el celo, el vigor de los progenitores, su alimentación y el ejercicio y tipo de vida llevado durante el embarazo, el número de cachorros que conforman una camada puede variar.

En cualquier caso, lo más normal es que una hembra sana y bien alimentada sea capaz de amamantar a todos o casi todos sus cachorros. Las perras pertenecientes a razas de tamaño mediana mediano o grande pueden soportar la lactancia de seis o siete cachorros sin ningún refuerzo especial, aunque son bastante frecuentes los partos de ocho pequeños, lo cual requerirá atenciones específicas.

Alimentación materna

Alimentación de la madre

En primer lugar, como es lógico el primer requisito para que los cachorros reciban la alimentación suficiente es que la madre esté bien alimentada. De esta forma, de acuerdo con el veterinario deberemos ajustar la cantidad, calidad, tipo y frecuencia de las raciones a suministrar a la perra, que pueden llegar a cuatro o cinco comidas diarias.

El alimento más adecuado para una madre que está amamantando a sus cachorros es un pienso especial para perros en crecimiento. El pienso para cachorros contiene gran cantidad de proteínas, calorías y calcio que es lo que más perderá la madre a través de la leche.

Atención a los más débiles

Por otro lado, el tamaño y competitividad de los cachorros variará considerablemente, lo cual es probable que nos obligue a asegurarnos de que todos reciben su ración de leche materna. Es común que los perritos más fuertes y dominantes acaparen los pezones con más leche, apartando a sus hermanos y relegándoles a otras mamas. Aunque esto supone un modo de competencia natural y hasta cierto punto positiva para su desarrollo, se debe vigilar que los más débiles reciban la leche necesaria para su crecimiento.

La forma más sencilla y objetiva de asegurarnos de que todos los cachorros reciben una alimentación suficiente es pesarles a diario durante los primeros 10 días y a partir de entonces cada 4 ó 5 días. No todos los cachorros pesarán lo mismo ni subirán de peso siguiendo la misma progresión, pero sí que siempre se debe detectar que el peso va aumentando en todos ellos.

Por turnos

Todos los cachorros tienen que poder mamar al menos durante los 8 ó 10 primeros días de vida para incorporar los anticuerpos y nutrientes vitales que les aporta la leche materna, inmunizándolos contra las enfermedades más frecuentes.

Para asegurarnos de que así sea, en las camadas numerosas en que el número de cachorros es superior al de mamas disponibles, podemos retirar por turnos de dos horas a los animales que ya han mamado, rotándolos con sus hermanos de forma que todos tengan oportunidad de mamar.

Lactancia natural y materna

Lactancia natural y leche maternizada

Aunque el período de lactancia natural se puede prolongar a lo largo de 1 ó 2 meses, a partir de la segunda semana se puede empezar a complementar con un suplemento de leche maternizada canina. En su defecto, cuando no tengamos acceso a este tipo de leche, y siempre con el visto bueno del veterinario, se puede utilizar leche maternizada infantil para consumo humano o leche de vaca, diluyéndola a los 3/4 de la dosis recomendada para los bebés humanos. Las tomas se repetirán cada 2 horas.

Las leches no maternizadas caninas se diferencian básicamente en la cantidad de lactosa que contienen. La lactosa es el hidrato de carbono fundamental de la leche. Cada especie de mamífero tiene el intestino diseñado para digerir la cantidad de lactosa que contiene la leche de su madre, y si tiene más, la digestión será más difícil y se pueden producir diarreas. Este es el motivo por el que hay que diluir otros tipos de leche.

Aprendizaje

Durante la lactancia la madre se ocupa mucho al principio de sus cachorros, lamiéndoles continuamente para estimular que hagan sus necesidades, dándoles calor y protección y separándoles cuando se pelean, por ejemplo.

A medida que los cachorros crecen y sus dientes empiezan a desarrollarse bajo la encía, la madre, poco a poco, intenta alejarse de ellos a ratos para que aprendan a ser independientes y no la necesiten las 24 horas. Los aparta con un gesto con el que les indica que deben empezar a seguir su propio camino.

En medio de este proceso podemos actuar nosotros, por ejemplo cuando les ayudamos con la leche artificial, dándoles masajes y estimulándolos para que hagan sus necesidades. Acariciándolos y jugando con ellos estaremos interviniendo junto con su madre en el proceso de socialización, fundamental de cara al futuro.